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Washington.- El presidente de China, Xi Jinping, concluyó su visita a Estados Unidos en un contexto en el cual las dos principales economías del mundo intentan manejar sus diferencias y mantener canales de diálogo a largo plazo.

Reunión Xi Trump y un golpe de timón para no chocar el barco

En la tradición cultural y política de China, las metáforas sobre el agua y los navíos nunca son casuales. Cuando la diplomacia de Beijing califica la relación entre China y Estados Unidos como un “gran barco”, está apelando a un concepto profundamente arraigado en la cosmovisión china: el tóng zhōu gòng jì (同舟共济), la milenaria premisa de “cruzar el río juntos en la misma embarcación”. Para la filosofía oriental, una nave importante simboliza el peso y la estabilidad necesarios para resistir cualquier tormenta, pero también representa la inevitabilidad de un destino compartido, donde las diferencias individuales quedan subordinadas a la supervivencia colectiva. Si el barco naufraga, nadie se salva. O en palabras de la geopolítica, “China y Estados Unidos deben ser socios, no rivales; deben encontrar la forma correcta de llevarse bien”, como señaló el presidente Xi Jinping apenas arribó a Washington, en una visita de Estado que tuvo lugar a solo cuatro meses y pico del viaje de Donald Trump a Beijing.

 

Lula en la Asamblea General de la ONUEl pedido del levantamiento del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba se escuchó entre varios oradores durante la apertura del Segmento de Alto Nivel del 81 Período de Sesiones de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).