"No sabía que en Las Tunas había un lugar así -comenta-. Creo que en todo el oriente hay pocas unidades que brindan la posibilidad del autoservicio en salones climatizados. La instalación está hecha con la cultura del detalle, es muy vistosa y funcional. El mercado le ha devuelto la vitalidad a este pedazo de ciudad".
No solo para los visitantes El Mambí es objeto de miradas curiosas, alguna que otra muestra de orgullo y también, de opiniones encontradas. Durante bastante tiempo fue el mayor de su tipo en la provincia y de los abastecidos con frecuencia. Hoy mantiene estas condiciones y es mucho más. Ha emergido como un centro multiservicio, confortable y moderno, a tono con su ubicación privilegiada en el entorno citadino.
La nave principal y los quioscos aislados de antaño se acercaron en el nuevo diseño para que los pobladores puedan gozar de variedad de viandas, frutas, granos y hortalizas, junto a los cárnicos y otros surtidos de gran demanda, como el maíz molido en todas las épocas del año.
Una cuantiosa inversión cambió por completo el rostro gastado del lugar y los viejos mostradores. El 29 de julio del presente año reabrió sus puertas, pero no siempre ha logrado mantener un servicio a la altura de las expectativas que desde los albores generó en la población.
Marlenis Leyva confiesa que los primeros días el mercado fue una maravilla, pero enseguida comenzaron a disminuir las ofertas. "Después de tanto dinero invertido -puntualiza-, una esperaba que hubiera diversidad y calidad en los productos, que sería la unidad emblemática de Las Tunas y no lo es. Deja mucho que desear, solo se quedó en una bonita fachada".
Osvaldo Claro asegura que el sitio está muy confortable, mas faltan frutas y es difícil encontrar hortalizas allí. "Ahora mismo -puntualiza- están vendiendo unas guayabitas pequeñas y maltratadas que de ninguna manera son de primera calidad ni se corresponden con los precios".
Yosbel Mejías comenta que es asiduo a El Mambí por una cuestión de cercanía. "El personal, muy atento y competente -aclara-, pero el salón de autoservicio oferta poca variedad de viandas y escasamente algún vegetal. Uno se hace la idea de que la climatización es para mantener frescas las hortalizas y que encontrará lo que se comercializa en las áreas semiprotegidas; sin embargo, cuando enfrentas la realidad, decepciona. No deberían gastar electricidad para vender los mismos plátanos que hay en las otras placitas".
CON SENTIDO DE PERTENENCIA
Héctor Batista Milanés supervisa cada detalle del funcionamiento del mercado. Su condición de administrador le exige desandar por todos los puntos de venta y chequear rigurosamente los recursos del almacén. Más de 30 años de experiencia en Acopio le ayudan a cuidar la organización del lugar y le plantean el reto de aumentar las ventas, según las expectativas iniciales.
"Resulta cierto que se puede elevar el nivel de gestión para que esta unidad, tan bien acondicionada, brinde un servicio completo. Todo depende de que logremos un suministro mayor y más variado por parte de Acopio", confiesa Héctor.
"Esta semana el abastecimiento ha sido muy inestable. Comenzamos con pocos productos y después ampliamos con plátano vianda, plátano fruta, burro, yuca -explica-. Alrededor de 12 cajas de viandas, de 45 libras como promedio, llegan diariamente a nuestro almacén, el mercado da para más, y estamos luchando porque se diversifiquen las ofertas.
"Desde el inicio hemos recibido muy pocos granos, apenas contamos con frijol negro y chícharo, cuando podríamos ofrecer otras variedades y la población lo agradecería.
"Con respecto a las hortalizas, tenemos escasas o ninguna. En Acopio no hay disponibilidad y esa limitada gestión con las formas productivas o los organopónicos se traduce en la ausencia de ensaladas en nuestros estantes. Con la fruta sucede similar. Vendimos mucho mango, pero ahora apenas hay qué escoger.
"Los puntos para el expendio de los cárnicos, frescos y en conserva, han mejorado mucho las ventas en las últimas semanas. Estamos recibiendo diariamente alrededor de una tonelada de carne y hamburguesa, jamonada, jamón pierna y ahumados.
"El surtido de maíz se ha mantenido bastante estable. Aunque el proceso es lento y eso genera críticas de la población. Tenemos dos compañeros encargados de moler y abastecer, más un dependiente. Como promedio, el mercado expende de 200 a 250 libras de ese grano, uno de los más populares entre los clientes.
"El personal está muy comprometido con el funcionamiento de la unidad. Esperamos superar las trabas que nos golpean y que la Dirección Municipal de Acopio se preocupe más por venir aquí y chequear qué hay, qué falta, cómo mejorar. Este apadrinamiento es indispensable para crecer en las ventas y satisfacer mejor los reclamos del pueblo tunero".
PUERTAS ADENTRO
Míriam y Luis esperan su turno para almorzar en la fonda de El Mambí. Son una pareja joven que suele ir allí, porque aseguran que la comida es muy buena y los precios accesibles para el trabajador.
El local destinado a los comensales, como el resto de la instalación, es muy vistoso y agradable. Los rostros bisoños del personal de servicio impregnan dinamismo a las rutinas y se ganan la simpatía de los visitantes.
Luis Enrique Fernández es el responsable de la fonda y asegura que los suministros han fluido adecuadamente y las principales autoridades de la provincia chequean muy de cerca su buen funcionamiento.
La juguera y el punto de venta de Labiofam también gozan de mucha afluencia de público. La instalación en general se caracteriza por las largas filas de usuarios en busca de los productos que necesitan y están en correspondencia con sus posibilidades adquisitivas.
Dentro del recinto se prevé próximamente la colocación de sombrillas y bancos que hagan placentera la espera. Las expectativas están encaminadas a llegar al millón de pesos en las ventas mensuales. El reto principal es lograr que el sitio sea aprovechado a plenitud y rinda los resultados para los que fue concebido como el más moderno y eficiente mercado local.






















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