radio libertad

Puerto Padre, Las Tunas.- En tierra de molinos, una señal invisible irrumpe en los hogares para apoderarse del calor familiar. Ahí, en el aire, como hace 82 años, Radio Libertad reta la inmediatez de la noticia y acompaña a los puertopadrenses a forjar la historia.

Riendas sueltas a la imaginación y convicción de poder hacerlo marcaron la fundación de la planta en 1940, por el libanés Pedro Zacca Cheda. Entre las dos breves sesiones de música, durante los compases iniciales, y las 16 horas en el éter de la actualidad, muchas generaciones dejaron huella, con el amor por el trabajo como brújula en el acercamiento hacia las audiencias.
"Llegaba a la emisora por la mañana, pero a veces a las 12:00 de la noche todavía estaba en la grabación de un reportaje o una crónica, porque había que tumbar el transmisor para ello. Como aficionados, hacíamos cuentos, aventuras, programas dramatizados, todo ello por miembros del colectivo, pues no solo puedes preocuparte por el periodismo, hay que buscar el balance para crear la identidad de la planta radiofónica. En las ideas está la clave, más allá de los medios físicos", recordó Raúl Martes González, tras 45 años dedicados al ejercicio periodístico.
A pesar del cúmulo de calendarios, la programación mantiene el ímpetu joven para acometer la primordial obra de reflejar la realidad cotidiana de la ciudad. Con pasos sólidos, siempre a la vanguardia en la manera de hacer, la que fuera la Onda Musical del Norte de Oriente en los comienzos, presume hoy de ser la Emisora de la familia en la Villa Azul, además de orgullo de los lugareños, fuente confiable de información y dueña de una oferta con suficiente variedad para todos los gustos.
Para Niuvis Torres González, directora del medio, cada jornada implica un alto compromiso en aras de "mostrar el acontecer de Puerto Padre, pero va mucho más allá, gracias al reconocimiento de todo un país. Asimismo, con la llegada de las nuevas tecnologías, a la velocidad de un clic podemos llegar a cualquier parte del mundo. Que sea hoy la segunda emisora de Cuba más escuchada, de las 75 municipales, eso habla del reconocimiento que tiene fuera de las fronteras".
Si bien los méritos se imponen a las penumbras, los obstáculos y limitaciones han formado parte del trayecto, pero el empeño y sapiencia del colectivo mantienen a Libertad como el dial de la preferencia.
"Cuando el 18 de septiembre del 2017 tuvimos que dejar la sede habitual para venir a un centro improvisado, el compromiso de todos los trabajadores fue que no íbamos a dejar de transmitir ni un solo día. Incluso, existió la propuesta de bajar las horas al aire, debido a las situaciones críticas donde desempeñaríamos el trabajo, pero el colectivo, de manera unánime, expresó que no, porque la responsabilidad ante nuestra audiencia era mayor que todas las adversidades", refirió Torres González.
En los 93.3 FM y 1350 AM, los sonidos resultaron aliento y cuidado ante el acecho constante de la Covid-19. La institución, como vocera de la sociedad, impregnó en su gente la importancia de prevenir el contagio, además de servir como mensaje esperanzador ante el más crítico de los escenarios por los que atravesó la Isla.
La prueba de fe más grande, tarea para valientes, tuvo como protagonistas a quienes, detrás del nasobuco, llegaron a plantarle cara al coronavirus con la aspiración de mantener informado al pueblo.
"La pandemia representó un desafío mayor, pues transmitir en situaciones difíciles nos obligó a crecernos como radialistas para llevarle la información que necesitaba diariamente la audiencia. De igual manera, nos condujo a replantearnos lo que estábamos haciendo y cómo, con el afán de acercarnos más a los públicos", reseñó la máxima dirigente del medio de prensa.
Mirar hacia atrás y regresar hasta aquel 24 de febrero de 1940, hace de Radio Libertad una elegante señora de época que, sin embargo, moldea su figura acorde con los tiempos por los que transita. Con una mezcla virtuosa entre jóvenes y experimentados desafía los contextos actuales para llevar la señal en todas direcciones.
La referencia de un sonido inconfundible, más el arraigo de la emisora entre los puertopadrenses, trajo aparejado el trabajo sin cesar, en aras de preservar la calidad de sus propuestas. Si 82 años parecen muchos, quedan aún incontables "sonidos para ver", siempre con la pretensión de convertir al oyente en el gran protagonista.

 

 

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