
Como un hombre con gran capacidad de escucha, con una ética irreprochable, un erudito y una persona capaz de trocar un revés en victoria, recordó el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, a Fidel Castro Ruz, líder máximo de la Revolución cubana, cuyo centenario se celebra esta jornada.
El mandatario refirió que, a contrapelo de lo que podía esperarse de alguien en su posición, Castro estaba abierto al debate y a la discusión, y no tenía a menos otras opiniones; antes bien, escuchaba con atención plena y registraba en detalle lo que su interlocutor exponía.
"Fidel te daba posibilidades de conversar, de participar incluso en una discusión, un debate o en una exposición de ideas. Y te escuchaba con un detenimiento tremendo, yo diría que con una mirada profunda, casi que buscando con la mirada lo que las palabras de uno no eran capaces de expresar", refirió el mandatario en una entrevista exclusiva con RT.
Sobre ese asunto recalcó que "para nada era una actitud fingida", porque experimentó de primera mano esa disposición a la escucha. "Tuve posibilidades de [plantear] cosas que conversé con él o que expuse delante de él que, después, en otro momento, las recordó y las traía de nuevo a colación. O sea que, con mucho respeto, seguía también lo que uno compartía en una conversación con él", relató.
Ética intachable y erudición
Se refirió asimismo a lo que denominó "la dimensión ética" del líder revolucionario, que no dejaba de lado incluso cuando de cuestionar a enconados adversarios se trataba.
"[Tengo] varias anécdotas de su dimensión ética, incluso su dimensión ética hasta cuando alguien criticaba a un enemigo. Si en esa crítica o en esa burla había algo que rayara la ética, Fidel tomaba una posición enseguida que asombraba. O sea, una conducta totalmente coherente", apuntó.
Otro rasgo al que aludió el dignatario fue el manejo erudito que Castro exhibía al manifestar su parecer sobre temas históricos y políticos, detrás de lo que había un esfuerzo denodado para prepararse debidamente con datos y referencias sólidas, que luego, a despecho de sus interlocutores o detractores, relacionaba de una forma aguda y difícil de rebatir.
"Fidel se preparaba de una manera tremenda. Tenía una cultura general, una cultura universal. Por eso podía manejar con tanta facilidad los acontecimientos, la historia sobre los acontecimientos históricos, encontrar relaciones y respuestas en la historia, manejar las cifras. Yo diría que tenía hasta la capacidad de poner en aprietos a cualquier interlocutor, porque tenía una profundidad en su pensamiento que partía de esa erudición".
La victoria como norte
Por último, Díaz-Canel hizo referencia a la resiliencia de Fidel Castro ante la adversidad, así como su capacidad para trocar un aparente fracaso en un éxito y de no renunciar nunca a la victoria, aun en medio de circunstancias decididamente difíciles.
"Fidel siempre pensaba en la victoria. Hasta cuando había algo que salía mal o cuando había una supuesta derrota, Fidel convertía el revés en victoria. Y no es una consigna: lo hacía, lo demostró. Y siempre tenía las salidas y siempre estaba pensando con optimismo y siempre estaba buscando cómo compartir ese optimismo y, con ese optimismo, entusiasmar a los demás", destacó.

