Bibka

Las Tunas.- Aquel atardecer del 10 de septiembre de 1960, la carrera de maratón de los Juegos Olímpicos de Roma se disponía a hacer historia, incluso antes de sonar el disparo de arrancada. Por primera vez en la era moderna la prueba más larga y agotadora del atletismo no comenzaría ni terminaría en un estadio repleto de público. Esta vez tendría como contexto las calles y los monumentos de la populosa ciudad, y la llegada estaba prevista para la puesta del sol.

Entre los 69 corredores inscritos figuraba un etíope de 28 años de edad, delgado y perfecto desconocido en las grandes competiciones internacionales. Se llamaba Abebe Bikila y su federación lo había convocado a última hora en reemplazo del titular del evento, lesionado en un partido de fútbol. Su aspecto no presagiaba hazaña alguna. Sin embargo, había algo que lo distinguía de los demás: se disponía a correr los 42 kilómetros y 195 metros… ¡descalzo!corredor récord

La decisión de competir sin zapatos no obedecía a una excentricidad. Durante su preparación se había probado las zapatillas que la marca Adidas había proporcionado para la prueba, pero ninguna le resultó cómoda. Optó entonces por correr como solía hacerlo en sus entrenamientos en su pueblo de Etiopía, donde aprendió a recorrer largas distancias por terrenos difíciles.

El recorrido de la maratón incluía lugares simbólicos de Roma. Algunos tramos estarían iluminados por antorchas portadas por soldados italianos. El técnico sueco de Bikila, Onni Niskanen, le había recomendado prestar atención al marroquí Rhadi Ben Abdesselam, uno de los favoritos, quien supuestamente llevaría en su camiseta el número 26. Pero el etíope no logró localizarlo. Ignoraba que su astuto rival había cambiado el 26 por el 185 con el propósito táctico de confundir. Sin saberlo, durante un buen trecho corrió junto a él.

La carrera devino una suerte de duelo personal. El marroquí parecía animoso y capaz de resistir el endiablado ritmo de su rival. Intentó forzar la cadencia e imponer su categoría, pero solo fue por un período breve. Cuando restaba apenas un kilómetro para el final, los pies desnudos y endurecidos de Abebe Bikila aceleraron el paso. Entró primero a la meta con tiempo de dos horas, 15 minutos y 16 segundos, válidos para establecer un récord mundial. Ben Abdesselam, el falso 26, lo hizo 25 segundos después y obtuvo la plata.

Al ganar en la maratón de Roma 1960, el etíope se convirtió en el primer africano negro en conquistar un oro olímpico. Mientras los restantes corredores llegaban extenuados a la meta y se dejaban caer sobre el suelo, él permaneció de pie y hasta se dio el lujo de realizar ejercicios ante la mirada incrédula de los presentes. Su victoria trascendió lo deportivo: un atleta procedente de Etiopía, país invadido por Italia en 1935, acababa de imponerse en la capital de la antigua potencia colonial. No necesitó calzado para alcanzar la gloria olímpica.

Abebe Bikila 1

En la ceremonia de premiación no faltaron “incidentes”. El más sonado corrió a cargo de los músicos de la banda oficial, quienes, al no disponer en sus atriles de las partituras del Himno Nacional de Etiopía, interpretaron el de Italia. Pero al llegar Bikila a su país el agravio se superó con creces: desde el aeropuerto hasta el palacio imperial de Addis Abeba, más de 500 mil personas lo cantaron a viva voz en medio de la ovación con que recibieron la caravana.

Bikila repitió su triunfo olímpico cuatro años después, en los Juegos Olímpicos de Tokio 1964. Con su victoria -esta vez con zapatillas y otra marca mundial- se convirtió en el primer atleta en ganar la maratón en dos ediciones estivales consecutivas. Consumó la proeza mientras se recuperaba de una operación de apendicitis que le practicaron semanas antes de la prueba. Intentó conquistar un tercer triunfo en la Olimpíada de México 1968, pero la edad, el clima y la altura le pasaron la cuenta y no pudo terminar la carrera.

Bikila 4

En 1969 un accidente de tránsito le ocasionó graves lesiones en la columna vertebral. Las piernas que vencieron a tantos rivales quedaron paralizadas. Debió desplazarse desde entonces en una silla de ruedas. No obstante, durante su recuperación encontró en el tiro con arco una nueva posibilidad de competir y participó en pruebas para personas con discapacidad.

Abebe Bikila, el maratonista descalzo, falleció el 25 de octubre de 1973 en la capital de su país, a los 41 años de edad, a consecuencia de una súbita hemorragia cerebral. Un año antes había asistido como invitado a los Juegos Olímpicos de Múnich 1972, donde recibió del público una merecida ovación. La película El atleta, estrenada en el año 2020, está basada en su trayectoria.

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