mirthaayala3

Las Tunas.- “Vengo del campo, de un lugar llamado Sabanita”, así comienza su historia la maestra Mirtha Ayala Núñez, una docente que no ha sentido pasar los 44 años que lleva entregada al magisterio. En sus sueños de niña no podía imaginarse en otro escenario que no fuera rodeada de pupilos.

mirthaayala1“No soltaba los lápices”, cuenta, y su mirada se remonta allá, a aquel paraje de Manatí que la vio nacer, y a sus padres, campesinos que -a pesar de la situación difícil- se esforzaron para que no le faltaran los materiales escolares. Aquella niña tranquila, que casi no salía de casa porque todo quedaba lejos, que ayudaba a su mamá después de hacer las tareas, hoy se desdobla en personajes de cuentos para que sus alumnos de la escuela primaria Guillermo Tejas Silva, de la ciudad cabecera, se enamoren de la lectura.

Sus estudiantes la quieren, esa es la mayor fuerza que mueve sus días. Más de seis décadas de vida parecen nada cuando llegan los turnos de Lengua Española, Historia de Cuba y Educación Ciudadana. Una dramatización, una poesía o una lámina llenan su aula de colores. “Así mis clases resultan más fáciles y los niños aumentan el interés por conocer. Hay que buscar alternativas para que todos aprendan, a su ritmo”, recomienda.

Llegó a las aulas muy joven. Comenzó en la Enseñanza Secundaria, pero era otra época. Por el retraso escolar del momento, las edades de los alumnos oscilaban entre 14 y 17 años. Ella tenía 19 y muchas veces la confundían con ellos. Un reto mayúsculo se presentaba; pero supo crecerse…

“Tuve una maestra muy buena, que marcó ese amor en mí, y desde entonces he tratado de seguir su ejemplo. Desde mi llegada me reconocieron como su profesora y me gané el respeto. A pesar de mi juventud, y siempre manteniendo el carácter, fui muy reflexiva y cariñosa. Les exigía, pero a la vez los apoyaba”.

mirthaayala4

¿Por qué el área de Humanidades?

“El Español enseña, educa y permite desarrollar el lenguaje. Nos ayuda a comunicarnos mejor y aprender los nuevos usos. Pero también disfruto mucho la Historia, es mi asignatura preferida. Trato de que mis estudiantes la sientan como yo. Busco poemas y artículos relacionados con la clase; eso permite que se adentren mejor en el contenido.

“Así pasa con la asignatura de Educación Ciudadana, que los instruye, sobre todo en los momentos actuales. Ayuda a reforzar valores éticos y morales. Como maestros jugamos un papel fundamental en la sociedad porque los niños son el futuro”, explica.

Es difícil resumir en un diálogo más de cuatro décadas entregadas a la docencia y a la Enseñanza Primaria. No puede olvidar aquel día gris, cuando una cirugía la hizo salir un tiempo del aula. Mirtha confiesa que sufrió amargamente esas jornadas lejos de sus estudiantes. “Porque sentía que les hacía falta”.

La jubilación no pudo retenerla en casa. Mientras tenga fuerzas seguirá allí, y porque a diario encuentra razones para quedarse. Entrenar a sus estudiantes para concursos es parte de esas motivaciones. “Tengo el orgullo de que una de mis alumnas el curso pasado obtuvo medalla de bronce en un concurso nacional; eso me incentivó mucho más a no dejar mi profesión”.

Mirtha no solo se esmera en sus clases, otros proyectos ocupan su jornada. Porque esta maestra no solo incita a sus alumnos para que aprendan, también los invita a círculos de interés; como el “Conrado Benítez”, creado por ella y dedicado a la Pedagogía, pues -reconoce- “lamentablemente, hoy tenemos déficit de docentes, pero a través de los círculos de interés se incentiva el gusto por la profesión”.

Muchos retos ha enfrentado en tantos años de trabajo, pero no le ha faltado el apoyo de su familia, su hijo incondicional, sus compañeros y, por supuesto, “mis niños, que son mis amores. A ellos debemos inculcarles el amor, el cariño… Es bueno conversar y hacerles saber que cuentan contigo. Algunos tienen situaciones difíciles en el hogar y pueden ver al maestro como un amigo al cual plantearle sus preocupaciones”.

Suena el timbre y Mirtha debe regresar al aula, pero antes aconseja a las nuevas generaciones de docentes que se preparen, pero -principalmente- “que sientan la vocación, ese orgullo de decir -como yo- que son maestros”.

Escribir un comentario

Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

Código de seguridad
Refescar