Jueves, 02 Noviembre 2017 06:21

La soledad norteamericana (+infografía y video)

Escrito por José Armando Fernández Salazar

Las Tunas.- Luego de las declaraciones del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, el pasado 16 de junio, se podía predecir que este año la nación norteña votaría en contra de la Resolución de condena al bloqueo, en la ONU.

Quedó para los libros de Historia la aplaudida y esperanzadora abstención del pasado año. Sin embargo, lo que nadie se atrevió a imaginar fue el anacronismo y ferocidad de los discursos que pronunciaron las representantes del Gobierno estadounidense en el cónclave. 

Como luego aclararía el canciller cubano Bruno Rodríguez, este lenguaje supremacista y agresivo no es más que la evidencia de la debacle de la política norteamericana en la última etapa: atrapada entre los extremismos, la mentira y el aislacionismo. 

Para muchos expertos la actitud de la diplomacia yanqui en las votaciones contra el bloqueo, es una muestra del desapego del Imperio hacia la comunidad internacional y sus organismos, cuando estos no responden a sus intereses. Así lo hizo antes con su retirada de la Unesco o sus presiones a la OTAN y el Banco Mundial.

Tales hechos y el desmantelamiento del proceso de normalización de relaciones entre EE.UU. y Cuba, desde junio del 2016, convierten en un suceso coherente y predecible la actuación de la administración de Trump en la ONU este primero de noviembre. Las amenazas, las mentiras y cinismos del discurso y el aire de reality show no fueron más que el aderezo que le ha colocado este gobierno a su habitual manera de hacer política.

Esa incoherencia respecto al tema Cuba ha acompañado al actual inquilino de la Casa Blanca desde sus años como aspirante a candidato. En más de una ocasión cambió de opinión y en este momento, quizás compelido por la necesidad de hacerse de socios en el Congreso, ha aceptado escuchar a los políticos Marco Rubio y al representante Mario Díaz-Balart, partidarios de una línea dura hacia Cuba, tan inefectiva ahora como hace más de cinco décadas.

Recordemos que Rubio tiene un puesto en el Comité de Inteligencia del Senado donde se investiga la campaña presidencial republicana y Díaz-Balart comprometería su voto para desactivar el Obamacare. Detrás de este nuevo contrato (así lo llama Trump) parece estar también el gobernador de La Florida, Rick Scott, quien el pasado enero amenazó a los puertos de su estado que recibieran mercancías provenientes de Cuba.

De tal forma la actual Administración norteamericana estimó que era más atinado escuchar a estos "expertos" del tema (la mayoría de los cuales nunca han estado en la Isla o hace más de 50 años que no viajan a ella) antes que a sus asesores y funcionarios quienes, se dice, trabajaron en una actualización de las regulaciones de Obama y de pronto fueron obviados.

Tampoco fueron sopesados los 6,6 millones de dólares y los más de 12 mil puestos de trabajo que corren el riesgo de perderse en EE.UU. si hay un retroceso en la normalización de relaciones, ni el hecho de que, de acuerdo con una encuesta del grupo Engage Cuba, el 65 por ciento de los norteamericanos abogan por mayor acercamiento con la Isla. En el 2017 más de 284 mil estadounidenses ya la han visitado.

El 77 por ciento de los cubanos nacimos bajo el bloqueo que Estados Unidos impone desde 1962, el más antiguo y criminal en la historia de la Humanidad. Las limitaciones económicas, tecnológicas y materiales que ello ha supuesto han sido el precio que pagamos por mantener nuestra soberanía. Es una decisión que como pueblo hemos asumido y nos ha motivado para encontrar nuevas formas de desarrollo.

Sabotajes, invasiones, terrorismo de Estado, persecución financiera e intentos de magnicidio han sido también parte de una política derrotada y aislacionista para los Estados Unidos, que ahora vuelve, como fantasma en la crónica de una muerte anunciada. Y como tal quedó expuesta en las votaciones de este miércoles en la ONU, en la que 191 países nos apoyaron.

Quizás dentro de unos meses, cuando Trump haya alcanzado los objetivos políticos que se proponía con este movimiento, llegue el momento de la posverdad sobre el tema Cuba, y otra vez el magnate inmobiliario les eche la culpa a sus asesores y se muestre tan ambivalente e impredecible como ha sido siempre.

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