yosvanis alarcon jonron 200 las tunas vs stgo cub semifinal III liga elite juego 4 0016

Las Tunas.- La cuarta edición de la Liga Élite del béisbol cubano está a la vuelta de la esquina. El próximo 2 de mayo, los Leñadores saltarán al terreno del estadio Julio Antonio Mella con la aspiración de, al menos, meterse en la discusión por el título. Para medir sus reales posibilidades, accedimos a las estadísticas individuales de los jugadores que conforman nuestra Cuadrilla Verdirroja, cortesía del M. Sc. Modesto Castelló. El resultado parece no dejar espacio para la duda: Las Tunas tiene el potencial para terminar entre los dos primeros de la tabla. Su ofensiva es temible, su bulpén puede sostener juegos cerrados y su única amenaza real respira en la provincia de Matanzas. ¿Será así?

Abeysi Pantoja, cuenta con una nómina que combina refuerzos y jugadores de la base que han demostrado su valía en justas anteriores. El análisis sabermétrico, basado en más de dos mil apariciones al plato y 500 innings lanzados, arroja un perfil claro.

Entre las fortalezas de los tuneros destaca un lineup profundo. Siete u ocho bateadores con OPS superior a .800 en campañas anteriores garantizan producción constante. La defensa interna, se antoja sólida. El bulpén, liderado por Yankiel Mauris y Alberto P Civil, aparece como el mejor de la liga en capacidad de cerrar partidos.

Las debilidades, sin embargo, resultan igual de evidentes. La rotación abridora muestra inconsistencias alarmantes. Islay Sotolongo y Yosmel Garcés están llamados a tirar del carro pues Enyer Fernández y Eleander Bravo han sufrido contra los equipos que volverán a tener en frente ahora. La falta de experiencia en este tipo de campeonatos, teóricamente más rigurosos,  de Osman Carrucho, Liuber Gallo y Fernando De la Paz añade una variable de riesgo.

La amenaza mayor responde a un nombre: Matanzas. Los yumurinos combinan poder y paciencia como ningún otro rival. Sus ocho cuadrangulares ante los lanzadores tuneros en apenas 258 apariciones al bate, así lo confirman.

henry quintero Las tunas vs matanzas beisol serie 64 cub 0012LA OFENSIVA EN DETALLE: TRES NIVELES DE PELIGRO

El análisis individual de cada bateador, cotejando sus números generales con los específicos frente a los clasificados, permite agrupar a los artilleros tuneros en tres escalones.

En el primero se coloca Henry Quintero, antesalista, quien se erige como el bateador de poder más confiable. Su línea ofensiva en la 64 Serie Nacional habla por sí sola: .330 de average, .553 de slugging y 15 jonrones. Su ISO (poder aislado) de .223 duplica al de muchos de sus compañeros. Un jonrón cada 18,8 turnos. A pesar de debutar en este certamen, su experiencia en el béisbol profesional extranjero y su desempeño frente a los equipos presentes en esta “Élite”, son credenciales de respeto. A Industriales el vertientino, le bateó para .476; a Holguín, para .381; a Matanzas, el rival más temido, le conectó tres cuadrangulares. Su única vulnerabilidad detectada por las estadísticas son los lanzamientos de cambio bien ejecutados, ante los cuales su promedio cae a .220.

El receptor Yosvani Alarcón representa el otro extremo del espectro ofensivo. Su promedio de bateo de .322 y su OPS de 1.041 impresionan. La sabermetría desnuda una verdad incómoda: no es un slugger. Su ISO de apenas .130 y un jonrón cada 43 turnos lo confirman.

Su verdadero valor reside en su OBP (porcentaje de embasado) de .589, una cifra astronómica. Tomó en las “élites” anteriores 59 bases por bolas y se ha ponchado solo 70 veces, cifras contrastantes con la imagen que de él se proyecta de ser un bateador impaciente. Por eso, sugieren sus números, sería un ideal segundo puesto del lineup. Los propios datos muestran que es más productivo no tanto limpiando las bases, sino evitando quedar fuera para que los poderosos detrás de él lo remolquen.

Los guarismos de Yudier Rondón permiten catalogarlo de un bateador utilitario que completa el trío de artilleros pesados. Su línea en estos torneos selectivos es de .350 de average y .523 de slugging, con cinco triples y cinco jonrones; todo eso lo convierte en una amenaza desde cualquier posición. Frente a Matanzas conectó tres cuadrangulares.

