FB IMG 1774138405164Las Tunas. - Apenas cinco días después de que el país celebrara la recuperación total del Sistema Electroenergético Nacional (SEN), tras el apagón del lunes 16 de marzo, la noche de este sábado trajo consigo un déjà vu indeseado. A las 6:32 p. m., una nueva desconexión total del SEN dejó a Cuba sin electricidad, marcando la tercera caída de esta magnitud en lo que va de año y la segunda en menos de una semana.

Una salida en cascada desde Nuevitas
Las primeras informaciones, difundidas por la Unión Eléctrica a través de sus canales oficiales, señalaron como detonante la salida imprevista de la unidad 6 de la central termoeléctrica de Nuevitas, en la provincia de Camagüey. A partir de ese instante, ocurrió un efecto en cascada que afectó al resto de las máquinas que se encontraban en línea en ese momento.

Lázaro Guerra Hernández, director de Electricidad del Ministerio de Energía y Minas, explicó al Canal Caribe que era muy pronto para asegurar con total certeza la causa definitiva, pero que la evidencia preliminar apuntaba a esa salida como el origen de la desconexión. "Se apreció una salida de la unidad que provocó una salida en cascada de las unidades que se encontraban en servicio en ese momento", afirmó el directivo.

El periodista Lázaro Manuel Alonso, de Canal Caribe, precisó que se investigan las causas a profundidad, mientras que ambas fuentes coincidieron en que la Unión Eléctrica ya aplicaba los protocolos para la recuperación, priorizando la creación de microsistemas en las provincias para energizar servicios básicos.

Protocolos activados y prioridades claras
Desde el Ministerio de Energía y Minas confirmaron en su cuenta en la red social X que ya comenzaban a implementarse los protocolos para el restablecimiento. La Unión Eléctrica, por su parte, detalló que el proceso de restauración se dirige desde el Despacho Nacional de Carga, en coordinación con los despachos provinciales y las tecnologías que tributan energía al país, con la presencia además de la Unión Cuba Petróleo.

La estrategia, tal como ocurrió en los eventos anteriores, contempla la activación de microislas y microsistemas destinados a dar energía a los centros vitales: hospitales, acueductos y otros servicios imprescindibles para la población. Se trata de una estrategia probada en las contingencias recientes, que ha demostrado ser efectiva para garantizar lo esencial mientras se recupera la totalidad del sistema.

El bloqueo: la sombra eterna detrás de cada apagón
En cada una de las explicaciones técnicas sobre la fragilidad del sistema eléctrico cubano, el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el gobierno de los Estados Unidos aparece como un factor determinante. En esta ocasión, las autoridades han sido enfáticas al señalar que el bloqueo energético estadounidense ha colocado al sistema electroenergético nacional en una situación extremadamente frágil al privarlo del diésel y el fuel oil para los sistemas de generación distribuida.

Esta carencia de combustibles, imposibilitada por las restricciones que limitan la compra de estos recursos en los mercados internacionales, impide que las baterías de grupos electrógenos distribuidos por el territorio puedan actuar como respaldo inmediato ante las contingencias. En condiciones normales, esta generación distribuida podría suplir parte del déficit y acelerar la recuperación, pero la falta de combustible la mantiene como una alternativa limitada.

La situación se vuelve aún más compleja cuando se considera que, como ocurrió la semana pasada, el sistema ha logrado recuperarse en cada ocasión gracias al esfuerzo de los trabajadores eléctricos y a la planificación de las autoridades, pero siempre con el lastre de una infraestructura sometida a más de seis décadas de hostilidad externa.

Una semana marcada por la inestabilidad
La caída de este sábado es la tercera desconexión total del SEN en lo que va de año. La primera ocurrió el 4 de marzo, cuando la salida inesperada de la principal central termoeléctrica del país desencadenó el apagón. La segunda fue el pasado lunes 16 de marzo, a la 1:40 p. m., cuando una nueva desconexión activó todos los protocolos de emergencia en Las Tunas y el resto del país.

En aquella ocasión, la recuperación tomó más de 48 horas, con Amancio como el municipio más castigado de la provincia, que permaneció 34 horas sin electricidad. Las centrales termoeléctricas de Guiteras, Céspedes, Santa Cruz y Mariel fueron incorporándose progresivamente, y no fue hasta la mañana del miércoles 18 de marzo, con la sincronización de la unidad 1 de la CTE Lidio Ramón Pérez (Felton) en Holguín, que el sistema alcanzó una estabilidad que todos esperaban duradera.

Sin embargo, apenas cinco días después, la unidad 6 de Nuevitas volvió a desencadenar un nuevo colapso. La recurrencia de estos eventos evidencia la extrema fragilidad de un sistema que, a pesar de los esfuerzos de sus trabajadores, enfrenta condiciones operativas límite.

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