
Las Tunas.- En la Universidad de Las Tunas, la gestión de energías renovables ha llegado para darles una mejor vida a sus docentes. La doctora en Ciencias Miliannis Domínguez Peña, profesora del Departamento de Español Literatura y jefa de ese colectivo, es una de las beneficiadas por un programa que, desde el Ministerio de Educación Superior, ha permitido la entrega de paneles solares a los académicos. Con una sonrisa que refleja su satisfacción, Miliannis nos cuenta su experiencia, destacando la transparencia de un proceso que marcó la diferencia.
“Estoy muy feliz por la gestión, de la manera en la que se distribuyeron los paneles, aunque no alcanzaron para todos los profesores, pero bueno, la esperanza es que más adelante sigan llegando”, comenta Miliannis, dejando claro el impacto personal y colectivo de la iniciativa.
Para ella, que imparte Metodología de la Investigación y Literatura Latinoamericana y Cubana, contar con este recurso en el hogar ha sido un antes y un después en su desempeño laboral. “Es muy bueno para nosotros, los profesores, contar con ese recurso, porque con los paneles podemos, por ejemplo, conectar la computadora y hacer trabajos en la casa; nos ayuda a continuar lo que normalmente hacemos y que por falta de corriente no podíamos realizar”.
La docente explica que la estabilidad eléctrica que ahora posee, gracias al panel solar, se traduce en una conexión más fluida con sus estudiantes y con las exigencias académicas. “También nos ayuda a mantenernos conectados con los alumnos, porque mi circuito está contrario al servidor de la universidad, entonces cuando en la casa no tenemos corriente, en la universidad hay, y eso nos ayuda a mantenernos comunicados, porque tenemos fluido eléctrico constantemente”, detalla, evidenciando cómo la solución energética ha creado un equilibrio vital entre su hogar y su centro de trabajo.
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“La gestión estuvo, a mi modo de ver, muy bien; la coordinación con el banco, además, cuando llegamos a Copextel, ya estaba la asignación, pero también estaba la persona del banco que nos atendió, la cual fue muy amable”, recuerda. Lejos de ser un trámite engorroso, la experiencia fue ágil y cómoda.
Incluso las facilidades de pago demostraron una sensibilidad que agradece profundamente. “En el banco se nos acomodó la forma de pago, por ejemplo, en mi caso, mi salario daba para ir pagando por cinco años, pero tenía una codeudora que tenía menos salario, y se nos arregló a seis años, casi siete, de manera que estoy pagando poco; es una cifra pequeña. La sucursal bancaria nos permitió que llegara a nosotros la asignación del panel, porque nos prestó el dinero, pero también nos dio la posibilidad de estas formas de pago”.
La gratitud de Miliannis se extiende a todos los que hicieron posible este trámite. “Y, por supuesto, el agradecimiento al Ministerio de Educación Superior, que nos ayudó; yo estoy muy agradecida con ellos y con la universidad”. Subraya, además, la transparencia con la que se manejó el proceso en la casa de altos estudios, un elemento que considera crucial para el éxito de la iniciativa.
“Los profesores normalmente trabajamos de noche, porque de día estamos en el trabajo impartiendo las clases, más las tareas de la casa. Muchas veces, casi toda la noche, estamos realizando la planificación de las clases, la parte de preparar los PowerPoint, subir los materiales de apoyo a la docencia a la plataforma, que lleva tiempo, también revisar artículos, porque los profesores damos clases, pero tenemos otras labores como las tutorías de tesis de pregrado, de maestría, de doctorado, esas cosas las hacemos de noche”. Ahora, gracias al panel, esa labor nocturna tiene un aliado incondicional.
Su testimonio agradece la solidaridad ejecutada con claridad y sensibilidad para quienes dedican su vida a la investigación y la formación de las nuevas generaciones.

