Jueves, 31 Enero 2019 06:50

A 180 años de su natalicio: Brígida, arrojo y belleza

Escrito por Juan Morales Agüero

Las Tunas.- En el libro cubano de la épica, Brígida Zaldívar Cisneros ocupa un capítulo de gran trascendencia. Esta valerosa mujer nació en cuna rica en Puerto Príncipe, el primero de febrero de 1839. Su madre era prima de Salvador Cisneros Betancourt, marqués de Santa Lucía; y su padre poseía vastas extensiones de tierra para la crianza de ganado.

Vicente García González, hijo de prósperos hacendados tuneros, viajaba a menudo hasta la villa de los tinajones en menesteres de negocios. Cierta tarde conoció a Brígida. Tuvieron tan buena química que pronto floreció entre ellos el amor. Luego de un corto noviazgo, se casaron el 22 de agosto de 1855. Contaba ella con apenas 17 primaveras.

Después de la clarinada del 10 de Octubre de 1868, Vicente García se fue a la manigua. El coronel español Eugenio Loño, jefe militar de Oriente, conminó a Brígida a escribirle una carta para que depusiera las armas. Al negarse ella, la encerraron junto a sus hijos y suegra en la casona familiar. Murieron de hambre dos de sus pequeños.

Cuando las tropas al mando de Manuel de Quesada asaltaron la ciudad el 16 de agosto de 1869, Brígida ofició como enfermera. Luego marchó al monte junto a su esposo. En 1871 fue hecha prisionera. Una vez liberada, y ante el brutal acoso al que la sometieron, el León de Santa Rita optó por enviarla con los hijos al exilio.

Brígida estuvo en Jamaica, donde enfrentó con gallardía múltiples aprietos. Saltó luego a Río Chico, en Venezuela, residencia a la sazón de su hija Caridad. Después de la Protesta de Baraguá, el mayor general se les unió. Allí murió envenenado en oscuras circunstancias el 4 de marzo de 1886. Su esposa le dio sepultura.

Al comenzar la Guerra de 1895, la brava mambisa se alistó en el Ejército Libertador como simple soldado. Finalizada aquella contienda, se estableció en el extranjero. Regresó a Las Tunas el 25 de enero de 1907, al frente de una comitiva que trajo a su tierra natal los restos mortales de su esposo. Tras residir durante un tiempo en Santiago de Cuba y en esta ciudad, pasó a vivir en La Habana.

Brígida Zaldívar Cisneros falleció el 25 de mayo de 1918, a los 80 años de edad. En 1991, sus restos fueron traídos a Las Tunas, donde recibieron los honores correspondientes. El memorial Vicente García González exhibe en sus vitrinas algunas de sus pertenencias.

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