En la casa de Mercy tomaron el café y conversaron sobre cómo proyectar el trabajo futuro, en el cual una prioridad es apoyar espiritual y materialmente a las vecinas que lo necesiten. De una manera u otra, en la comunidad se conocen los problemas y allí estarán las manos solidarias de estas primeras 10 integrantes, quienes aspiran a sumar más amigas e invitar a las jóvenes a las tertulias y actividades que realicen.
Amas de casa, jubiladas, trabajadoras por cuenta propia, profesionales y activistas de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) conforman el perfil social del grupo, integrado al movimiento cultural del Consejo Popular 18, de esta capital, con el objetivo de promover la campaña Eres Más en el barrio y socializar las experiencias relacionadas con la no violencia y la equidad de género, junto al delegado Ricardo Romero Drake, reelegido en las votaciones de noviembre y muy contento con la iniciativa.
Adita Bellota Trujillo, peruana residente en Lima, de visita en la comunidad, participó en la creación de Perfume con amor solidario y aseguró que al regresar formará un grupo similar, "pues en su país este tema es muy necesario y así podremos intercambiar vivencias y tradiciones, encaminadas a fortalecer los nexos entre ambas naciones y la lucha latinoamericana contra la violencia femenina".
Durante la Jornada Nacional, cuya sede es Las Tunas hasta el próximo día 9, estas mujeres debatirán los ejes centrales que promueven la campaña Eres Más que obedecer y coordinarán acciones para establecer vínculos con los centros educacionales de la zona, adonde llevarán historias de vidas propias y conocidas que sirvan a los estudiantes para reflexionar y, de cualquier manera, lleguen a otras familias.
Con el apoyo del delegado del Poder Popular, los CDR y la FMC el naciente grupo será una nueva herramienta barrial que permitirá visualizar, entre ellas mismas y en la comunidad, cómo líneas sutiles de gestos y palabras - "ataque psicológico"- empañan la equidad de género desde edades tempranas y se agudizan, la mayoría de las veces, en quienes llegan y superan los 50 años, etapa en que cambian biológicamente y asumen roles más complejos que requieren tratos y conductas comprensivas y de respeto, dentro y fuera del hogar.






















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