Lo que llamaríamos un segundo escalón lo integrarían Osman Carrucho, jardinero y refuerzo de Villa Clara, quien llega con credenciales ofensivas de primer nivel. Su línea en la 64 Serie Nacional alcanzó .358 de average, .472 de OBP y .528 de slugging. Esto lo hace un especialista en tomar bases por bolas (45) y con una velocidad que le permitió conectar ocho triples. Desde luego su debut en la “Élite” genera dudas, pero su disciplina en el plato y su capacidad para embasarse lo perfilan como candidato a batear de primero o segundo. Veremos.

Por su parte Liuber Gallo, llegado desde Sancti Spíritus, aporta velocidad y defensa. Sus números de .315 de average, .371 de OBP y ocho dobletes en la temporada anterior lo muestran como un bateador de contacto confiable. Frente a Artemisa pegó para .444, una muestra de su capacidad para enfrentar lanzamientos de calidad.

Fernando De la Paz, receptor refuerzo avileño, representa la solidez defensiva con un bateo aceptable. Su OBP de .409 en la pasada campaña nacional, impulsado por 44 bases por bolas, lo convierte en una opción interesante para la parte baja del orden al bate. Su promedio de bateo de .271, sin embargo, limita su impacto ofensivo.

La alineación tunera se redondea con hombres como Yordanis Alarcón quien se estrena como capitán de la Cuadrilla, un bateador de contacto confiable (.326 de average) con poder de extrabase moderado (28 dobletes, 11 jonrones). Su OBP de .362 resulta aceptable, pero su baja tasa de bases por bolas (35 en 610 apariciones) indica poca paciencia. En el contexto de los Leñadores, funciona como un eslabón de en medio del lineup, ideal para mover corredores, mas no para iniciar ofensivas.

Alienta el regreso, tras su lesión de Roberto S. Baldoquín, cuyo OBP de .415, muestra mejor disciplina en el plato que su hermano. Sus cinco jonrones en 145 turnos le dan cierto poder. En una liga élite, sin embargo, sus números de .269 de average y .414 de slugging lo colocan quizás en puestos de menos responsabilidad. Jean L. Baldoquín presenta el perfil más bajo de los tres. Su OPS de .735 y slugging de .376 lo limitan a roles de profundidad de plantilla.

Obviamente Norge Torres, campocorto, y Leonardo Joseph, jardinero, representan los eslabones más débiles de la cadena ofensiva. Torres bateó para .336 de promedio, pero con escaso poder (.393 de slugging). Joseph apenas alcanzó .242 de average y .328 de slugging, con 33 ponches en 128 turnos. Los guarismos compilados por nuestro experto le sugieren al cuerpo técnico que deberán minimizar su exposición ante lanzadores derechos de calidad y aprovecharlos en situaciones de baja presión ofensiva.

Yusmel Garces LasTunas VillaClara cuyatros final juyego1 serie64 2025 0007UN PROBLEMA DE ABRIDORES CON SOLUCIÓN EN EL RELEVO

El análisis de los lanzadores arroja una conclusión contundente. De los cinco serpentineros con perfil de abridor en la nómina (Islay Sotolongo, Yosmel Garcés, Enyer Fernández, Eleander Bravo y Rodolfo Soris), apenas dos muestran números aceptables frente a los equipos en liza.

Yosmel Garcés aparece como el más estable. Su efectividad de 4.50 frente a los clasificados, con WHIP de 1.48, resulta la mejor del grupo. Frente a Mayabeque dejó una efectividad de 1.64 y un WHIP de 0.23. Frente a Artemisa, efectividad de 2.32 y WHIP de 0.29. Solo Matanzas le hizo algo de daño, con tres carreras limpias en 20 innings.

Islay Sotolongo muestra números engañosos. Su efectividad general frente a esta élite de equipos es de 4.37, pero al desglosar por rivales aparece un lanzador de control fino. Frente a Holguín: WHIP 0.35 y efectividad 2.65. Frente a Industriales: WHIP 0.43 y efectividad 3.21. Frente a Mayabeque: WHIP 0.31 y efectividad 2.08. Su problema, para sorpresa de nadie, es Matanzas, donde permite varios jonrones.

