
La actualización del Programa Económico y Social del Gobierno 2026, fruto de la consulta a más de dos millones de personas, introduce cambios sustanciales en cinco áreas clave para la población: entorno macroeconómico, ingresos externos, producción de alimentos, sistema empresarial y soberanía energética, con un enfoque más realista e integrador.
¿QUÉ ES EL PROGRAMA DE GOBIERNO?
El país, con el objetivo de orientar una línea de trabajo hacia el crecimiento, ha transitado por un proceso continuo de planificación económica:
- En 2024 fueron presentadas las Proyecciones del Gobierno para corregir distorsiones y reimpulsar la economía. En aquel momento, contaba con ocho objetivos fundamentales y fue concebido originalmente como un plan de acción para la recuperación económica del país.
- En 2025 se conceptualizó como un Programa de Gobierno con diez objetivos generales, 106 objetivos específicos, 342 acciones y 264 indicadores, publicado en octubre de ese año.
- Recientemente, se publicó el Programa Económico y Social del Gobierno 2026, que constituye la versión más actualizada tras el proceso de consulta popular. Este quedó estructurado en diez objetivos generales, 111 objetivos específicos, 505 acciones y 309 indicadores y metas.
OBJETIVOS GENERALES
- Propiciar un entorno macroeconómico que favorezca la actividad productiva y el incremento de los ingresos externos.
- Incrementar y diversificar los ingresos externos del país.
- Incrementar la producción nacional, con énfasis en los alimentos.
- Transformar, modernizar y desarrollar el sistema empresarial cubano fortaleciendo el papel de la empresa estatal socialista, con énfasis en la integración entre todos los actores económicos.
- Avanzar en el perfeccionamiento de la gestión estratégica para el desarrollo territorial.
- Avanzar en el perfeccionamiento de la gestión de Gobierno, la Defensa y la Seguridad Nacional.
- Consolidar y desarrollar las políticas sociales, garantizando la protección de las personas, familias, hogares y comunidades en situación de vulnerabilidad.
- Avanzar en la implementación de las directivas generales dirigidas a la prevención y reducción del delito, la corrupción, las ilegalidades y las indisciplinas sociales.
- Avanzar en la recuperación del Sistema Electroenergético Nacional, impulsando la soberanía energética.
- Gestionar la ciencia e innovación, los recursos naturales, la comunicación social y la transformación digital para impulsar las esferas de desarrollo sostenible.
LOS QUE MÁS IMPACTAN EN LA VIDA DE LA POBLACIÓN
Entre los diez objetivos generales, hay cinco que tocan directamente el día a día de las familias cubanas: estabilización macroeconómica, ingresos externos, producción de alimentos, sistema empresarial y energía.
En esta nueva versión del Programa, en lo referente al entorno macroeconómico, la conceptualización pasa de "aplicar un programa" a "propiciar condiciones". Esto significa que, mientras en 2025 el énfasis estaba en ejecutar un plan, en 2026 se reconoce que la estabilización no se decreta, sino que se construye creando las condiciones sistémicas adecuadas.
Para el ciudadano –en el proyecto– esto implica menos rigideces y más espacio para que la actividad productiva –estatal, cooperativa o privada– encuentre un entorno favorable. Se prioriza que el comercio, la inversión y el empleo respondan a estímulos reales, no solo a directivas.
Sobre los ingresos externos, ambas versiones coinciden en el enunciado: "Incrementar y diversificar los ingresos externos del país". Sin embargo, aunque el texto no varía, el contexto de ejecución sí, dadas las medidas anunciadas en meses anteriores.
La nueva versión refuerza las acciones concretas, muchas de ellas dirigidas a eliminar trabas a las exportaciones, potenciar el turismo, las remesas y la inversión extranjera. Para la población, más ingresos externos significarían mayor capacidad de importar alimentos, combustibles, materias primas y medicamentos, lo que aliviaría las restricciones que hoy afectan el consumo diario.
En cuanto a la producción nacional de alimentos, el objetivo no cambia, puesto que ya era prioritario, pero lo que sí crece exponencialmente son las acciones asociadas. El programa 2026 despliega nuevas medidas para la entrega de tierras en usufructo, la reducción de precios de insumos, la contratación directa con productores y la eliminación de trabas burocráticas. Además, por primera vez se vincula explícitamente este objetivo con la integración de todos los actores económicos, lo que permite a cooperativas y pequeños agricultores participar en igualdad de condiciones con la empresa estatal.
La proyección del sistema empresarial podría decirse que pasa de la «complementariedad» a la «integración» real. En 2025 los actores no estatales eran vistos como complementarios de la empresa estatal; en 2026 se habla de integración —una palabra que supone relaciones horizontales, cadenas productivas compartidas y acceso equitativo a insumos, financiamiento y mercados. La empresa estatal sigue siendo el núcleo, pero se transforma y moderniza para competir y cooperar en igualdad de condiciones con cooperativas, mipyme y trabajadores por cuenta propia.
El objetivo 9 también renueva conceptos: ya no se habla de recuperar el Sistema Electroenergético Nacional, sino de avanzar e impulsar la soberanía energética. El cambio es estratégico y afecta a todos los hogares. En 2025 el enfoque era táctico: aplicar un programa para salir del bache. En 2026 se apuesta por una visión de largo plazo: soberanía energética, es decir, capacidad nacional para generar, distribuir y gestionar la energía sin dependencia crítica del exterior. Esto implica acelerar las inversiones en fuentes renovables, reducir las importaciones de combustibles fósiles y estabilizar el servicio eléctrico.
La actualización del Programa de Gobierno es el resultado de un ejercicio de escucha, evaluación y corrección. Los cambios en estos cinco objetivos sensibles reflejan una voluntad clara: pasar de la teoría a la práctica, de los decretos a las condiciones reales y de la complementariedad a la integración productiva.
Para el pueblo cubano, que enfrenta desafíos diarios, lo más importante es que las medidas se traduzcan en resultados; y el nuevo programa busca precisamente eso: medir, ejecutar y transformar.
Como expresó el Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez: "El Programa es la brújula, la hoja de ruta, el hilo conductor de toda la gestión de Gobierno". (Granma)

