
Las Tunas. - El amanecer de este domingo encontró a esta provincia del oriente cubano con una noticia que, después de una semana marcada por dos apagones totales, se recibió como un respiro: desde las 10:24 de la noche del sábado, la provincia cuenta con un microsistema eléctrico propio. La Empresa Eléctrica Las Tunas informó que, tras las maniobras necesarias, se logró crear esta isla energética que permite el restablecimiento progresivo del suministro eléctrico en medio de la compleja recuperación del Sistema Electroenergético Nacional (SEN).
La creación del microsistema, con 10 megawatts (MW) servidos en su fase inicial, posibilitó que varios circuitos de la geografía tunera recuperaran el servicio. Hasta el cierre de la noche del sábado, estaban electrificados los circuitos TK24, TK18, TK93, parte del TK10 y parte del TK15. Aunque la lista era limitada, su significado trascendía lo meramente técnico: eran las primeras líneas de una recuperación que todos esperaban.
La estrategia trazada desde el inicio de la contingencia volvió a demostrar su eficacia. La prioridad absoluta fueron los servicios vitales, y en ese renglón, el Complejo de la Salud del municipio cabecera se mantuvo en pie gracias al microsistema. El Hospital Provincial Ernesto Che Guevara, el Hospital Pediátrico Provincial Mártires de Las Tunas y el Banco Provincial de Sangre contaron con suministro eléctrico estable durante toda la madrugada.
En el norte de la provincia, la situación no fue diferente. Los hospitales General Docente Guillermo Domínguez y Pediátrico Municipal Raymundo Castro Morales, ambos en Puerto Padre, también permanecieron electrificados, garantizando la atención médica ininterrumpida para una población que ya acumulaba horas de incertidumbre.
Pero la recuperación no se detuvo en la salud. A las 2:52 a. m. de este domingo, la Empresa Eléctrica Las Tunas confirmó otro avance crucial: los principales bombeos de abasto de agua del municipio cabecera contaban ya con servicio eléctrico. La noticia, que complementaba el restablecimiento de la planta potabilizadora El Rincón logrado días atrás, significaba que miles de tuneros podían recuperar el acceso al agua potable mientras la electricidad aún no llegaba a todos los hogares.
Mientras el Balcón del oriente cubano consolidaba su microsistema, el panorama nacional mostraba luces y sombras. En la edición de este domingo del programa Buenos Días, Lázaro Guerra Hernández, director técnico de la Unión Eléctrica, ofreció una actualización detallada de la recuperación del SEN.
Guerra explicó que en estos momentos funcionan dos microsistemas con mayor solidez. Uno en occidente, alimentado por Energás Boca de Jaruco, y otro en el centro, que integra Energás Varadero, la unidad 3 de la CTE Carlos Manuel de Céspedes y la hidroeléctrica de Hanabanilla. Ambas islas energéticas han logrado mantenerse estables y constituyen la base sobre la cual se edificará la recuperación total.
En contraste, las provincias de Pinar del Río, Artemisa y desde Sancti Spíritus hasta Guantánamo —incluyendo, por tanto, a Las Tunas— solo funcionan con pequeñas islas que suministran electricidad exclusivamente a servicios básicos como hospitales y abasto de agua. La recuperación del oriente, explicó Guerra, es el eslabón pendiente.
Durante la mañana de este domingo, las acciones se concentraron en fortalecer los microsistemas de occidente y centro hasta lograr unificarlos. Una vez alcanzado ese objetivo, el siguiente paso será acometer las acciones para conectar el oriente, un proceso que los especialistas califican como delicado y que requiere de precisión absoluta.
Las señales alentadoras llegaron en el transcurso de la jornada. La Unión Eléctrica informó que ya se ha encendido la caldera de la CTE Antonio Guiteras, en Matanzas, y también la caldera de la unidad 4 de la CTE Carlos Manuel de Céspedes, en Cienfuegos. Estos pasos son previos a la sincronización de ambas unidades al sistema, un acontecimiento que, de concretarse, aportará una masa crítica de generación capaz de cambiar el panorama energético del país.
En lo inmediato, según precisó Guerra, se procederá a energizar la CTE Antonio Guiteras para iniciar su puesta en marcha. Paralelamente, está en proceso de arranque la unidad 1 de Santa Cruz del Norte, y se procederá al arranque del bloque 4 de la CTE Céspedes.
Para comprender la lentitud con que avanza la recuperación del sistema, incluso cuando no se reportan averías graves en las unidades generadoras, es necesario recordar el contexto que ha acompañado cada paso de este proceso. La carencia de diésel y fuel oil, consecuencia directa del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el gobierno de los Estados Unidos, ha limitado de manera crítica la capacidad de incorporar la generación distribuida.
En condiciones normales, las baterías de grupos electrógenos diseminadas por la geografía tunera y cubana habrían podido suplir parte del déficit y acelerar el retorno de la electricidad a los hogares. Sin embargo, la falta de combustible ha obligado a depender casi exclusivamente de las grandes termoeléctricas, cuyos procesos de arranque son, por naturaleza, más lentos y requieren de condiciones de estabilidad que en estos momentos aún son frágiles.
Esta limitación no es un dato menor. Es la explicación de por qué, ante una desconexión que no dejó averías, la recuperación se ha extendido por días. Es la razón por la que provincias enteras, como Las Tunas, han tenido que conformarse con pequeños microsistemas mientras las grandes centrales se encienden una a una.
El nuevo percance eléctrico, el segundo en menos de quince días, ha dejado enseñanzas que trascienden lo técnico. Ha demostrado la capacidad de las brigadas eléctricas para improvisar soluciones, mantener hospitales funcionando con microsistemas y restablecer bombeos de agua en tiempo récord. Pero también ha evidenciado la vulnerabilidad estructural de un sistema que, bajo el peso del bloqueo, lucha por mantenerse en pie.

