La etapa estival está enmarcada en el contexto de riesgo de desarrollo de estos fenómenos meteorológicos, y aunque hasta la fecha no existe peligro de formación de ciclones en los mares adyacentes a la Isla, los especialistas adoptan las medidas pertinentes ante cualquier eventualidad.
En suelo manatiense, Yoerlis Batista Vázquez, director del Centro de Reducción de Desastres del Gobierno, refiere que en el territorio se cuenta con todos los aseguramientos para hacer frente a un evento de esta índole.
"La temporada ciclónica constituye un espacio de monitoreo para el Centro de Reducción de Desastres -puntualiza Yoerlis-. Nos anticipamos a la naturaleza y estamos constantemente recibiendo y dando partes sobre el comportamiento del clima en la provincia y específicamente en Manatí.
"Desde los días del huracán Ike en el municipio hemos adquirido mucha más percepción del riesgo. Continuamos concientizando a la población de diversas maneras para que en caso de necesidad proteja sus inmuebles como el resto de los bienes estatales, pero, sobre todo, su vida".
En este sentido destacó la conducta positiva de las personas que viven en zonas de peligro como el Puerto de Manatí, Sabana La Mar, así como los propietarios de viviendas en malas condiciones ubicados en diferentes lugares del municipio que durante inundaciones o alarmas ciclónicas, han cooperado disciplinadamente en el proceso de evacuación.
La etapa ciclónica se extiende desde el primero de junio hasta el 30 de noviembre, y los últimos meses, históricamente, ofrecen el mayor riesgo para Cuba. Crear las condiciones para salvaguardar los recursos es la mejor manera de evitar imprevistos.






















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