Entre tanto dolor se agolpan las palabras en imágenes que también lo quieren despedir. Tienen su autoría, las hizo sin saber cuándo ni cómo para sellar este difícil momento.
Nos vienen del periodista incansable que no ponía reparos para ir a una cobertura, o para la guardia informativa, esa misma que le atrapó en la redacción de Radio Libertad ayer, dejándonos las últimas cuartillas, sus huellas en las máquinas como para decirnos no me voy, estoy siempre aquí.
El jovial reportero del Canal Azul y Radio Libertad, el fundador de Radio Manatí, el juez lego, dirigente sindical e impulsor de las actividades de la Unión de Periodistas, el atrevido que había burlado la muerte tantas veces, porque se sobreponía a las crisis de asma y prometía disciplinarse en cuanto a su salud para vivir plenamente como quería.
Hoy no fue así, y la muerte nos lo arrebató. ¡Qué duro!, no poder hacer algo y verlo en un ataúd queriendo reflejar una fugaz sonrisa, como para dejarnos el mejor recuerdo. No hay vocablos que describan la tristeza en sus familiares, en sus amigos, compañeros de trabajo, vecinos, dirigentes con los que interactuaba, en los oyentes y televidentes que se privan desde hoy de escucharlo en los programas informativos de esta provincia.
Sus páginas tienen mucho de humildad, de solidaridad, de entrega sin límites a los amigos, al trabajo y la familia. Solo 49 años y de ellos 29 apegados al ejercicio del periodismo, profesión a la que llegó el 23 de noviembre de 1989 como corresponsal de Radio Victoria, en Manatí, donde ayudó a la creación de esa emisora y fue su primer director.
Ernesto Ricardo Ferrás supo sembrarse en este oficio, tanto, que las redes sociales se colman de mensajes, cada uno revela el ser humano que era, cada uno deja sentado entre letras grises cuánto duele decirle adiós.






















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