Tenía entonces 19 años de edad, era casi una niña, pero los resultados coronaron las expectativas, calmaron su estado de ánimo y, definitivamente, le "hincaron" en el corazón el amor por estas difíciles faenas a las que ha dedicado 29 calendarios: "Ese día los camarones, de la especie smiting, promediaron 14,9 gramos y capturamos cinco toneladas con 600 kilogramos".
Han transcurrido ya más de 28 años, y Katiusca tiene las imágenes de aquella jornada a flor de memoria y recuerda que la actual unidad empresarial de base (UEB) Sanros, adscrita a la Empresa para el Cultivo del Camarón del Ministerio de la Industria Alimentaria, fue fundada el 9 de agosto de 1990."Comenzamos, dice, con seis estanques, siete camaronicultores, uno de ellos encargado del muestreo y ocho técnicos graduados en Biología Marina, todos adiestrados en otras camaroneras como la de Santa Cruz (Camagüey) y Río Cauto (Granma)".
Esta unidad, ubicada en Santa Rosalía, en el litoral del sureño municipio de Colombia, en Las Tunas, desde el 2012 mantiene crecimientos sostenidos de sus producciones y su colectivo ha roto tres récords de manera consecutiva que sellaron en el 2018 con la captura de 650 toneladas; y, en ese importante enclave económico Katiusca ha hecho residencia y disfruta cada éxito productivo.
En correspondencia con los planes que buscan el incremento de este rubro exportable, "hemos ido creciendo en áreas y ya disponemos de siete estanques destinados a la precría de tierra y 29 de engorde; y, una fuerza profesional y técnica que suma 159 trabajadores que son los artífices de los éxitos que hemos ido alcanzando", enfatiza.
Katiusca es uno de los seis fundadores que todavía andan desafiando plagas, inclemencias del tiempo, peligros de caminos casi intransitables y otras vicisitudes para que al crustáceo no le falten las esmeradas atenciones para su supervivencia y desarrollo, y continúe despierto en la "Sanros".
Y durante todos esos años ha sido duro su bregar. "Mira, aquí a veces uno no sabe ni qué día de la semana está viviendo, porque trabajamos siempre que haga falta", y así ha sido su trayectoria laboral, "me levanto a las 5:00 de la mañana, me monto en el tractor a las 6:00 am y a las 6:30 llego al trabajo, donde permanezco generalmente hasta las 5:30 de la tarde. Vivo en Tana a 10 kilómetros de la sede administrativa y a 12 del área de producción".
Ella ha transitado por diferentes labores y ahora es jefa del Grupo de Calidad, y combina dinámicamente esa responsabilidad con las que supone el cargo de secretaria general del Buró Sindical, "me gusta lo que hago", lo dice y en la cotidianidad deja muestras tangibles de su vocación.






















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