LUIS PEREZ Las Tunas Vs Holguin IV Liga Elite 2026 0023

Las Tunas. — Por tercera ocasión, en igual cantidad de participación los Leñadores de Las Tunas avanzan a la postemporada de una Liga Élite del Béisbol Cubano. Razón suficiente para quitarse el sombrero, una vez más, frente a uno de los equipos más consistentes en las versiones recientes del máximo nivel béisbol de nuestro país. Pero la fanaticada no suele quedarse con el pasado y gusta de mirar hacia los retos venideros. Y ahí aparecen los números compilados por el Msc. Modesto Castelló para sacarnos de dudas e intentar algunas predicciones.

En la fase clasificatoria que casi termina la ofensiva tunera ha sido la mejor de la liga en tres departamentos clave. Ningún equipo ha conectado más hits por turno que los Leñadores. Ninguno ha embazado a más hombres; ni tampoco ha combinado promedio y poder con tanta eficacia como la Cuadrilla verdirroja. Para ponerlo en perspectiva: mientras el resto de los equipos promediaba un OPS cercano a .850, Las Tunas rondó el .890, una ventaja que en la práctica significa que, por cada cinco turnos al bate, los tuneros tenían una oportunidad de anotar que los rivales no tenían.

En defensa, la historia fue distinta. El promedio de fildeo de .971 ubicó a los Leñadores en el cuarto puesto. La diferencia no fue abismal con respecto a los punteros, pero en juegos cerrados, cada error tunero pesó como una losa.

El pitcheo resultó el espejo más cruel. Las Tunas va cerrando el cuarto escaño en promedio de carreras limpias. Industriales domina holgadamente este departamento con más de una carrera completa menos que los tuneros por cada nueve entradas. El WHIP de los Leñadores, esa medida que combina hits y boletos por inning, fue el segundo peor de la liga. En otras palabras: cuando un lanzador tunero subía al montículo, el rival comenzaba cada entrada con una ventaja invisible pero real.

Este diagnóstico inicial dibuja a un equipo desbalanceado. Una máquina de anotar que, sin embargo, concedía casi tantas como producía. Un conjunto que podía ganar por goleada o perder por un detalle. Y ese fue, precisamente, el guion de la segunda mitad.

Las Tunas Vs Artemisa IV Liga Elite beisbol cuba 2026 0020LA SEGUNDA MITAD: MÁS PODER, MENOS CONTROL

En los primeros 20 juegos, los Leñadores se sostuvieron en el contacto y la paciencia. Conectaban tres de cada diez turnos y caminaban a la inicial con frecuencia. El poder era escaso: apenas un jonrón cada dos juegos. Eso cambió drásticamente en la segunda vuelta. Los tuneros comenzaron a volar la cerca una vez por juego, duplicando su ritmo jonronero. El equipo que antes fabricaba carreras con sencillos y sacrificios aprendió a cambiarlas con un solo batazo.

Esa transformación tuvo un costo. El promedio ofensivo bajó ligeramente, de casi tres hits por cada 10 turnos a una cifra apenas inferior. El ritmo anotador también disminuyó, pero de manera casi imperceptible: de seis carreras y media por juego a seis y media. Los Leñadores siguieron siendo la ofensiva más temida, pero su margen de error se redujo.

El pitcheo, en cambio, sufrió una erosión preocupante. El promedio de carreras limpias permitidas saltó de manera significativa. Si en la primera mitad los abridores lograban mantener el daño bajo control, en la segunda cada apertura se volvió una ruleta. El WHIP creció hasta un punto en que los lanzadores tuneros comenzaron a regalar más de un corredor y medio por entrada, una carga insostenible para cualquier defensa.

Los jonrones permitidos fueron el síntoma más grave. En la primera mitad, los Leñadores veían una pelota salir del parque en su contra cada dos juegos. En la segunda mitad, esa frecuencia se mantuvo igual de alta, pero con un agravante: los vuelacercas llegaron con corredores en base, multiplicando el daño. El pitcheo se volvió más bteable justo cuando más se necesitaba apretar.

