Las Tunas.- Un vecino del barrio alrededor del cementerio Vicente García dijo algo que escuché al pasar y, confieso, me dejó pensando. “La gente habla de lo malo que está este lugar, pero no dicen que muchos creen que es un hotel. Traen a los muertos y se olvidan de todo”.
Y, amén de la crueldad que puedan respirar sus palabras, algo de verdad hay en ellas. Al menos eso dicen las demoras en las exhumaciones de algunas personas, un asunto que ha hecho preciso que los trabajadores de Comunales se acojan al derecho de hacerlas “de oficio”, por momentos, ante la necesidad de capacidades en el camposanto.
Se han dado casos de atrasos en estos procederes que rondan mucho más del tiempo permitido para las prórrogas y, es frecuente, que los trabajadores de Servicios Necrológicos tengan que ir hasta los barrios, más de una vez, a localizar a los familiares para que acudan a concretar el doloroso proceso.
Muchas veces tienen éxito en sus pesquisas pero, otras tantas, la gente se ha mudado, ha emigrado o también ha muerto; ¿y entonces?, ¿qué sucede?
El camino pasa por exhumar y, ante la poca disponibilidad de osarios, los huesos terminan en sitios comunes de espera y, muchos descendientes, con el tiempo, no vuelven a encontrar la senda de los restos del difunto que, dicho sea de paso, queda a la vera de los trabajadores del lugar.
Y no es este un tema nuevo; tampoco tiene directamente que ver con que en estas tierras muchos cementerios estén colapsados o no exista un crematorio a disposición de los lugareños.
En ocasiones pasa por situaciones muy concretas que dificultan la movilidad de las familias, pero, otras tantas, la gente se desentiende de los suyos como si, con el tiempo, las lágrimas se tragaran lo objetivo y el cadáver que tanto amaron se hubiese esfumado completamente de este mundo.
Hace poco tiempo la Dirección Municipal de Servicios Necrológicos en Las Tunas emitió una nota oficial solicitando a las familias, con sumo respeto, colaborar con las exhumaciones en fecha para, entre otras cosas, favorecer el trabajo de todos.
Y más recientemente, Dulce María Zayas Rodríguez, subdirectora de Servicios Necrológicos del municipio de Las Tunas, en declaraciones a la Radio local, destacó que la población ha respondido de manera muy favorable al llamado; y también dijo que eso ha contribuido a que no hayan sido necesarios nuevos enterramientos en el cementerio de Becerra o en otros aledaños.
Sin embargo, todo llamado es poco para un tema que exige seguimiento constante y sensibilidad extrema, desde las diversas aristas implicadas.
Sabemos que, si bien no es la solución a todos los problemas que perviven en estas importantes instituciones, la mayoría necesitada de cuantiosas inversiones y recursos, sí favorecería, en gran medida, las condiciones adecuadas en el lugar y humanizaría el trabajo de quienes allí laboran o los dolientes que llegan, de la mano de la muerte, urgidos de nuevos servicios.

