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El Departamento de Estado sancionó al Banco Exterior de Cuba y a cuatro entidades de los sectores energético y minero bajo la Orden Ejecutiva 14404.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, anunció este jueves una nueva ronda de sanciones contra Cuba bajo la Orden Ejecutiva 14404, en una medida que busca asfixiar los pilares estratégicos de la economía de la Isla en medio del recrudecimiento de la guerra económica impulsada por la Administración Trump.

El paquete incluye al Banco Exterior de Cuba y cuatro entidades estatales vinculadas a los sectores del níquel, el cobalto y el petróleo, así como al nieto del líder de la Revolución, Fidel Ernesto Castro Calis.

OTRA RONDA DE SANCIONES CONTRA EL SECTOR ENERGÉTICO Y MINERO 

El Departamento de Estado designó al Banco Exterior de Cuba, especializado en banca empresarial y transacciones internacionales, junto a la empresa de servicios Comandante René Ramos Latour (Nicarotec) y la Empresa Importadora y Abastecedora del Níquel (Cexni), ambas del sector metalúrgico y minero.

En el área energética cayeron bajo las sanciones la Empresa Importadora de Abastecimiento para el Petróleo (Abapet) y Comercial Cupet S. A., subsidiarias de la Unión Cuba-Petróleo (Cupet).

Rubio acompañó el anuncio con un tuit en el que acusó a la dirigencia cubana de "presidir un Estado fallido" mientras "la familia Castro y otros allegados se enriquecen mediante la evasión de sanciones".

Lo que el secretario de Estado omite es la repercusión de estas sanciones en la vida cotidiana de los cubanos y el castigo colectivo que representan.

EL BLOQUEO COMO CASTIGO COLECTIVO

Más allá de la retórica, el objetivo de las sanciones es claro: cortar los canales financieros internacionales de Cuba y bloquear el acceso a divisas en momentos en que la Isla enfrenta una severa crisis energética y de combustible.

Al golpear al Banco Exterior de Cuba, Washington busca impedir cualquier operación de comercio exterior que no pase por el filtro de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC).

LOS INTERESES DETRÁS DEL BLOQUEO

Detrás de la medida opera una arquitectura de poder que coordina el Departamento de Estado, el Tesoro (OFAC) y los intereses geopolíticos de Washington en el hemisferio.

La Orden Ejecutiva 14404, firmada el primero de mayo del 2026, amplía el marco legal para sancionar a cualquier persona extranjera vinculada a los sectores financiero, energético, minero, metalúrgico y de seguridad de la economía cubana.

La amenaza se extiende a terceros: instituciones financieras extranjeras y empresas de cualquier país que mantengan operaciones con las entidades sancionadas se exponen a ser incluidas en la Lista SDN (Nacionales Especialmente Designados).

Este mecanismo de "sanciones secundarias" es la herramienta que Washington utiliza para obligar a bancos europeos, asiáticos y latinoamericanos a romper vínculos con Cuba, aislándola del sistema financiero internacional.

EL TIMING Y EL MENSAJE A LOS INVERSIONISTAS 

La fecha de las sanciones no es casual. Apenas horas antes, el Gobierno cubano había publicado un paquete de normas para flexibilizar la inversión extranjera, habilitar la contratación laboral directa y abrir el turismo al capital foráneo.

El mensaje de Rubio es un disparo directo contra esas reformas: "No inviertan en Cuba, porque cualquier operación puede ser sancionada".

Es una forma de sabotaje preventivo. Washington no solo castiga al Gobierno cubano, sino que busca disuadir a cualquier inversionista -europeo, chino, latinoamericano- de aprovechar las nuevas oportunidades que La Habana acaba de ofrecer. El bloqueo se convierte así en un arma contra la propia apertura económica de la Isla.

LA RESPUESTA DE CUBA: "BASTA DE ABUSO"

El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, respondió en la red social X con una condena frontal.

"El secretario de Estado de EE. UU. lleva dos días consecutivos mintiendo sobre Cuba. Una manía de la que no se desprende", escribió Rodríguez Parrilla, quien calificó las medidas como "una agresión cruel y despiadada contra el pueblo cubano que no admite excusa política o moral".

El canciller cubano fue categórico al definir la naturaleza de las sanciones: "El castigo colectivo es un crimen. Lo es provocar sufrimiento a toda una población con medidas frívolamente calculadas para inducir una crisis humanitaria".

Y cerró con una exigencia directa: "Basta de abuso. Acaben de poner fin al bloqueo y permitan a Cuba vivir en paz, con sus propios esfuerzos y el concurso unido de su noble y bravo pueblo".

 

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