Las Tunas.- En medio de tantas complejidades, desarrollar un evento como la Jornada Cucalambeana es un verdadero desafío. Pero la provincia, con el apoyo de sus máximas autoridades y el empeño de múltiples personas, defendió su cita cultural más descollante y eso, señores, es motivo de orgullo.
Que el Parque Temático acogiera el grueso de las actividades y no El Cornito, como estamos acostumbrados, no le restó puntos al valor del jolgorio. Al contrario, fue un sitio bien recibido por artistas y público, en general, que mostró allí una asistencia significativa.
A partir del desfile inaugural, acontecido el domingo 28 de junio, desde el mercado El Mambí hasta el "Temático", directivos, pueblo y creadores diversos, apoyaron la festividad, junto al club de motos Clásicos de Cuba y una representación de la escuela de iniciación deportiva escolar (EIDE) Carlos Leyva, del territorio.
Ya en la sede actual del convite, el alma campesina echó a volar de la mano de canturías, recitales, competiciones y mucho más. El Salón de Artesanía, situado en el ranchón 3, volvió con la salvaguarda de diversas confecciones en yarey, tejidos y múltiples materiales. En ese apartado, la joven Ruth Morales, del municipio cabecera, conquistó el primer lugar, seguida por la coterránea Yorlany Batista García y Elaymis Echemendía, de Jobabo.
También en este ranchón, dentro del Catauro de la Décima, se desarrollaron los principales certámenes del Guateque. El villaclareño Edelmis Anoceto Vega ganó el Premio Nacional Cucalambé (décima escrita) con su cuaderno Las palabras en la hoguera. Por su parte, Lioneski Buquet Rodríguez (Camagüey) obtuvo una primera mención con Cuarta pared, y se entregaron menciones a Metamorfosis del equilibrista, El último discurso del escriba, Como un adiós al desgaire y Mía canción, de Maikel Santiesteban (Holguín), Domingo Peña González (Camagüey), Yamil Díaz Gómez (Villa Clara) y Jorge Luis Ponce (Las Tunas), en ese orden.
El jurado, compuesto por Ricardo Riverón Rojas, Carlos Téllez Espino y Ronel González Sánchez, evaluó 27 obras en esa lid, que _según reconocieron_ propiciaron "un enriquecedor debate".
El ranchón 3, además, acogió el Concurso Nacional de Improvisación Justo Vega, donde participaron competidores de diversas provincias. El pinareño Sindy Manuel Torres conquistó por sexta vez este certamen, ratificándose como una de las voces más significativas del repentismo joven en Cuba. Rainer Nodal, por su parte, obtuvo el segundo lauro, seguido en tercer escaño por Brayan Alejandro Iglesias y Yordan Quintero, en cuarto lugar. Asimismo, Eduar Rodríguez mereció el Premio de la Popularidad.
Si de concursos hablamos, no puede faltar el nacional de glosas Canto Alrededor del Punto, cuyo galardón lo conquistó _entre una veintena de textos_ el joven mayabequense Yerandy Silvio Castiñeira Márquez con Alma que se va de mí. Por su parte, el tunero Aleido Rodríguez venció en Décima de Cordel con Mío problema y Sindy Manuel alcanzó una mención con Fe de erratas.
OTROS CAPÍTULOS HERMOSOS
Esta vez destacó en la concepción de la Cucalambeana el hecho de sumar expresiones que también reflejan nuestra cubanía. Es el caso del espacio Guaracha Itinerante, protagonizada por el músico Gaspar Esquivel, cultivador incansable de ese género. Asimismo, estaba representada la música "molida" a través del órgano Estrella de Oriente, con una presencia centenaria en Las Tunas.
Las sonoridades criollas de Raíces Soneras (Majibacoa) y otros elencos auténticos, se hicieron sentir nuevamente en el Guateque Mayor, específicamente en el área del Bohío Campesino, situada en el ranchón 1 del "Temático". Los niños igualmente tuvieron su tradicional espacio Cantos de Colibrí en el ranchón 2, demostrando el arraigo a nuestra idiosincrasia desde edades tempranas.
También en las noches el festejo se llenó de galas que honraron sus motivaciones principales: el cumpleaños 197 de Juan Cristóbal Nápoles Fajardo (El Cucalambé), el centenario del natalicio de Fidel, el tributo a la mujer rural y a la inolvidable repentista Tomasita Quiala. En una de estas citas se eligió a la Flor de Birama, que resultó la majibacoense Brigni Salet César Zamora, en tanto los pétalos resultaron Lilianet Rivera Peña ("Jesús Menéndez") y Jessica Daylet Lemed Hernández ("Colombia"). En esas invitaciones se sumaron artistas locales y foráneos, entre ellos Emiliano Sardiñas y María Victoria Rodríguez.
La Plaza de la Revolución Mayor General Vicente García, por su parte, acogió el evento teórico Diversidad, esencia e identidad, organizado por el Centro Provincial de Casas de Cultura, con una docena de ponencias. Esa propuesta devino un interesante acercamiento desde la investigación a temas como la artesanía popular tradicional, la literatura de transmisión oral, el folclor haitiano y otros.
Asimismo, la explanada que circunda a esa plaza acogió los juegos tradicionales (infantiles y de adultos), que mostraron un despertar respecto a años anteriores.
MÁS ALLÁ DEL "TEMÁTICO"
Diferentes instituciones de la ciudad también acogieron actividades. La sede de la Fundación Nicolás Guillén cobijó el Encuentro de Mujeres Decimistas, con invitadas como la agramontina Evelin Queipo. La Casa de la Décima compartió un nutrido panel en homenaje a Tomasita, con anécdotas, frases, trabajos periodísticos y otros aderezos.
Asimismo, la casa de la cultura Tomasa Varona fue escenario de los salones de Paisaje y Décima Ilustrada, mereciendo los máximos galardones Ángel Yusdenis López González en la primera categoría, mientras Orlando Velázquez Puig (ilustrador) y Antonio Luque (decimista) vencieron en la segunda con la obra Tirapiedras.
No faltó tampoco el abrazo a la comunidad, llegando hasta la calle Adolfo Villamar, donde reside el proyecto Zabaleando, con múltiples iniciativas, en tanto, en la sede de la vanguardia artística se puso fin al convite con la Fiesta del Bardo, celebrando el onomástico del mayor poeta bucólico del siglo XIX cubano, El Cucalambé.
TRAZOS DE DESPEDIDA
La Jornada Cucalambeana, en general, nos dejó un grato sabor, máxime en los tiempos que vivimos. Fue gratificante apreciar la cofradía de sectores y organismos como Comercio, Gastronomía, el Instituto Nacional de Deportes y Recreación (Inder), entre otros, porque este es un evento que no solo compete a cultura, algo que nunca debe olvidarse. También el cuidado de detalles como la ambientación, con frases de El Cucalambé en el interior del "Temático".
Sin embargo, toda obra es perfectible y, para próximos capítulos, sugerimos avivar más las ofertas alimenticias que, aunque existieron varias (como la caldosa), pudieran ser más nutridas, comercializando maíz, casabe, coco y propuestas similares.
Asimismo, sigue siendo un talón de Aquiles en este festejo el cumplimiento de los horarios para el almuerzo de los artistas y personal involucrado, así como el comienzo de algunas actividades, demorándose hasta una hora después de lo programado.
Pero, más allá de cualquier lunar, reiteramos el placer que nos causa se realizara la Fiesta Suprema del Campesinado Cubano con calidad y variedad, eso es lo más importante.

