
Las Tunas.- Alexander Pozo Campo, director general de la Universidad de Las Tunas (ULT), un hombre cuya vida ha estado marcada por la entrega a la educación y, con igual pasión, a la formación de sus hijos. Con una trayectoria que abarca desde las aulas hasta la alta dirección universitaria, Pozo Campo no duda en afirmar que lo más importante es el corazón de quienes ha visto crecer.
Graduado en el instituto superior pedagógico José de la Luz y Caballero, en Holguín, comenzó su vida laboral como profesor de Geografía. "Por mis resultados académicos, fui seleccionado para formar parte del claustro del Departamento de Geografía del Instituto Superior Pedagógico de Las Tunas", recuerda.
Por su buen desempeño fue llamado a dirigir el preuniversitario vocacional de ciencias pedagógicas Julio Reyes Cairo, donde, gracias al colectivo laboral y a los estudiantes, fue seleccionado este centro como Vanguardia Nacional del Ministerio de Educación. Luego vinieron responsabilidades como director de Logística, vicerrector de Economía y Servicios y otras misiones fuera de la Universidad, siempre con una labor destacada a nivel nacional. Sin embargo, al hablar de su vida, su tono se vuelve más íntimo cuando menciona a su familia.
Alexander inició como papá en 1995, con el nacimiento de su primer hijo, quien lleva su nombre. "Le entregué toda mi alma y mi corazón a su formación", confiesa emocionado. Ese hijo, que hoy reside en España, le ha dado dos nietas, Deyabel y la pequeña Alexandre, de 4 meses; "constituyen mi orgullo como padre y abuelo".
En 2004, la vida le regaló a su hija Alena, una niña con un coeficiente intelectual excepcional. "Por suerte, desde los primeros años en la vida estudiantil siempre fue la alumna más integral", destaca. Alena siguió sus pasos académicos y hoy, con solo 21 años, es profesora del Departamento de Geografía en la misma universidad donde su padre se desempeña.
Pero su corazón de papá no se limita a la sangre. Habla con igual cariño de María del Carmen, su hija adoptiva desde los 2 años, quien también se formó en el sector educativo y hoy es maestra primaria en Holguín. "Me ha regalado un nieto precioso, al cual amo, quiero, ayudo y respeto mucho. Esa es la razón de mi vida", asegura.
Alexander Pozo Campo habla de aquellos que, sin ser sus hijos biológicos, le han regalado el título de "papá". "Tengo otros hijos, todos aquellos a los cuales he contribuido en su formación", explica. Su rostro se ilumina al mencionar a Yuniasky Crespo Baquero, quien hoy se desempeña como miembro del Comité Central de Partido Comunista de Cuba, y a Dany Figueredo, doctor en Ciencias y vicerrector de Formación de la ULT; y a muchos otros.
"Donde quiera que me ven no me dicen Alexander, no me dicen profe; me dicen papá. Me abrazan, no importa el sexo; me besan, me dicen cuánto me agradecen haber contribuido en la formación personal, laboral y profesional de ellos", relata.
"Para el Día de los Padres, no hay mejor reconocimiento para mí que ese, sentir orgullo de la familia que he logrado formar y el legado entregado, dando alma, corazón y nombre propio a quienes nos necesitan, sean o no de nuestra sangre".

