
Las Tunas.- “Dentro de nuestros eventos, La Pupila Archivada es el que más nos acerca a las calles y a la población, en general”, confesó a 26 Ana Margarita Arada Clavería, presidenta de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en el territorio.
Ciertamente, que desde hace algunos calendarios la filial provincial de la vanguardia artística juvenil decidiera rescatar la cita nos llena de alegría. Ahora, a pesar de las complejidades por las que atraviesa el país, esa sigue siendo la intención.
Así, desde el miércoles hasta el sábado, la edición 17 de nuestra jornada de intervenciones urbanas despierta la ciudad con múltiples iniciativas, dedicadas al aniversario 40 de la AHS. Aunque en esta ocasión -al decir de Arada Clavería- el programa solo se realiza con talento de la localidad, debido al actual escenario socioeconómico cubano, no se descuida por ello la calidad.
Entre las acciones, resaltan los performances que, si bien no son tan numerosos como en otros años, apuestan a que los transeúntes interactúen con los creadores, amplíen su gusto estético y conozcan sobre el talento joven del Balcón de Oriente. De esta manera, hasta calles, parques y hasta el mismo Bulevar llegan los artistas para dejar una huella singular en los espectadores. En ese sentido, El otro manjar, El cosificador y ConCiertos Pianos, son algunos de los compartidos por estos días, este último con la participación de la Enseñanza Artística.

MANJARES PARA EL ALMA
Todavía persisten en la memoria colectiva escenas relacionadas con el evento que ratifican por qué nunca debe morir. Una de estas nos remite al paso peatonal ubicado entre la tienda Casa Azul y el Banco Popular de Ahorro justo al frente. Allí, hace pocos calendarios el chelista Danilo Lozada Lazo interpretaba Concierto a cuadros, todo elegante y totalmente descalzo, logrando impactar tanto en el público que hasta un deambulante se detuvo a apreciarlo, conmovido. Detrás de esa puesta estaba el ingenio de Andrés Borrero, quien regresó esta vez con una invitación que abraza una concepción similar, lo que podría convertirse en una serie.
“ConCiertos Pianos va exactamente de eso, de sacar la música de concierto de sus lugares habituales, para que las personas se lleven a casa algo espiritual, que les transforme. En este caso, los protagonistas son la pianista Shanaya Kamira Secades Linares, estudiante de octavo grado de la escuela profesional de arte El Cucalambé, y su padre, el trompetista Yan Manuel”, apuntó. Asimismo, aprovechó la ocasión para mencionar algunos colectivos que han marcado la historia de La Pupila. “Aunque quizás no sea el superevento que era antes, bebemos de grupos que nos antecedieron como La Campana, La Paliza, Demos & Kratos y otros, compuestos por jóvenes -en su mayoría artistas visuales- que tenían necesidades de decir desde la calle. De todo ello me he nutrido, especialmente del primero”, dijo.
Por su parte, la realizadora audiovisual Yanet Pavón, alma e intérprete de El otro manjar, enunció: “Tener la oportunidad de incursionar en una expresión artística tan compleja me emociona muchísimo. Es una forma de explorar mis inquietudes y proponer otra manera de consumir cine. Con esta obra reflexiono en torno a esas desconexiones que muchas veces suceden durante el consumo audiovisual y aludo a valores que perdemos en ese proceso cuando somos egoístas y poco empáticos”.
Yury García Fatela se suma al programa con El cosificador, que “tiene varios significados y versa sobre una persona que simboliza ciertos lastres sociales: el endiosamiento a los objetos, la ostentación, la vanidad humana a partir de la posesión de bienes materiales… Refleja, además, esa disyuntiva de Hamlet entre ‘ser o no ser’, exhortándonos a pensar sobre lo verdaderamente perecedero”.
Además de performances, la agenda abarca propuestas de varias manifestaciones a través de exposiciones de artes plásticas, espacios teóricos, actividades infantiles, conciertos y otras invitaciones. El teatro, por ejemplo, se ve representado con Talco, una obra de tocador, y Contigo pan y cebolla, puestas en escena que abraza la sala Blanca Becerra. Mientras, la literatura llega a la casa de abuelos del municipio cabecera con el proyecto Tony Borrego, en el que confluyen varios escritores.
Las descargas musicales también están presentes a través de la actuación de inspiradores como Iraida Williams, el dúo Once, Martha Borrell y Marcos Rafael García Valera (Mason), con presentaciones en las noches en la Casa del Joven Creador y el centro cultural Huellas. Asimismo, otros sitios se hacen eco de las actividades como el barrio México, la Plaza Martiana, el Bulevar, además de los parques Maceo y Vicente García.
LA PUPILA… NO DEBE MORIR
Sencillamente, por estos días la ciudad reverdece con el arte joven. Música, teatro, literatura, artes visuales y mucho más confluyen en el programa para los variados gustos. Sin embargo, aún existen “deudas” para perfeccionar el evento. “Necesitamos que las demás entidades culturales se involucren más con la cita –señaló Ana Margarita. Aquí aprendemos de los artistas, nos retroalimentamos de sus experiencias, enfrentamos dificultades, resolvemos toda la logística, que a veces se complejiza… Nos reinventamos. También debemos promover nuestro quehacer y que se vea que en Las Tunas se respira cultura; eso es tarea de todos”.
La directiva ratificó la voluntad de defender el evento a pesar de las adversidades. Así resumió su sentir: “Sencillamente propicia que salgamos a encontrarnos con los públicos, que lleguemos a espacios donde normalmente no estamos, que salgamos de nuestras casas para que vean quiénes somos y lo que hacemos… Esto tiene una gran importancia, especialmente en los tiempos que vivimos; si las personas no van a la AHS, pues la AHS debe llegar a ellas. Por eso lo rescatamos, primero de forma local, después nacional y hasta el año pasado logramos que fuera presupuestado. Nuestro pueblo merece contar con La Pupila Archivada.
Una convicción que también sostiene 26 porque hablamos de una cita con una concepción singular, incluso en el país, que lleva propuestas interactivas a varias locaciones; comparte símbolos, técnicas y cosmovisiones diversas; motiva a los creadores y transmite a los públicos mucho arte, espiritualidad y esos bocados de recreación, ajenos a la banalidad, que tanto necesitamos en tiempo de ventiscas.

