
En la emisión de este martes del programa televisivo Mesa redonda, Alejandro García del Toro, subdirector general de la Dirección General de Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores (Minrex), ofreció un pormenorizado análisis sobre la nueva orden ejecutiva firmada por el presidente de Estados Unidos el pasado primero de mayo y las crecientes amenazas contra Cuba.
El funcionario centró su intervención en un elemento clave que distingue a esta nueva disposición de todas las anteriores: la aplicación abierta y directa del carácter extraterritorial de las medidas coercitivas estadounidenses, algo que -subrayó- alcanza con esta orden "extremos realmente nunca antes vistos en la legislación estadounidense".

SIETE DÉCADAS DE ASFIXIA ECONÓMICA
García del Toro comenzó su exposición recordando el contexto histórico. Señaló que desde la imposición del "embargo" -tal como lo denominó el presidente Kennedy en los años 60-, todas las normativas posteriores han tenido como eje central "asfixiar la economía cubana" y "destruir la producción". Destacó especialmente la extraterritorialidad de esas medidas, un rasgo distintivo de la política de Washington contra la Isla.
Como ejemplo temprano de esa vocación extraterritorial, el subdirector general mencionó que, ya en los años 60, Washington prohibía a países que quisieran exportar productos terminados hacia EE. UU. que esos productos contuvieran azúcar cubano. "Es una de las primeras versiones de cómo se extendía más allá del comercio bilateral entre Cuba y Estados Unidos la aplicación de las sanciones", puntualizó.
Otro caso emblemático es el de la Industria del Níquel. Desde inicios de la década de los 70 y hasta la actualidad, Estados Unidos ha prohibido a empresas de terceros países que sus exportaciones hacia territorio estadounidense (tecnología, maquinaria, medios de transporte, equipos tecnológicos o de comunicaciones) contengan níquel cubano.
"No es el interés del Gobierno de Estados Unidos de impedir la exportación de productos cubanos -aclaró García del Toro-, sino que, usando las exportaciones desde terceros países hacia Estados Unidos, se restringe nuestra capacidad exportadora".
LEY HELMS-BURTON Y EL SALTO CUALITATIVO DE LA NUEVA ORDEN
El funcionario recordó que en los años 90, con la Ley Helms-Burton (1996) y su antecedente de 1992, Estados Unidos logró expandir mucho más esos efectos extraterritoriales. No obstante, recalcó que la orden ejecutiva del primero de mayo implica un salto cualitativo sin precedentes.
García del Toro explicó que, durante muchos años, el alcance extraterritorial se aplicaba "de una manera un poco más solapada". Había indicaciones a las embajadas estadounidenses en todo el mundo y a sus oficiales para perseguir las exportaciones cubanas y las inversiones en la Isla, pero ese esfuerzo se hacía "desde el chantaje, desde la intimidación", combinando presiones para que exportadores o inversores no se vincularan con la economía cubana.
La gran diferencia de la nueva orden ejecutiva, dijo el subdirector general del Minrex, es que ahora la intimidación es de carácter directo. Y lo que resulta aún más grave: "Establece, incluso, que no hay necesidad de notificar a los afectados".
García del Toro fue preciso al describir el mecanismo. "Alguien, una empresa que tenga un vínculo o que exporte algún producto a Cuba, no tiene necesariamente que ser notificado para que sus activos, sus cuentas en bancos estadounidenses o sus negocios en Estados Unidos sean retenidos o sean bloqueados".
En consecuencia, advirtió que "desde el mismo primero de mayo queda ya aplicado" ese efecto intimidatorio, prohibitivo y anulador de la capacidad de Cuba para relacionar su sistema bancario y su economía con el resto del mundo.
El diplomático cubano alertó que en las próximas semanas, en los próximos meses y "probablemente desde esta misma semana", se podrán comenzar a sentir esos efectos sobre la economía del país.
García del Toro fue contundente al señalar cuál es, a su juicio, el verdadero propósito de esta medida. "Refleja el objetivo claro del Gobierno de los Estados Unidos de tomar el control de nuestro país a mediano plazo, según sus objetivos".
El subdirector general de la Dirección General de Estados Unidos del Minrex afirmó que, con esta nueva orden ejecutiva, Estados Unidos no tiene que intentar disfrazar su política de destruir la producción y dominar la estructura económica de nuestro país.
