Martes, 19 Junio 2018 06:47

Crónica de un bache: ¿El huequito es un poema?

Escrito por Legna M. Caballero Pérez (Estudiante de Periodismo)
Crónica de un bache: ¿El huequito es un poema? Legna M. Caballero Pérez (Estudiante de Periodismo)

Las Tunas.- Si el Duende del Bache de Buena Fe conociera Las Tunas, hubiese construido su casa en la esquina entre la avenida Rafael Martínez y la Calle 26, en esta ciudad capital. Cuando de adolescente iba cada mañana para la Secundaria Básica, allí estaba el bache, implacable y eterno, con ese toque de mosquitos y humedad tan propio de él.

Con un poco más de suerte, a la Vocacional me llevaban en carro, y adivinen qué: el bache seguía allí. Ahora estudio en la Universidad de Camagüey y cada fin de semana, cuando viajo a mi tierra natal, él me recibe a sus anchas, de puertas abiertas.

Algún poeta desquiciado y poco higiénico diría que es una expresión artística de la urbanidad. Mis vecinos se quejan y se quejan y se quejan... aunque parecen haberse acostumbrado. Los trabajadores de Salud ponen multas en las casas, en los patios, donde sea. ¿Y al bache..., al bache quién le pone una multa? Cada vez que en mi barrio realizan un Proyecto Comunitario, la calle vuelve a ser llana, pero a la semana, nuestro "amigo" renace como el fénix. Sale del asfalto y se impone como cráter en la luna. Parece ser leal a mi cuadra, patrimonio tangible de mi CDR.

Ocupa todo el ancho de la calle. Los choferes y ciclistas ya saben de memoria la maniobra peligrosa para vencer el obstáculo. Uno que otro forastero se sumerge en el charco; más que charco, piscina natural donde salpican, felices, larvas y microbios. Y hasta los ómnibus de la Ruta 10 han tenido que cambiar su recorrido y doblar por la arteria siguiente, para evitar esa sucursal de la Laguna del Tesoro que se abrió en mi vecindad.

Allí está, digno de un cuadro paisajístico, alimentado por los salideros y el mal drenaje, reflejando la luna en las noches y refugiando millones de microorganismos; el bachecito que hemos visto crecer y convertirse en todo un BACHE y él, por supuesto, también nos ha visto crecer. Nos observa cada día comprar en la bodega, caminar por la acera, vapulearlo con ofensas y ¡hasta nos perdona los insultos! Escucha silenciosamente las buenas y malas nuevas que se cuentan en la esquina, comentarios de pelota, del transporte y la vida del vecino. Y se siente ¡tan culpable! cuando alguien lanza  quejas de plagas y epidemias.

Él no quiere hacer daño a nadie; solo desea rozar una que otra llanta, que alguien escuche el dulce y sucio arrullo de sus aguas, que los ómnibus interrumpan su rutina diaria y aburrida. Pero también entiende su cruel misión en el mundo y no disfruta cumplirla. Él quería ser inmenso como el mar y útil como el río, pero solo tiene lo peligroso de ambos.

No te preocupes, bachecito de mi infancia, bache de mi adolescencia, piscina olímpica de mi juventud, te tomaré una foto para inmortalizar tus grandes sueños de parecerte al Atlántico. Pero si Teresita dijo "a las cosas que son feas, ponles un poco de amor", es porque ella no te conoció. No es tu culpa, lo sé; como también sé que en el fondo, en tu profundísimo fondo de altas presiones, quieres que acaben con tu miseria. Esperas ansioso y melancólico, que algún día (ojalá, no muy lejano) un honrado asfalto-verdugo, cubra, para siempre, la melodía triste de tus ojos abiertos.

Visto 1433 veces Modificado por última vez en Martes, 19 Junio 2018 09:38

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Post comentado como Invitado

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  • Invitado - cubano preocupado

    y tus nietos contaran la historia de ese lugar, asi ncomo la de otros lugares en Las Tunas q tienen baches q pueden relatarnos la mejor version de los sucesos en los incendios de nuestra hermosa, pero bacheada ciudad....gracias

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  • Invitado - Dunia

    Ya eres una gran periodista, elogio tu humor, me encantó tu artículo, soy vecina de esa ruta y me sumo, yo también estoy tratando de comunicar mi planteamiento.

    Me siento orgullosa de mi ciudad de Las Tunas, cada día se ve más bonita y grandes recursos se invierten actualmente en este empeño, sin embargo, triste porque mi calle se ha convertido en un planteamiento sin solución de las Asambleas de rendición de cuentas del Delegado a sus electores hace más de 20 años.

    Hace dos años escribí al períodico 26, de Las Tunas, y mi carta fue publicada el 9 de septiembre de 2016, con el título "El nunca acabar de una calle", en el mes de diciembre de 2016 un funcionario del PPP visitó mi casa y me entregó un documento que declaraba "Con razón" mi queja y me informó que en el mes de enero de 2017 se iniciaría la obra, otra vez mi ingenuidad me permitió alegrarme y mis vecinos al igual que yo confiamos en que sí se resolvería esta vez, pero han pasado casi dos años y nada.

    Brevemente le describo, mi calle situada en el reparto Buena Vista, sale de frente a la garita de la Universidad de Las Tunas "Campus Lenin" hasta el S.I. Rafael Martínez, fue una de las primeras calles con asfalto del barrio de edificios, luego que abrieran la misma para situar el alcantarillado hace muchos años nunca se volvió a reparar. Los obreros de la brigada de acueductos limpian las zanjas y acumulan el desecho en la calle, el cual nunca se recoge porque dicen que no tienen transporte, lo que da como resultado que ese suelo y esa hierba ha cerrado la calle convirtiendola en un callejón por donde ya los vehículos no pueden transitar además de que las fosas aledañas vierten hacia la calle. No conformes con cerrar la calle ahora vierten los desechos de la chapea hacia la acera, imposibilitando además el paso peatonal por donde diariamente transita tanta comunidad de ambos centros, esto causa gran indignación a los vecinos que además plantean esta situación por todas las vías posibles sin una respuesta efectiva.
    En espera que algún día alguién se sensibilice y la calle 42 vuelva a ser simplemente una calle.

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