Enyer Fernández y Eleander Bravo representan un riesgo alto. Fernández exhibe un WHIP de 1.77, con 5.81 bases por bolas por cada nueve innings. Bravo, por su parte, no poncha a nadie: apenas 3.5 ponches por cada nueve episodios. Esto anticipa que sufrirán ante rivales como los yumurinos.

Rodolfo Soris completa el grupo con números alarmantes: efectividad de 5.11 y WHIP de 2.03 frente a la élite. Su lugar está en el bulpén, en labores de baja presión, tal cual indica la decisión del alto mando verdirrojo que no lo usará en las aperturas de los encuentros.

En el bulpén radica la mayor esperanza tunera pues cuatro relevistas muestran números de respeto, y uno de ellos, Yankiel Mauris, se perfila como el mejor cerrador de la liga.

El yayabero, presenta una línea de ensueño frente a los clasificados a este IV “Élite”: efectividad de 3.29, WHIP de 1.00, promedio de bateo en contra de .215 y una relación K/BB de 4.38. Poncha 8.84 ocasiones por cada nueve innings y solo regala 2.02 bases por bolas. Su FIP (efectividad independiente de la defensa) de 2.95 indica que tuvo incluso mala suerte. Deberá ser el encargado del noveno inning sin discusión.

Alberto P. Civil, tiene números para ser optimistas pues en los certámenes previos muestra una efectividad de 2.27, con WHIP de 1.28 y una tasa de jonrones por cada nueve innings de apenas 0.27. Todo eso lo convierten en el tapón ideal para situaciones de alto riesgo; aunque su labor en la pasada serie sugieren cierta cautela.

Keniel Ferraz muestra un perfil de doble filo. Su efectividad de 4.93 y WHIP de 1.59 parece preocupante; pero al desglosarla por rivales, aparece una verdad interesante: es bueno contra Artemisa, Holguín e Industriales, pero permite demasiados jonrones (siete). Su colega Rodolfo Díaz, tiene números que lo catalogan como un relevista versátil. Su efectividad de 4.28, WHIP de 1.34 y control aceptable (2.59 bases por bolas por cada nueve innings) lo perfilan como un comodín útil para enfrentar lineups con varios zurdos.

Los dos relevistas restantes, Annier Pérez y Rodolfo Soris, no deberían ver el montículo en juegos cerrados. Pérez acumula una efectividad de 9.82 y un WHIP de 2.53. Soris, ya mencionado, duplica esas cifras. Ninguno de los dos tendría cabida en partidos reñidos; pero vaya usted a saber si ambos dan la sorpresa agradable, sobre todo Annier que es un tirador todavía en crecimiento.

LOS SIETE MANDAMIENTOS PARA EL ÉXITO

Del cruce de todos los datos emergen siete conclusiones prácticas que el director Abeysi Pantoja y su cuerpo técnico deberían considerar:

Primero: Yosvani Alarcón podría batear segundo, no cuarto. Su OBP de .589 es un lujo que se desperdicia en el puesto de limpiador.

Segundo: Henry Quintero debería ser tercero o cuarto madero. Su poder es real y su capacidad para remolcar carreras, enorme.

Tercero: Yankiel Mauris es el cerrador absoluto. No debería lanzar antes del octavo inning en juegos cerrados.

Cuarto: Alberto P. Civil es el tapón de jonrones. Recomendable en las situaciones de mayor riesgo, especialmente ante Matanzas.

Quinto: Keniel Ferraz es menos efectivo ante los yumurinos. Su tendencia a permitir cuadrangulares a los que esta vez dirigirá Eduardo Cárdenas, lo convierte en un peligro en esos choques.

Sexto: Enyer Fernández y Eleander Bravo serían más efectivos ante Industriales y Mayabeque. Ante Matanzas, puede que su actuación sea más efímera.

Séptimo: Annier Pérez y Rodolfo Soris no parecen ser la primera elección en partidos reñidos. Sus números, al menos hasta ahora, son indefendibles para decidir algo diferente.

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Los Leñadores de Las Tunas, bajo la dirección de Abeysi Pantoja, llegan a la IV Liga Élite con una nómina capaz de doblegar a la mayoría de los equipos, salvo Matanzas. Aunque ya sabemos que el béisbol, es quizás el más impredecible de los deportes y sobre el terreno todo podría ser diferente. Ya les contaremos.

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