Muchos hijos de esta tierra se alzaron dentro de los cerca de 35 pueblos del oriente de Cuba que pusieron fin, el 24 de febrero de 1895, a los años de armas silenciadas y tregua fecunda.
El encuentro del Apóstol con el León de Santa Rita, en Río Chico, había dejado clara la posición del mambí y sus hombres de apoyar con la vida misma la causa de la libertad. Sus fieles no lo defraudaron.
Panchín Varona organiza aquí la lucha junto a su padre, el mítico general Francisco Varona González, soldado valeroso de la Guerra Grande. Otros colaboradores de aquella contienda que había iniciado Céspedes, también se sumaron. Entre ellos, el doctor Rafael Pérez Martínez y Julián Santana, desde su finca Santa Inés.
Se estima que más de 120 sucesos armados se desarrollaron en suelo tunero. No pocos estuvieron encabezados por Calixto García, José Manuel Capote y otros connotados jefes mambises.
Las Tunas fue escenario de los combates de El Lavado y Guaramanao, entre el 7 y 8 de noviembre de 1895, considerados los primeros de la Invasión a Occidente. En zonas tan enmarañadas de la geografía local como Guamo y Vista Alegre, acampó el lugarteniente general Antonio Maceo a su paso por la región. Después del cruce del río Jobabo se refugió en La Caridad, antes de seguir rumbo al Camagüey.
Fue la acción dirigida por Calixto García entre los días 28 y 30 de agosto de 1897, que incluyó el asalto, toma e incendio de la ciudad de Las Tunas, la que marcó la crisis del gobierno español que definiría el fin de la guerra.






















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