Según García del Toro, Washington ha usado por años argumentos falsos, entre ellos "la mentira de querer los derechos humanos del pueblo cubano" o "la libertad del pueblo cubano" para que se establezca una economía de libre mercado en la Isla. Pero, con esta decisión, "el Gobierno de Estados Unidos se ahorra el trabajo de tener que estar dando muchas explicaciones".

UN INTENTO DE DEJAR AL PAÍS SIN OPCIONES
El diplomático cubano describió esta nueva medida como "un intento desesperado" por aplicar una política que deje a Cuba y a su gobierno "prácticamente sin opciones" en cómo hacer funcionar la economía cubana.
Recordó que Cuba es una isla cuya economía ha estado sometida durante 70 años "al régimen de medidas coercitivas más largo, más integrado que se haya aplicado contra país o gobierno alguno".
García del Toro se refirió también a las reiteradas declaraciones del Gobierno estadounidense -incluso en fechas recientes- que hablan de la supuesta "incompetencia del Gobierno cubano". Frente a esto, respondió: "Lo que debiera hacer el Gobierno de Estados Unidos es demostrar nuestra competencia o nuestra incompetencia, simple y llanamente, eliminando este sistema de medidas coercitivas".
Afirmó que es muy difícil para cualquier Estado, para cualquier gobierno, si lo dejan sin ingresos por sus exportaciones; si hacen una campaña de acoso para que las brigadas médicas cubanas -que actúan de manera solidaria y en virtud de acuerdos de cooperación Sur-Sur- sean eliminadas, y si son afectados esos ingresos que obtiene Cuba (que son los que se usan en el sistema nacional de Salud, gratuito para la población).
El subdirector general detalló con crudeza el circuito de asfixia que provoca la política estadounidense. "Si no hay bancos extranjeros que faciliten pagar a las empresas por los insumos que compra, si no puede cobrar por sus exportaciones, si no tiene cómo cobrar esos dineros, usted no tiene ingresos para hacer operar su economía".
Por lo tanto, concluyó," es muy fácil para el Gobierno de Estados Unidos usar esta mentira de la incompetencia de nuestro país".
EL CONTEXTO DESDE ENERO DEL 2025: UNA OFENSIVA QUE VIENE DE ANTES
García del Toro fue enfático en señalar que este interés por destruir la economía cubana no viene de ahora. Recordó que desde el primer día del Gobierno del presidente Donald Trump -enero del 2025-, desde las primeras semanas, la Administración estadounidense adoptó medidas agresivas:
Reinserción de Cuba en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo, con efectos en el mundo bancario.
Aplicación de medidas de restricción de viaje a Cuba.
Reinstauración de la activación del Título III de la Ley Helms-Burton, que tiene un gran efecto de intimidación.
Recordó que, durante la campaña presidencial en Estados Unidos, los representantes del actual gobierno habían mencionado que la Administración anterior "no había hecho lo suficiente por destruir nuestro sistema político".
El subdirector general de la Dirección General de Estados Unidos del Minrex subrayó que todo esto demuestra que es una política que viene de muchas décadas, pero particularmente de los últimos 10 años y, sobre todo, del primer gobierno de Trump.
El diplomático cubano señaló que hay un compromiso por parte de ex altos funcionarios del Gobierno de Estados Unidos, "muchos de los cuales han hecho carrera política diseñando y orientando políticas contra nuestro país". Los objetivos de estos funcionarios son claros:
Subvertir el orden interno de Cuba.
Estrangular la economía cubana.
Generar la mayor cantidad de carencias posibles a la población cubana.
García del Toro recordó que, en su primer mandato, Trump implementó 243 medidas contra Cuba. Citó una declaración particularmente grave del mandatario estadounidense, cuando dijo en enero último que ya no había nada más que hacer contra Cuba que destruirla.
"A eso se parece -dijo García del Toro-, con una orden ejecutiva en enero (que implementó el bloqueo petrolero), y ahora con otra orden ejecutiva arreciando todas esas medidas que anteriormente se habían tomado".
MEDIDAS INÉDITAS Y SECUNDARIAS PARA ESTRANGULAR LA ECONOMÍA CUBANA
La especialista de la Dirección de Temas Legales y Análisis de la Dirección General de Estados Unidos, Ariadna Cornelio Hitchman, expuso en la Mesa Redonda cómo la Casa Blanca recurre a argumentos "fácilmente desmontables" para alegar que somete a la Isla a un embargo y no a un bloqueo económico.
