
Addis Abeba.- Etiopía experimentó una transformación económica de gran alcance en los últimos ocho años, tras la reforma nacional lanzada el 2 de abril de 2018, destinada a abordar las limitaciones económicas de larga data y desbloquear fuentes de crecimiento.
Ese momento marcó el inicio de la gestión del primer ministro Abiy Ahmed, quien impulsó una economía más diversificada, resistente y orientada al mercado, y dejó atrás un modelo liderado por el Estado, destacó la Oficina del jefe de Gobierno con motivo de la efeméride.
Antes del 2018 el desempeño económico del país se veía limitado por los desafíos estructurales, incluida la creación limitada de empleo, la débil diversificación de las exportaciones y la gran dependencia de los préstamos externos.
El marco de industrialización liderada por el desarrollo agrícola amplió la producción del campo, pero no lo suficientemente orientado a la acción, desaprovechó el potencial del sector y no generó ingresos rurales adecuados para impulsar la industria.
Las exportaciones manufactureras se mantuvieron por debajo de los tres mil millones de dólares durante años, mientras que los parques industriales operaban con una integración limitada en la economía nacional.
El modelo anterior también contribuyó a las vulnerabilidades macroeconómicas, ya que las grandes inversiones en infraestructura financiadas a través de préstamos externos no lograron generar suficientes divisas, aumentando la presión de la deuda, subrayó la fuente.
Desde 2018 la agricultura ha sido un pilar central de este esfuerzo, con el logro de la autosuficiencia de trigo y a emerger como el mayor productor de ese cereal de África, para el año fiscal 2024-2025.
La diversificación de los cultivos se expandió significativamente, junto con el rápido crecimiento de la ganadería y la agricultura de alto valor.
Mientras, la producción anual de huevos alcanzó los 9,4 mil millones, la de leche aproximadamente 13 mil millones de litros y la de carne se multiplicó por casi 10.
Por otra parte, la sostenibilidad ambiental también ha sido un foco clave, con la Iniciativa de Legado Verde, que condujo a la siembra de más de 48 mil millones de plántulas y la rehabilitación de 12,5 millones de hectáreas.
La cobertura forestal aumentó de 17 por ciento en 2019 a 23 por ciento en 2025, lo que contribuyó a reducir la erosión del suelo y mejorar la productividad agrícola.
En la industria, la política se desplazó hacia zonas económicas especiales integradas, que fortalecen los vínculos entre la fabricación, la logística y los servicios.
El número de inversores aumentó de 36 en 2018 a más de 200, con empresarios nacionales, que representan casi el 65 por ciento. La producción orientada a la exportación de estas zonas continúa expandiéndose y deriva en apoyo a una mayor comercialización.
Otro avance importante se registró en el sector minero, reposicionado como un importante impulsor del crecimiento, con una producción de oro, que alcanza casi 39 toneladas. Generó aproximadamente 3,5 mil millones de dólares en ganancias de exportación en 2024-2025, más de 45 por ciento de las exportaciones totales.
La transformación digital y las reformas del sector financiero aceleraron aún más el cambio económico. Las suscripciones móviles aumentaron de 37,9 millones a 87,9 millones, mientras que los servicios financieros móviles ahora atienden a más de 58 millones de usuarios, con transacciones superiores a 7,5 billones de birr (más de 48 mil 138 millones de dólares).
El tema urbano se expandió junto con estas reformas, con inversiones en infraestructura, vivienda y desarrollo integrado de corredores, que mejoran la funcionalidad y la competitividad de más de 50 ciudades a nivel nacional.
Si bien siguen existiendo desafíos, las reformas sientan las bases para un crecimiento sostenible e inclusivo.
La Oficina del primer ministro de Etiopía declaró que el período de reforma condujo al país hacia una mayor autosuficiencia y una trayectoria de crecimiento más diversificada, con progresos logrados a pesar de los importantes desafíos, que demostraban un gran potencial para un desarrollo continuo. (PL)

