Domingo, 21 Abril 2019 07:50

Cuando el machismo viste sayas

Escrito por Yuset Puig Pupo

Las Tunas.- No quiero verte otra vez tendiendo en la placa. Si ella está cansada que lo haga otra persona. Tú no. Que cuando eras pequeño nadie tenía que ayudarme a mí con las cosas tuyas ni de la casa. Yo nunca te puse a hacer ni un mandado y ahora la gente del barrio te está viendo tender...

El diálogo me sorprendió en el coche. No pude evitar voltearme para ponerle rostro a la señora que adoctrinaba a su hijo. Me llamó la atención que era una mujer joven, apenas si pasaba de los 40 y aún así su mentalidad me pareció tan retrógrada que me costó mantenerme al margen de la conversación.
Lamentablemente estos preceptos también están muy arraigados en la mente de muchas féminas, incluso a un nivel inconsciente. Y lo más triste es que los reproducen en el hogar y fomentan en los varones las conductas machistas como única alternativa para cultivar y manifestar su virilidad.
No es difícil escuchar en algún hogar reprimendas a los pequeños hombrecitos por jugar con "cosas de niñas", chillar o tocar los efectos personales de mami, mucho más si se trata de prendas o maquillaje. Se me antoja que como padres a veces no sabemos cómo educar a los niños, queremos ayudarlos a crear su identidad, pero terminamos reforzando conceptos que aportan poco y obviamos valores mucho más importantes como la caballerosidad o la mera consideración por la pareja.
Vivimos en un mundo hecho a la medida del patriarcado, y numerosas mujeres hemos reafirmado sus bases y continuamos haciéndolo. No es correcto adoctrinar a las hembras como débiles, proveedoras de cuidados, sentimentales o menos inteligentes; y a los varones como benefactores y al margen de las reglas de fidelidad o compromiso.
Hay casas donde los hombres tienen vetado el paso por la cocina o el fregadero por aquello de que arman un desastre o rompen las lozas. Algo discriminador. Nosotras mismas estamos encadenándonos al fogón y me niego a que estas posturas se conviertan en una lección aprehendida, que se transmita de generación en generación cuando hay exponentes masculinos que crean prodigios culinarios y muchas damas no disparamos ni un chícharo.
La lógica de la dominación necesita de la exclusión, pero no podemos arremeter solo contra los hombres, pues desde el hogar, con posturas arcaicas, las féminas también deslegitimamos los postulados del feminismo o la equidad social. A algunas nos agrada pintarnos como domésticas e, incluso, criticamos los núcleos que no funcionan de igual manera.
Hay una riqueza insustituible en las individualidades de cada hogar, en el respeto familiar, en la consideración, en asumir las rutinas de tu pareja como una ayuda y no un rol prefabricado. Se necesita educar y exigir de manera diferente a las más jóvenes para que piensen sin prejuicios, sin limitaciones, pero desde la perspectiva del afecto y lo que es justo.
Los hombres y las mujeres definitivamente no somos iguales. Ninguno es mejor o menos apto para desempeñar sus quehaceres. Cada núcleo reproduce la fórmula que mejor le parece, aunque se impone un compromiso con las nuevas generaciones. El niño de hoy será el adulto del futuro y el machismo daña a la sociedad, demerita, ciñe, atrofia. Es imperdonable que nosotras mismas continuemos protegiendo estas cadenas.

Visto 980 veces Modificado por última vez en Domingo, 21 Abril 2019 10:23

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Post comentado como Invitado

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  • Invitado - Isenia

    Que vergüenza como puede una mujer pensar así

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