Insisten en que, dentro del marco de las relaciones bilaterales, tienen el derecho a decidir con quién comercian o no; por lo tanto, defienden el concepto de embargo y nunca de bloqueo o guerra económica contra Cuba.
"Un argumento que es fácilmente desmontable, porque el bloqueo es una política esencialmente extraterritorial, violatoria del derecho internacional. No podemos olvidar que en la década del 90, con el inicio de la inversión extranjera en Cuba y la apertura de la economía al mercado internacional, ese carácter extraterritorial se perfeccionó y reforzó con la aprobación de nuevas leyes e iniciativas. Las prohibiciones más audaces y duras están contenidas en la Ley Helms-Burton, específicamente sus títulos III y IV", dijo la diplomática cubana.
Recordó que cualquier buque que entre en un puerto cubano para transferir carga comercial no puede entrar a puertos estadounidenses durante 180 días.
"¿Puede así algún país o empresa comerciar libremente con Cuba? Las pruebas son evidentes e irrefutables: las multas millonarias a bancos europeos, entidades e instituciones financieras del mundo; la activación del Título III de la Ley Helms-Burton como parte de las 243 medidas de la Administración Trump para asfixiar económicamente al país, obstaculizar las principales fuentes de ingresos y entorpecer nuestras relaciones comerciales..., todo ello tiene un alcance notorio y un profundo carácter extraterritorial", señaló.
Sin embargo, según la diplomática cubana, esta nueva orden ejecutiva del primero de mayo del 2026 le da una dimensión distinta y muchísimo más amplia a ese efecto extraterritorial e ilegal de la política estadounidense.
"Estas medidas son inéditas, pues nunca habían sido parte de la guerra económica contra Cuba, porque a las personas, entidades financieras y bancos que tengan relaciones con el Gobierno cubano o con alguna de sus instituciones y agencias asociadas les pueden congelar sus activos en EE. UU, aun cuando sus negocios en territorio estadounidense no tengan absolutamente nada que ver con Cuba", explicó.
Asimismo, las categorías de personas que pueden sufrir el efecto de esta orden ejecutiva son extremadamente abarcadoras. Incluso, el presidente Donald Trump le dio al secretario de Estado y al del Tesoro prerrogativas para ampliarlas aún más en caso de que lo consideren necesario.
Las nuevas medidas, además de ir dirigidas a más entidades y personas en Cuba, especialmente en sectores claves como energía, minería y servicios financieros, apuntan contra cualquier persona o entidad "extranjera o estadounidense" que opere en sectores vitales para el ingreso de divisas a la Isla.
"Uno de los aspectos más graves de esta orden ejecutiva es que EE. UU. intenta que terceros países también intervengan en la aplicación de estas medidas coercitivas, que el resto del mundo se una a la guerra económica contra Cuba", resaltó la especialista de la Dirección de Temas Legales y Análisis de la Dirección General de Estados Unidos en el Minrex.
"Cada vez que Cuba busca nuevas formas de inversión, mercados o fuentes de negocios se incrementa la persecución, con una precisión quirúrgica. Ninguna economía del mundo, ni la más desarrollada, ningún país del primer mundo, hubiera podido resistir esta guerra económica", apuntó.
La nueva orden ejecutiva establece sanciones secundarias en el área de la energía, más allá de los combustibles y sus derivados, contemplados en similar mecanismo coercitivo y unilateral de enero del 2026. Esta vez intentan bloquear que Cuba emplee racionalmente el sol, el aire y el agua, que desarrolle las tecnologías asociadas al aprovechamiento de las fuentes renovables de energía.
Explicó que el objetivo es "abrir el diapasón lo más posible y lograr que esa presión sea lo más efectiva posible. Evidentemente, el objetivo es que el efecto intimidatorio y disuasivo sea aún mayor; deteriorar la vida del pueblo cubano, estrangular la economía cubana".
Para ello, aseveró, se han valido además de varios artilugios, como "abrir el diapasón no solo de los sectores y renglones de la economía, sino de las personas dentro de esos sectores que pueden ser sometidas a estas medidas coercitivas dentro de Estados Unidos".