La defensa mostró una evolución mixta. El promedio de fildeo mejoró ligeramente, lo que significa que los tuneros atraparon una mayor proporción de las pelotas que llegaron a su zona. Pero la cantidad total de errores creció, sobre todo en situaciones de presión. Los Leñadores cometieron más pifias en más innings, y lo más doloroso: esos errores aparecieron cuando un poner a un rival fuera cambiaba el partido.

yordanys alarcon Las Tunas Vs Holguin IV Liga Elite 2026 0020EL CORAZÓN QUE NO FALLÓ

Comparados con el resto de la liga, los bateadores tuneros brillaron con luz propia. Yordanys Alarcón terminó entre los 10 mejores de la élite en average, carreras impulsadas y OPS. Su producción fue constante a lo largo de toda la clasificatoria, sin altibajos pronunciados. En la segunda mitad, incluso mejoró su capacidad de remolque: empujó más carreras con menos turnos.

Yudier Rondón mostró la evolución más interesante del equipo. En la primera mitad, era un bateador de contacto puro, de esos que rara vez fallan, pero tampoco asustan. En la segunda mitad, su paciencia se disparó. Pasó de embazarse en cuatro de cada 10 turnos a casi cinco de cada 10. Aprendió a no desesperarse y a esperar su lanzamiento. Su OPS final, cercano a mil, lo colocó entre los cinco mejores de toda la liga en producción ofensiva.

Yasser Izaguirre se convirtió en el especialista de arrancar innings. Su porcentaje de embazado rozó la élite de la liga, lo que significa que en casi la mitad de sus turnos al bate terminaba en los senderos. Para los rivales, sacarlo era una pesadilla. En la segunda mitad, su disciplina se mantuvo, aunque su average bajó ligeramente. Sigue siendo, sin embargo, uno de los mejores si de abrir bateando en un inning se trata del torneo.

Comparados con sus pares de Industriales, Mayabeque o Holguín, los tres tuneros resisten el cotejo. El OPS combinado de Alarcón, Rondón e Izaguirre superó al de cualquier otra línea ofensiva de tres hombres en la liga. Esa es la base sobre la que se construyó la clasificación.

roberto s baldoquin Las Tunas Vs Artemisa IV Liga Elite beisbol cuba 2026 0014ELLOS LLEGARON DESPUÉS

Los hermanos Baldoquín y Henry Quintero se incorporaron cuando la segunda mitad ya estaba en marcha. Su impacto fue inmediato y, en el caso de Roberto S. Baldoquín, casi ridículo por lo descomunal. En apenas 16 turnos al bate, conectó para .625 con un OPS casi del doble del promedio de la liga. Esa muestra es pequeña, pero suficiente para encender las alarmas rivales. Su hermano Jean Lucas sumó un promedio aceptable con un OBP que le permitió ser útil en la parte baja de la orden.

Henry Quintero, por su parte, confirmó que su calidad de contacto es inobjetable. Bateó .315 con un slugging de .556, una combinación de contacto y poder que pocos en la liga pueden presumir. En menos de 100 turnos, mostró más poder que muchos titulares de tiempo completo.

Estos tres jugadores no estaban en la primera mitad. Su incorporación oxigenó una alineación que ya era la mejor de la liga. En playoffs, esa profundidad puede marcar diferencias abismales frente a bullpens desgastados. La pregunta no es si aportaron, sino cuánto más pueden dar en los desafíos venideros.

liuber galla Las Tunas Vs Holguin IV Liga Elite 2026 0012GALLO Y CARUNCHO, CIRUGÍA MAYOR

Liuben Gallo llegó desde Sancti Spíritus y se convirtió en el mejor bateador del equipo en promedio y OPS. No fue un refuerzo menor. Fue una cirugía mayor al corazón del lineup. En apenas poco más de un centenar de turnos conectó una docena dobles y tres jonrones. Su OPS superó holgadamente la media de la liga y lo colocó entre los cinco mejores bateadores de toda la “élite”. En la segunda mitad, mantuvo ese nivel sin desfallecer.

