Martes, 08 Octubre 2019 12:23

Un Castillo de recuerdos sobre el Che

Escrito por Yelaine Martínez Herrera
Un Castillo de recuerdos sobre el Che De la autora

Las Tunas.- Octubre llega con su morral de efemérides históricas a recordarnos valiosas figuras como a Ernesto Guevara de la Serna. Su impronta, a pesar del tiempo, sigue calando hondo en los revolucionarios y hombres justos del mundo. Uno de ellos es Manuel Gabriel Castillo Bernal, jubilado del Ministerio de la Construcción, innovador y combatiente tunero, quien guarda como tesoro el recuerdo de haber compartido con el Guerrillero Heroico cuando era estudiante, de ahí las cualidades que han marcado su vida.

¿Cómo llega el Che a esos capítulos de sus años mozos?
Hay que partir de recordar que él materializó en Cuba sus sueños de creador y, como siempre, se preocupó por calificar a los jóvenes. Cuando era ministro de Industria creó el Departamento de Capacitación y fundó varias escuelas, entre las que estuvieron las de administradores de industrias, de diseñadores mecánicos y de Automatización. Yo estudié esta última carrera en la "Geonel Rodríguez" (1962-1964), ubicada en Capdevila, La Habana. Tenía  25 años cuando recibí la beca, recién había participado en la Campaña de Alfabetización.

Él visitó tres veces nuestro centro. Siempre hablaba con los estudiantes, almorzaba junto a nosotros, recorría la institución e incluso, jugó ajedrez con el subdirector. Además, estuvo en nuestra graduación y nos entregó el diploma.

¿Qué valores recuerdas que mostró durante esos encuentros?
No solo fue importante su ayuda para el buen funcionamiento de la escuela. Su pedagogía y ejemplo también. La exigencia y la disciplina eran claves; se emulaba entre alumnos, aulas e instituciones. Teníamos que hacer guardia, mantener limpios los locales y las áreas verdes. Los fines de semana debíamos trabajar en la limpia y el corte de caña, más la atención al plátano. No nos permitían suspender ninguna asignatura o teníamos que abandonar el curso.

Por otro lado, cada trimestre había un chequeo de emulación en el ministerio de Industria, en el que participábamos. En esas citas, el amigo de Camilo Cienfuegos orientaba próximas movilizaciones. Luego íbamos en camiones hacia los lugares donde realizaríamos los trabajos voluntarios. Guevara, por supuesto, se montaba en esos vehículos y nos acompañaba activamente en la labor.

Su espíritu de sacrificio era admirable. Los sábados, luego del chequeo de emulación, trabajaba toda la noche recibiendo delegaciones y, por la mañana, se iba para el trabajo voluntario sin haber dormido en la noche. No es de extrañar que, cuando sabíamos que iba a pasar cerca de la escuela, nos fuéramos para el sitio indicado a tratar de saludarlo y pedirle que nos visitara. Nuestra formación se la debemos en gran medida a su certera visión y dirección. Ya después de graduados de Técnico Medio, fuimos distribuidos por todo el país para apoyar las fuerzas calificadas en el campo industrial y automatizar los procesos.

Él nos decía con reiteración: "Quiero que rechacen siempre lo fácil, lo cómodo. Todo lo que enaltece y honra implica sacrificio". Además, afirmaba: "Este tipo de lucha nos da la oportunidad de convertirnos en revolucionarios, el escalón más alto de la especie humana, pero también nos permite graduarnos de hombre...".

Cómo llega el Che a instalarse para siempre en ese Castillo interior?

Desde que lo conocí he tratado de seguir su legado porque me siento un producto suyo, y mientras tenga salud y energías seguiré ese paradigma. A mis 82 años, atesoro textos sobre él, tengo varios de sus pensamientos y un proyecto de libro titulado Apuntes sobre la impronta del Che en la capacitación técnica-profesional, que escribo en el género de testimonio, en el que cuento las vivencias acumuladas en mi etapa estudiantil alrededor de su figura, e incluyo valoraciones sobre su estampa e influencia pedagógica.

AL SALIR DEL CASTILLO DE ANÉCDOTAS...

Manuel ha aplicado las enseñanzas guevarianas en el quehacer cotidiano. En su haber destacan soluciones a situaciones que podían haber generado pérdidas económicas al país, como la recuperación de unas 750 ventanas del hospital provincial Doctor Ernesto Guevara de la Serna, entre los años 2010 y 2011.

En su trayectoria laboral trabajó en las fábricas de refresco, torula, tableros, pienso, de aceros inoxidables y de estructuras metálicas en el territorio, además del central Guatemala. En varios de esos espacios dejó su huella creadora al laborar en la recuperación de equipos de oxicorte, que permitió recuperar reguladores de oxígeno y acetileno, así como antorchas de soldar y cortar, recursos muy usados en el sector. También fabricó hornos de carbón.

Hoy se preocupa por compartir con su nieta Adriana y otros como ella su saber sobre el Che y su participación en la ANIR, organización de la cual el Guerrillero de América fue declarado Presidente de Honor. "Cuando escucho a los niños decir: ¡Seremos como el Che!, pienso en cuánto deben esforzarse para ser igual que él, un hombre sacrificado, que instó a superarnos y educó con el ejemplo. Recordémoslo", concluyó Castillo.

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