BLOQUEAR LA SOLIDARIDAD
En un segundo momento de su intervención, Ariadna Cornelio abordó la intención de EE. UU de atacar y limitar las donaciones, un aspecto que, a su juicio, "demuestra un argumento que hemos tenido siempre: al Gobierno de Estados Unidos no le interesa el bienestar del pueblo cubano".
Calificó como "falacia" el discurso reiterado de que las medidas buscan liberar al pueblo cubano o mejorar sus condiciones de vida. "La orden ejecutiva en sí lo demuestra, el bloqueo lo demuestra, pero en lo referente a esta parte específica de las donaciones se demuestra que realmente no les interesa el pueblo cubano", sostuvo.
Recordó que, en los últimos meses, gracias a la solidaridad de muchos amigos de Cuba en Estados Unidos y alrededor del mundo, han llegado al país insumos imprescindibles -entre ellos, equipos médicos para niños, personas enfermas y pacientes oncológicos- que no habían podido entrar precisamente por la política de bloqueo.
"La orden ejecutiva también está atacando eso. También está atacando esa solidaridad, esa ayuda que ha recibido el pueblo cubano", afirmó. Y concluyó que esto "demuestra fácilmente la falacia de que ellos quieren el bienestar para Cuba".
La especialista enfatizó que el propósito real de Washington es "sumir al pueblo cubano y a la economía cubana en un Estado que propicie, como decía anteriormente, la caída de la Revolución por un estallido interno".
Subrayó que, durante casi siete décadas, han aplicado todas las medidas posibles y continúan "perfeccionando, estudiando, elaborando medidas quirúrgicas que atacan sectores vitales y todos los sectores estratégicos de la economía cubana".
Añadió que "dondequiera que Cuba ha logrado un resultado significativo, después han surgido medidas para atacar ese sector o ese ingreso".
En el caso particular de las donaciones, reiteró que se demuestra el afán de "atacar todo lo que pueda ayudar, todo lo que pueda llegar que facilite la vida de nuestro pueblo, de nuestra gente".
Asimismo, explicó que, al ser Cuba un país institucionalizado donde las personas tienen relaciones con las instituciones, "no puedes desviar una cosa de la otra", porque los servicios básicos esenciales como la salud y la educación los ofrece el Estado cubano. "Es parte del cinismo con el que se actúa contra Cuba, de la manera en que la política de Estados Unidos se ha articulado a lo largo de décadas".
HACER SENTIR CULPABLE A LA VÍCTIMA: ESTRATEGIA IRRACIONAL DE ODIO
Alejandro García del Toro, subdirector general de la Dirección General de Estados Unidos del Minrex, profundizó en la estrategia psicológica detrás de la política estadounidense.
"Es interesante (…) el tema de hacer sentir a la víctima culpable -dijo. Pero esta política es irracional. Está basada definitivamente en un odio histórico y permanente hacia la Revolución, un odio hacia la nación cubana y un desprecio absoluto hacia el pueblo cubano".
Explicó que la maniobra va más allá: "No solamente intentan que la víctima se sienta culpable, sino que es usar a la víctima para que, después de hacerla sufrir la mayor cantidad de carencias posibles, después de que la víctima sienta que ya no tiene ninguna vía de escape, darle el impulso para que sea la víctima la que genere el caos, una situación de desequilibrio social que entonces justifique una potencial acción más agresiva, como podría ser incluso una agresión militar contra nuestro país, bajo la justificación de una supuesta crisis humanitaria".
García del Toro dedicó un amplio espacio a desmontar las contradicciones de los funcionarios estadounidenses, en particular del secretario de Estado, quien recientemente negó la existencia de un bloqueo petrolero.
"No sabemos exactamente dónde hemos estado todos los cubanos en estos últimos cuatro meses -cuestionó-, cuando en todo este período de tiempo ha entrado un solo barco a nuestro país", dijo y citó declaraciones de altas fuentes:
El 16 de febrero, desde los más altos cargos de EE. UU. se dijo que Cuba era una nación en grandes problemas y que "ni siquiera tienen combustible".
El 30 de marzo, la vocera de la Casa Blanca afirmó: "No hay ningún cambio formal en la política de sanciones. Nos reservamos el derecho de incautar buques si la ley lo permite".