El villaclareño Osman Caruncho tampoco decepcionó: bateó .400 con un porcentaje de embazado de .476. Su contacto y disciplina lo convirtieron en un engranaje perfecto para la parte alta de la orden. Mientras otros refuerzos tardan en adaptarse, Caruncho conectó desde el primer día. Su producción en la segunda mitad fue incluso superior a la de la primera, una tendencia al alza que ilusiona de cara a los playoffs.

EL MURO DETRÁS DEL PLATO

El aporte de Fernando de la Paz no se mide en average. Se mide en carreras salvadas. Cometió solo tres errores en toda la temporada y atrapó a 10 de los 16 corredores que intentaron robarle. Su brazo fue un muro que los rivales aprendieron a respetar. En una liga donde el juego de piernas es cada vez más importante, tener un receptor que disuade el robo es una ventaja que no aparece en las tarjetas de promedio.

Comparado con los otros receptores titulares de la élite, De la Paz lideró en porcentaje de corredores atrapados. Su defensa detrás del plato fue, probablemente, la mejor de la liga. En playoffs, donde cada base cuenta, su brazo puede ser un diferencial.

Las Tunas Vs Holguin IV Liga Elite 2026 0026ABRIDORES SIN UN TERCER BRAZO CONFIABLE

Entre los lanzadores abridores Yosmel Garcés fue la gran historia de la segunda mitad. Comenzó permitiendo casi cinco carreras limpias por juego y cerró con menos de cuatro, una mejora significativa para un lanzador que asumió la responsabilidad de as después de ser relevista el año anterior. Su madurez en el montículo creció apertura tras apertura. En la segunda mitad, fue el único abridor tunero que bajó su promedio de carreras limpias permitidas.

Eliander Bravo, en cambio, es una incógnita de cara a los playoffs. Con solo 6.2 innings lanzados, su control fue un problema estructural: regaló más de una base por inning, lo que en la práctica significa que cada vez que subió al montículo, los rivales comenzaron la entrada con un hombre en circulación sin necesidad de batear. Su WHIP fue el peor del equipo entre los lanzadores con al menos cinco entradas.

Enyer Fernández, el refuerzo guantanamero, mostró destellos de calidad. Su PCL final fue alto, pero su WHIP elevado indicó un problema más profundo: constantemente metió a los Leñadores en aprietos. En la segunda mitad, su efectividad empeoró. Terminó permitiendo más carreras de las que hubiera deseado el cuerpo técnico.

Islay Sotolongo, el cienfueguero, pasó de permitir carreras en dos dígitos a un número malo, pero menos catastrófico. En la segunda mitad, mostró destellos de mejoría, pero sigue siendo un riesgo. No es una sentencia de derrota, pero tampoco una garantía total.

¿Y LOS RELEVISTAS?

Rodolfo Díaz terminó como el mejor relevista de la liga. Su PCL de 2,55 y su WHIP de 0,93 significan que, en promedio, cada vez que entró, los rivales apenas pudieron colocar un corredor por cada dos entradas. Su dominio en alta presión ganó juegos que el bateo no podía resolver. En la segunda mitad, se consolidó como un arma importante.

Yankiel Mauris ratificó su condición de preparador de lujo. Llegó desde Sancti Spíritus y se instaló en los séptimos, octavos y novenos innings con autoridad. Su PCL y WHIP estuvieron entre los mejores de la liga entre relevistas. En la segunda mitad, mantuvo ese nivel sin desfallecer.

Andier Reyes fue una pieza de la base del equipo. Su desempeño fue aceptable, sin sobresaltos. No brilló, pero tampoco quemó juegos. En la segunda mitad, su efectividad se mantuvo estable.

