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Las Tunas.- Ya sentía las molestias al masticar, cepillarse y hasta sonreír, pero la llegada de los primeros mangos de la temporada agravó todo. Pequeños pelitos se quedaban en sus dientes, producto de la “pasión” con la que raspaba la semilla, para dejarla “peladita”; luego molestaban y quería quitarlos.

Con ayuda de una aguja de coser, y cual “minera profesional”, hacía entre las muelas una “escarbada” profunda, a pesar de los regaños de su esposo. Los pelitos salían, pero sus encías comenzaron a enrojecerse, inflamarse y sangrar.

Aquel lunes inolvidable despertó con una enorme bola de pus en sus encías superiores y el dolor se apoderó de toda la mandíbula. El raspar con fuerza las semillas de mango le provocó cortes en el tejido, la situación empeoró y terminó con una pequeña intervención quirúrgica.

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La higiene bucal es sumamente importante y juega un rol esencial en la salud humana. Pero, generalmente, solo nos enfocamos en la protección y estética de los dientes, que estén “blanquitos y parejos”. Sin embargo, el cuidado de las encías es imprescindible. No prestarle atención a esta importante zona de la boca puede acarrear enfermedades e, incluso, la pérdida del soporte óseo.

Conocer mejor las encías y cómo cuidarlas se torna mucho más necesario en estos meses de verano, cuando los niños están en casa y aumenta el deseo de frutas y golosinas. En busca de luces sobre el tema, 26 se dirigió hasta la clínica estomatológica docente 3 de Octubre, de la ciudad capital, para dialogar con el doctor en Ciencias Médicas Omelio Fontaine Machado, especialista de Segundo Grado en Periodontología y Estomatología General Integral.salud bucal cuidado de las encías 1

Al tratarse de una zona eminentemente sensible, se impone conocer, desde una voz especializada, qué función tienen las encías y cuán importante es cuidarlas. Con la experiencia adquirida en 34 años de labor, el doctor explica que “las encías son mucho más que esa zona rosada que vemos al sonreír. Constituyen una parte fundamental del periodonto, el conjunto de estructuras anatómicas que protegen y fijan los dientes a los maxilares. Su función principal es sostener y proteger los dientes, actuando como un sello, el espacio entre la corona del diente y el hueso que lo sujeta”.

Sin embargo, es posible que muchas personas las vean solamente como las encargadas de “sujetar” los dientes, pero su valor va más allá. Al decir del también profesor titular e investigador agregado, su importancia trasciende lo meramente estructural, pues las encías sanas son nuestra primera barrera de defensa contra las bacterias.

“Cuando esta barrera se debilita por una mala higiene, las bacterias pueden penetrar, causando inflamación y, con el tiempo, dañar no solo los tejidos de soporte del diente, sino también tener repercusión en nuestra salud general. Por eso, el cuidado de las encías no es un lujo, es una necesidad tan importante como cuidar los dientes mismos”, destaca.

A su vez, aclara que una encía, cuando está sana, es firme, de color rosa pálido y se ajusta con firmeza alrededor de los dientes. Si este panorama se altera, evidentemente se debe acudir a la clínica estomatológica lo antes posible.

Para velar por la salud de las encías es imprescindible observarlas a diario. La existencia de enfermedades que amenazan su vitalidad es razón más que suficiente para mantenernos alertas. Fontaine Machado refiere que las enfermedades de las encías, también conocidas como enfermedades periodontales, son principalmente dos, y representan diferentes estadios de un mismo proceso.

“Está la gingivitis, que es la forma temprana y más leve de la enfermedad. Se caracteriza por la inflamación, enrojecimiento y sensibilidad de las encías, que sangran con facilidad al cepillarse o usar hilo dental. La buena noticia es que es reversible, con una higiene bucal adecuada y una profilaxis (limpieza) profesional.

“Por otro lado, si la gingivitis no se trata, puede progresar a periodontitis. Esta es una infección más grave que daña no solo las encías, sino también los tejidos del hueso que sostienen los dientes. A diferencia de la gingivitis, el daño causado por la periodontitis es irreversible y puede llevar, en casos extremos, a la pérdida de los dientes”, enfatiza.

Visto lo anterior, es evidente que el cuidado de las encías no es opcional y de la salud de “ellas” depende, en gran medida, la salud de los dientes. Los especialistas en el tema están preparados para guiar a cada paciente, pero desde el cuidado personal mucho se puede lograr.

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SEÑALES DE ALERTA

Ante la amenaza que representan las enfermedades periodontales, todo cuidado es poco. Las señales que el cuerpo envía no pueden ignorarse. En este aspecto la observación constante es primordial, así como conocer los signos de alarma que pueden indicar un daño en las encías.

El doctor Omelio expresa que el signo más común y temprano es el sangrado de las encías, sobre todo al cepillarse o comer, lo cual es una señal de inflamación. También las encías enrojecidas, inflamadas o sensibles. Y es que, según explica, “una encía sana no duele ni sangra. Si está más roja de lo normal, hinchada o sensible al tacto, hay un problema.

