
Las Tunas.- En medio de los desafíos energéticos y económicos que atraviesa el país, hay lugares donde la respuesta no llega desde arriba, sino que se construye desde la comunidad. La circunscripción 56 El Tejar, perteneciente al consejo popular Las Parras, en el municipio de Majibacoa, se ha convertido en un referente de participación popular.
Con una población que no excede los mil 200 habitantes, esta comunidad ha hecho suya la iniciativa popular Mi barrio por la Patria, la cual busca integrar a todos los factores sociales en función de la seguridad, el bienestar y la producción de alimentos.
Y en ese empeño, las manos de las mujeres y los jóvenes han encontrado un espacio donde crear, aprender y soñar; así llegaron a la casa taller Retazos y Fantasías, lugar en el que Yolanda Torres Pupo no imaginó que sus máquinas de coser se podían convertir en el aula donde varias niñas se adentraran en la artesanía y la costura.
"Ahora les propuse que si están interesadas en aprender a coser yo las puedo enseñar, a bordar también", cuenta mientras muestra con orgullo las piezas que sus alumnas han creado.
Este empeño, sin embargo, no nació ayer. "La idea surgió cuando comencé a hacer muñecos, luego empezaron a llegar las niñas, las traía otra compañera que integraba el proyecto", rememora Yolanda, y calcula que lleva "como tres años" en esta labor, aunque el entusiasmo le impide precisar la fecha exacta.
Actualmente, entre seis y siete pequeñas y adolescentes participan en el taller, que sesiona dos veces al mes. Pero la capacidad de convocatoria no se limita a quienes ya asisten, asegura que puede recibir en su vivienda a todas las que estén deseosas de aprender.
Para Yolanda, el propósito va más allá de enseñar un oficio. "Si ellas aprenden bien, tienen un buen futuro, porque aprenden a desarrollarse y se pueden buscar su solvencia económica".
ROSTRO JOVEN
Melody Isabel Barceló Quiala tiene 14 años, estudia en el centro mixto 26 de Julio y pertenece a la casa taller Retazos y Fantasías. "Hemos aprendido a tejer con yarey, sobre las costuras, a hacer muñecos", relata.
Su experiencia se ha expandido a través de la Red Juvenil Comunitaria. Ella y otros jóvenes han participado en acampadas donde han podido recopilar semillas en temporada para luego realizar artesanías. Además, ha estado en charlas sobre prevención del consumo de drogas y embarazo en la adolescencia.
La historia de "El Tejar" es la de una comunidad que, lejos de esperar soluciones externas, ha decidido organizarse. Mi barrio por la Patria es una práctica cotidiana donde los factores sociales se integran.