El 15 de abril, el secretario de Estado declaró a Al Jazeera: "No hemos tomado ninguna medida punitiva contra Cuba. Los apagones no tienen nada que ver con nosotros". Mientras tanto, el secretario de Energía aseguró: "Queremos forzar el cambio y dejar que el pueblo sea libre".
Para el subdirector general, estas afirmaciones son contradictorias: "Algo no está bien con el secretario de Estado cuando altos funcionarios, incluyendo su jefe, están diciendo que hay una prohibición, que hay un cerco, que hay un esfuerzo estadounidense por impedir que llegue petróleo a Cuba".
Insistió en que se trata del mismo intento de hacer a la víctima culpable: "Aquellos son los que no tienen petróleo, porque supuestamente no lo pagan".
El especialista también se refirió a la cena de multimillonarios y políticos de la Florida del pasado primero de mayo, donde el presidente estadounidense, en tono burlesco, afirmó que pondría un portaviones a 90 metros de las costas cubanas y sentenció: "Se rendirán".
A su juicio, en los círculos políticos estadounidenses desde donde se traza la política exterior hacia Cuba "hay un desconocimiento profundo de la historia de Cuba, de la preparación ideológica del pueblo y de nuestros dirigentes, hay un desconocimiento de la capacidad que tienen los cubanos". Advirtió que, si bien Cuba ni desea ni quiere la guerra, "entendemos que tenemos que prepararnos para ello".
Añadió que el propio texto de la orden ejecutiva cierra con una lista de acciones previas de EE. UU. en Venezuela e Irán, como diciendo: "Recuerda que tenemos la capacidad para repetir esto". Por tanto, concluyó, "la guerra para ellos es parte de las opciones y de las amenazas contra Cuba".
García del Toro enmarcó estas posturas en el corolario Trump a la doctrina Monroe, que reivindica que el hemisferio pertenece exclusivamente a Estados Unidos. Recordó que hace dos días el secretario de Estado volvió a advertir a los "actores externos" que no pueden hacer ningún tipo de actividad económica que consideren perjudicial para los intereses estadounidenses.
"Están en esa concepción estadounidense -afirmó. Si usando ese principio les acomoda para justificar todo lo que hacen contra nuestro pueblo, entonces definitivamente a nosotros nos toca prepararnos y estar alertas permanentemente".
Al valorar el efecto concreto de estas medidas en la población, los especialistas coincidieron en su crueldad.
"El impacto que ha tenido en los últimos 10 años (…) definitivamente ha sido un diseño para destruir, para hacer inoperante totalmente nuestra economía", dijo García del Toro. Puso como ejemplo "ver nuestras ciudades vacías, sin carros, sin medios de transporte, sin personas" y denunció que la política está "diseñada para crear la mayor cantidad de dificultades posibles, la mayor cantidad de carencias posibles, hacer la vida a las personas lo más miserable posible".
Por ello, calificó de "soberano incompetente y soberano mentiroso" al encargado de asuntos diplomáticos de Estados Unidos en Cuba cuando asegura que la política está dirigida a ayudar al cubano de a pie.
"No puede ser que lo afirme cuando la gente esté pasando el trabajo que pasa diariamente para ir a los hospitales, que haya una cola de 100 mil cubanos para operarse del corazón, que la gente pase tanto trabajo para conseguir su sustento alimenticio", debido, precisamente, a las medidas unilaterales e ilegales impuestas por su Gobierno contra Cuba.
PLAZOS VENCIDOS Y LA LLAVE DE LA "APLICACIÓN QUIRÚRGICA"
Finalmente, el subdirector general recordó que la Administración estadounidense ha dado continuamente plazos para que la Revolución se caiga, sin que ninguno se haya cumplido. Incluso, cuando el propio presidente Trump dijo hace tres meses que "ya no podemos hacer más nada, lo único que nos queda es entrar y arrasar", ahora han regresado a la "aplicación quirúrgica de estas sanciones".
Para resumir la feroz y despiadada incidencia de la nueva orden ejecutiva del primero de mayo, citó a un personaje vinculado al primer gobierno de Trump (Mauricio Claver-Carone), arquitecto de las 243 medidas, cuando dijo "encontrar la fuente de ingreso, encontrar cómo funciona el país y hacer todo para que nada de eso funcione".