“Otra señal de alerta es el mal aliento persistente, conocido como halitosis. Este puede ser un síntoma de la acumulación de placa bacteriana y sarro. No se debe descuidar la retracción de las encías. Si los dientes parecen más largos o que la encía se está alejando de la base del diente, es un signo de que la enfermedad está avanzando”.

Por último menciona la movilidad dental, pues, en estadios más avanzados, los dientes pueden comenzar a moverse o separarse, indicando pérdida de soporte óseo. El galeno insiste en que ante cualquiera de estos signos hay que acudir al estomatólogo sin demora. “Cuanto antes se actúe, mayores serán las posibilidades de revertir el daño”.

Aunque todos estamos en peligro, existen grupos de población que deben extremar las precauciones por su mayor vulnerabilidad. En este caso se encuentran las personas con diabetes, enfermedad que, “si está mal controlada, constituye un factor de riesgo real para la aparición y gravedad de la periodontitis”, puntualiza el doctor.

A esto se suma el peligro de si, además, ese diabético fuma, porque en este caso “multiplica por 20 el riesgo de padecer enfermedad periodontal severa. Y es que existe una relación bidireccional: la diabetes aumenta el riesgo de enfermedad periodontal y esta, a su vez, dificulta el control de la glucosa”.

De hecho, los fumadores constituyen otro grupo en riesgo de contraer enfermedades periodontales. Como dice el entrevistado, el consumo de tabaco debilita el sistema inmunológico y dificulta la cicatrización de los tejidos.

Especial atención deben tener las mujeres gestantes. Al respecto, Fontaine indica que los cambios hormonales que ocurren durante el embarazo pueden aumentar la sensibilidad de las encías y la respuesta inflamatoria a la placa bacteriana. “La periodontitis en embarazadas se ha asociado con un mayor riesgo de parto prematuro y bajo peso al nacer.

“Quienes padecen de enfermedades cardiovasculares deben cuidarse mucho. La periodontitis es un factor de riesgo para la enfermedad cardíaca coronaria. Las bacterias de la boca pueden viajar al torrente sanguíneo y contribuir a la formación de placas en las arterias. Y también se han identificado como factores de riesgo la obesidad y el estrés crónico”.

En estos pacientes el cuidado estomatológico debe ir al extremo, pero, como recalca el periodontólogo, todos debemos protegernos. Lo más importante es evitar la aparición de enfermedades. “Prevenir es mejor que curar”, pondera.

RECOMENDACIONES SOBRE LA MESA

Evidentemente, el cepillado correcto de los dientes es la base para el cuidado de la salud bucal, pero, según el especialista, “este no es suficiente por sí solo”. Cuando se trata de las encías, hay otras recomendaciones que, si se cumplen al pie de la letra, tributan a un cuidado integral de las mismas.

Sobre esto, el doctor Omelio insiste en usar la técnica de cepillado adecuada, que consiste en colocar el cepillo en un ángulo de 45 grados con respecto a la encía y realizar movimientos suaves y cortos, sin ejercer demasiada presión para no dañar el tejido. También enfatiza en el empleo de un cepillo de cerdas suaves, cuyo uso debe ser de más menos dos o tres meses.

En cuanto al hilo dental, aconseja emplearlo diariamente, y este es “insustituible para limpiar los espacios entre los dientes y debajo de la línea de las encías, donde el cepillo no llega. Se debe usar con suavidad, guiándolo entre los dientes sin forzarlo”.

Las visitas el estomatólogo tienen que ser regulares. Según Fontaine Machado, es necesario “acudir al menos una o dos veces al año para una tartrectomía (limpieza profesional) que elimine la placa y el sarro que no podemos remover en casa”.

Asimismo, recomienda adoptar la costumbre de mirar las encías con la misma atención con que miramos los dientes. Al cepillarnos, observar si sangran, si están rojas o simplemente si hay algo diferente. “Ese pequeño gesto de atención puede salvarles una sonrisa”, menciona.

También exhorta al consumo de una dieta equilibrada. Reducir los azúcares y carbohidratos y mantener una alimentación rica en vitaminas, especialmente la C, que ayuda a mantener las encías sanas; y evitar el consumo del tabaco.

Igualmente, el doctor recalca que las encías son silenciosas. No duelen hasta que el problema es grave. Por eso, el principal consejo es no esperar al dolor para visitar al estomatólogo. Como él mismo dice, la sonrisa es nuestra carta de presentación, pero la salud de las encías es el pilar que la sostiene. Por tanto, no podemos descuidarla. El compromiso tiene que ser nuestro.

Por último, el profe recuerda que “una sonrisa sana no es solo estética, es vida, bienestar y la mejor herencia que podemos dejar a nuestros hijos: el ejemplo del cuidado de uno mismo. Cuidar la boca es cuidar el cuerpo. Una boca sana es la puerta de entrada a una vida más saludable. La constancia en la higiene diaria, el cepillado correcto, el uso del hilo dental y las visitas periódicas son la inversión más valiosa que usted puede hacer por su salud”.

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