
Las Tunas.- A las 5:00 de la mañana comienza la rutina de Kirenia Álvarez Batista. Tiene que preparar a sus dos hijos, de 11 y 14 años, y dejarlo todo listo para poder estar a las 7:10 en la puerta de la bóveda de la Sucursal 6441 del Banco de Crédito y Comercio (Bandec) del municipio cabecera. "La parte de efectivo es la que abre la bóveda. Si nosotros no estamos, el servicio no empieza", explica con la naturalidad de quien asume una gran responsabilidad.
Kirenia forma parte de los miles de mujeres que cada día sostienen la economía del país desde la primera línea. Su historia refleja el papel creciente de las féminas en el sector bancario cubano, un ámbito que exige disciplina, trato humano y, sobre todo, una gran capacidad de adaptación.
Hace tres años, se desempeñaba como técnica en una oficina comercial de la Empresa de Acueducto y Alcantarilldo. La necesidad de buscar una mejoría económica para sus dos niños pequeños la impulsó a dar el salto al sector bancario.
"Al principio entré como cajera bancaria. Ahí estuve un año y medio, más o menos. La constancia me llevó a ascender a la plaza de supervisora del área de efectivo".
¿En qué consiste su trabajo?
"Ser supervisora en el área de efectivo es un trabajo bonito, pero a la vez algo complejo. Tienes que revisar todas las operaciones de los cajeros. Ellos tramitan las operaciones en la ventanilla con los clientes, y entonces me corresponde revisar todo. Velar por que estén correctas las firmas, los cuños iniciales, que los importes de los pagos por el postal y por cheques coincidan. Todo tiene que cuadrar a la perfección".
El sector bancario, tradicionalmente de alta exigencia, cuenta con una notable presencia femenina. ¿Cómo se ejerce el liderazgo desde su perspectiva, sobre todo teniendo hombres a su cargo?
"En este caso no tengo ese problema de que no se dejen 'mandar'. Lleva su responsabilidad. Pero siempre he tratado de que me vean no como líder, sino como amiga, para que el trabajo fluya mejor. Porque a veces como líder te ven como una persona más recta, más seria. Entonces me esfuerzo por llevar las dos cosas a la vez".
Ser madre soltera en Cuba implica a menudo asumir sola todas las cargas. Kirenia lo sabe bien. "Se me hace complejo a veces, pero lo he sobrellevado. Este es un trabajo que te roba mucho tiempo".
Su rutina es un ejemplo de la lucha diaria de millones de cubanas. En tiempos de complejidades económicas, ser cajera o supervisora bancaria implica también un reto psicológico. Hay que lidiar con todo tipo de públicos.
"Debemos interactuar con todo tipo de personas. Y más en los tiempos que estamos viviendo, que son tiempos difíciles. Hay que tratar con la mejor forma a los clientes para que entiendan por las situaciones que atraviesa el país y que se vayan lo más complacidos posible".
Kirenia es solo un ejemplo del esfuerzo silencioso que realizan las mujeres cubanas en el sector bancario, un pilar fundamental para el funcionamiento del país. En este 8 de Marzo, su historia nos recuerda que detrás de cada bóveda, de cada ventanilla y de cada operación, hay una mujer que madruga, que educa sola a sus hijos y que se esfuerza por liderar con responsabilidad, pero también con humanidad.
"Es un trabajo bonito", concluye. Y en esa sencillez radica la grandeza de quienes, como ella, construyen día a día una sociedad mejor.

