
La Inteligencia Artificial dominó las Dos Sesiones, con más de siete mil iniciativas y sugerencias vinculadas al sector. El objetivo de Beijing es convertirla en soporte tecnológico para generar una industria de 1,45 billones de dólares al final del XV Plan Quinquenal.
Cuando el ministro de Industria y Tecnología de la Información, Li Lecheng, se paró frente a los medios en el Gran Salón del Pueblo, muchos esperaban que hablara del rumbo económico, del PBI o de nuevas inversiones. En lugar de eso, destacó que el sector chino de Inteligencia Artificial ya vale más de 1,2 billones de yuanes (unos 174 mil millones de dólares), reúne a más de seis mil 200 empresas y supera los 300 productos robóticos humanoides. La declaración tuvo su contexto. Durante las Dos Sesiones —la reunión anual de la Asamblea Popular Nacional y la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino—, la IA no fue un apéndice más en la agenda china, sino uno de los temas excluyentes, con más de 7.000 propuestas de legisladores para desarrollar las llamadas nuevas fuerzas productivas de calidad.
Pero detrás de los anuncios oficiales, los números empezaron a contar otra historia: una transformación estructural. El país asiático se encamina a cerrar el XV Plan Quinquenal (2026-2030) con una planificación que prevé que las industrias vinculadas a la IA superen los 10 billones de yuanes (unos 1,45 billones de dólares). Esto implicaría multiplicar por ocho el sector en apenas cinco años. Para ponerlo en perspectiva, apenas 17 países tienen hoy un PBI mayor que esa cifra. Es decir, Beijing intenta convertir la IA en una nueva infraestructura estratégica, en momentos en que la tecnología se convirtió en uno de los principales terrenos de competencia entre las grandes potencias.
Mientras China registra aproximadamente tres quintas partes de las patentes mundiales de IA y dos tercios de las de robótica, el gobierno introdujo el concepto de "nuevas formas de economía inteligente", un giro lingüístico que, según analistas, marca un punto de inflexión en la estrategia tecnológica del país. En la práctica, eso la coloca en el centro de la carrera tecnológica global.
Para entender la magnitud del cambio, basta recordar que, aunque en 2024 se lanzó la iniciativa "IA Plus", a partir de 2026 la tecnología dejará de ser una simple herramienta sectorial para convertirse en el andamiaje mismo del modelo económico chino.
De acá al 2030, la IA será utilizada para avanzar en la ciencia básica, transformar industrias tradicionales y de punta, crear nuevos escenarios de consumo, innovar la gobernanza y enriquecer la vida diaria, según estipula el XV Plan Quinquenal que recién da sus primeros pasos. La centralidad que adquirió la tecnología también se refleja en los recursos que el país decidió poner sobre la mesa. Para los próximos cinco años, China se propuso aumentar en torno al 10por ciento el presupuesto anual destinado a ciencia y tecnología y elevar al menos un siete por ciento la inversión en investigación y desarrollo. No se trata solo de un énfasis discursivo. El propio plan menciona el término “inteligencia artificial” más de 50 veces, una frecuencia que ilustra hasta qué punto la tecnología se convirtió en uno de los ejes de la estrategia económica del país.
Los números respaldan el optimismo oficial. Según la plataforma OpenRouter, tres modelos chinos —MiniMax, Moonshot y DeepSeek— están entre los cinco más usados del mundo. La clave, dicen en el sector, es una relación costo-rendimiento que ningún competidor puede igualar.
Zhou Li'an, profesor de la Universidad de Pekín y miembro de la Conferencia Consultiva, va más allá y sostiene que la "economía inteligente" no es un sector nuevo, sino la base misma del sistema. La Inteligencia Artificial está reorganizando desde dentro cómo se producen y distribuyen los bienes. Si la infraestructura digital es el sistema nervioso, la IA es el cerebro, graficó un analista citado por el Diario del Pueblo.
En el terreno concreto, las provincias ya se están moviendo. "Con abundantes recursos y una demanda creciente, regiones como Sichuan y el municipio de Chongqing están bien posicionadas para desarrollar industrias de computación inteligente bajo la estrategia nacional 'Datos del Este, Cómputo del Oeste'", sostuvo Ma Kui, legislador y gerente general de la sucursal de China Mobile en la provincia de Sichuan.
La escala de la expansión ya impresiona. El poder de cómputo de la región de Mongolia Interior ha alcanzado los 220 mil PetaFLOPS, mientras que Guizhou ha atraído a más de 150 socios del ecosistema de nube de Huawei.
Por primera vez, el informe de gobierno incluyó medidas específicas para promover el empleo en respuesta al desarrollo de la tecnología, reflejando expectativas de una integración más profunda en la economía y la sociedad. Liu Zhi, del Centro de Información Nacional, lo interpretó como la aplicación del principio "IA para el bien", es decir, orientar la tecnología hacia una dirección beneficiosa, segura y justa.
La gobernanza también estuvo sobre la mesa. El XV Plan Quinquenal destaca los esfuerzos del gobierno chino para fortalecer el diálogo y la cooperación internacional en IA, así como acelerar la construcción de un ecosistema tecnológico de código abierto con alcance global. Zhou Di, legislador y experto en el sector, subrayó que desafíos como las barreras tecnológicas, los flujos de datos transfronterizos y la gobernanza ética "requieren una mayor cooperación internacional, para que los beneficios del progreso tecnológico puedan llegar a más países y ayudar a abordar los desafíos que enfrenta la humanidad en su conjunto".
El ministro Li Lecheng fue más directo sobre la cuestión: "La IA debe, en última instancia, servir a las personas, beneficiar a las personas y permanecer bajo control humano". Días después, un portavoz del Ministerio de Defensa planteó que “la primacía humana en las aplicaciones militares de IA debe ser salvaguardada y todos los sistemas de armas relevantes deben estar bajo control de las personas, para evitar una carrera tecnológica descontrolada”. La apuesta a la IA es fuerte, pero con límites, reafirmando el desarrollo pacífico en medio de una mayor volatilidad mundial.
Más allá del debate de los legisladores en Beijing, en el terreno corporativo la revolución ya está en marcha. Qian Gang, presidente del consejo de CITIC Pacific Special Steel Group y asesor político nacional, reveló que su compañía ha desarrollado más de 100 modelos verticales de IA para apoyar la manufactura inteligente. El resultado: una de sus plantas se convirtió en la primera "fábrica faro" de la industria global del acero especial, un estatus que la Organización Mundial de Economía Digital otorga a las instalaciones manufactureras de vanguardia que ejemplifican el uso de tecnología de punta.
Liu Qingfeng, presidente de iFlytek, lo resumió con crudeza al sostener que "el progreso a largo plazo depende de la autosuficiencia tecnológica”, además de plantear que “la seguridad real no proviene de adaptar sistemas importados". "Surgirán mejores asistentes en forma de lentes, relojes, centros de hogar, dispositivos de escritorio y robots, todos conectados a una capa de inteligencia compartida", anticipó.
Las administraciones provinciales ya habían dado la señal antes de las Dos Sesiones: el debate ya no era cómo crecer, sino hacia dónde. En un mundo donde la tecnología se volvió un instrumento de poder, la dirección importa tanto como la velocidad. China parece haber decidido ambas.
La IA china ya no es el futuro, es el presente. Tiene precio, tiene patentes y ahora también tiene un plan quinquenal. En la nueva geopolítica tecnológica, Beijing quiere que el cerebro de la economía global piense, sienta y hable mandarín.

