Viernes, 10 Mayo 2019 06:39

¿Arelis?... ¡ah!, sí, la enfermera...

Escrito por Graciela Guerrero Garay
¿Arelis?... ¡ah!, sí, la enfermera... Foto: de la autora

Las Tunas.- Es una guerrera, como toda madre entregada. Las fuerzas le alcanzaron -y le alcanzan- para sobrellevar las pruebas de la vida. Por eso, al bucear un poco dentro de esta destacada enfermera tunera, encuentro sonrisas, optimismo y valentía. Nada de quejas ni lamentos.

Nació en Banes, Holguín, pero creció en la tierra de su padre. Desde temprana edad, Arelis Peña Cruz echó su suerte por estos caminos.
"Empecé en el hospital Guevara en 1990, en la sala de Medicina, donde trabajé como enfermera general. Fue una escuela para mí. Aprendí mucho con los médicos y las colegas de mayor experiencia", recuerda.
La cercana fecha del Día de las Madres la desborda. Tiene el regocijo de recoger ahora, quizás cuando más lo necesita, la ternura que sembró en su retoño.
Quedó embarazada y tuvo que renunciar a ese centro de asistencia. Su pequeño no estuvo bien de salud y le tocó recomenzar en el policlínico Gustavo Aldereguía Lima, en 1999.
Sentimientos de mamá y enfermera se le anudan. La voz es dulcemente fuerte cuando vuelve sobre aquellos tiempos:
"Comencé a laborar dentro del Programa del Médico y la Enfermera de la Familia, un universo en el que me reencontré totalmente, pues la Atención Primaria te enfrenta a la Pediatría, la Ginecología, la Geriatría y todo tipo de pacientes. Afianza conocimientos. Fue un reto que pude acompañar con la crianza de mi hijo y varias responsabilidades. Desde entonces pertenezco a la Organización No Gubernamental de Enfermería, en el municipio y la provincia".
Mueve el andador que hace casi dos años la acompaña y sigue rememorando. Aun cuando quedó viuda y debió asumir en solitario la crianza de su adolescente, nunca dejó de cumplir con su labor en el Consultorio 123-01, enclavado en el área de edificios multifamiliares cercanos al campus Vladímir Ilich Lenin de la Universidad de Las Tunas.
"Es una población bastante amplia, pero muy buena. Aquí me sucedió todo. Pasé por complejos momentos personales, ocupé cargos en el sindicato y el Partido, atendí a la Filial Municipal de Enfermería y me llegó la honrosa misión de ser internacionalista en Venezuela. Estuve dos años y regresé con evaluaciones excelentes y motivada a entregar más. Fue una gran vivencia", dice y una estela de melancolía la sacude.
En ese tiempo lejos de casa, su hijo no le falló. La carrera universitaria marchó muy bien y pudieron sortear desde la distancia los retos existencialistas. Las mejores opiniones, diplomas y reconocimientos acompañan su Licenciatura en Marxismo e Historia hasta hoy.
Un día Arelis sintió que algo andaba mal con ella. "Fatalmente me enfermé. Tuve una artritis séptica de la cadera muy complicada. Fueron varios días en Terapia Intensiva, con alto riesgo y sufrimiento. Mi hijo, así tan joven, no se apartó de mí, me cuidó y nunca dejó de ir a la Universidad. Somos los dos solos, aunque tengo el apoyo de mi sobrino y el resto de la familia, mis vecinos y compañeros.
"Actualmente no puedo caminar con soltura, lo hago con un andador, y poco a poco realizo las tareas del hogar. Mi muchacho me ayuda mucho. Es mi alegría, lo más grande que tengo. Y de mis compañeros de Salud tampoco tengo quejas, estoy muy agradecida. Por eso, me siento muy orgullosa de ser madre y enfermera de esta Revolución", afirma segura como esa guerrera de la vida que es. Y su sonrisa perenne brota y vuelve a retozar en la luz de sus ojos. Es una mamá dichosa. Sembró bien y los frutos están aquí.

Visto 1382 veces Modificado por última vez en Viernes, 10 Mayo 2019 07:35

Escriba su comentario

Post comentado como Invitado

0
  • No comments found