Alberto Pablo Civil fue la mayor decepción entre lanzadores de primera línea de la Cuadrilla. En la primera mitad, era un taponero confiable, de esos que entran y apagan incendios. En la segunda mitad, su efectividad se cuadruplicó. Pasó de ser una garantía a ser una ruleta. La grada lo arropa en cada salida pero, ojo, en playoffs, nadie puede entrar al box con esa factura.

Rodolfo Soris, el camagüeyano, nunca encontró su ritmo. Actuó como relevista y en ocasiones como abridor, pero en ambos roles su efectividad fue alta. Su WHIP reflejó un problema de control que no logró corregir en toda la temporada. En la segunda mitad, su situación no mejoró.

Keniel Ferraz era, en la campaña anterior, uno de los relevistas más seguros del bullpen. Este año apenas lanzó 6.1 entradas en sus primeras dos salidas antes de ausentarse por problemas personales. A su regreso, la efectividad que se esperaba de él se esfumó. Lanzó 10 innings con un ERA que se disparó hasta tres dígitos en términos relativos. Su WHIP indicó que permitía casi tres corredores por entrada. Su regreso, lejos de ser solución, se convirtió en un dolor de cabeza. No fue el mismo lanzador. Quizás la inactividad, quizás la presión. Pero lo cierto es que Ferraz no rindió.

Las Tunas Vs Holguin IV Liga Elite 2026 0019¿Y EL 21 DE JUNIO?

Cuando se dé la voz de “play ball” en el inicio de la postemporada este 21 de junio los Leñadores saldrán con fortalezas en sus hachas: mejor ofensiva de la liga en average, capacidad de embazarse y OPS. Cuentan con un cerrador de élite en Rodolfo Díaz y un preparador confiable en Yankiel Mauris. La banca es profunda gracias a refuerzos de impacto inmediato como Gallo y Caruncho. Y la defensa detrás del plato, con Fernando de la Paz, es un seguro.

Las debilidades, sin embargo, pesan igual o más. Solo un abridor confiable, Yosmel Garcés, parece estar listo; mientras que Alberto Pablo Civil y Keniel Ferraz, dos brazos que eran seguros en el papel, hoy son un riesgo alto. Los jonrones permitidos crecieron en la segunda mitad, un síntoma de que el pitcheo se volvió más bateable. El WHIP colectivo es elevado para el béisbol de postemporada, donde cada corredor extra duele. Y los errores defensivos, aunque disminuyeron con respecto al total de lances, llegaron en los momentos más inoportunos.

¿QUÉ BUSCAR EN EL DRAFT DE REFUERZOS?

Si los Leñadores quieren discutir el título, necesitan pescar en estos pozos durante el draft de refuerzos. El primero sería un abridor derecho que pueda ganar un juego tres o cuatro en una serie. No se pide un as, pero sí alguien que no regale la victoria.  El plan "B" sería un relevista zurdo de confianza porque el bullpen de esa mano quedó reducido a piezas menores. Urge un brazo que pueda sacar outs en situaciones de corredores en posición de anotar. En su defecto  no vendrían mal utility defensivo con buen guante porque los errores en el cuadro interior costaron carreras valiosas. No se necesita más poder. Eso ya abunda. Se necesita control, defensa y profundidad.

Los Leñadores tienen el mejor bateo de la liga. Eso no se negocia. Pero en la postemporada, los juegos se deciden por márgenes mínimos. Un error defensivo, un boleto inútil, un relevista que no encuentra la zona. El equipo de Abeicy Pantoja demostró en la segunda mitad que puede ajustar, que puede sumar poder cuando lo necesita y su buen tino escogiendo refuerzos. Pero también evidenció que el pitcheo profundo es su talón de Aquiles. Clasificar por tercera vez consecutiva no es casualidad. Es oficio, talento y capacidad de reacción. Pero ganar el título requiere otra cosa: detalles. Y esos, hoy, están del lado de las amenazas. La Cuadrilla verdirroja tiene el hacho, solo falta no perder el filo.

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