Lunes, 13 Mayo 2019 07:12

Indisciplinas juveniles… ¿dónde están los responsables?

Escrito por Graciela Guerrero Garay
Indisciplinas juveniles… ¿dónde están los responsables? Foto: Internet

Las Tunas.- El custodio de la escuela primaria Tony Alomá suma a la acostumbrada vigilia otras tensiones: unos muchachos, entre 11 y 17 años, brincaron la cerca perimetral del plantel y empezaron a tirar piedras. Por reiterada, comunicó la situación a las autoridades competentes. Y los bribones, dejan de hacerlo; pero a las semanas, vuelven a la carga.

Arturo Bouza no es desconocido en el Consejo Popular 18, donde se enclavan varios edificios multifamiliares del reparto Santos, en esta ciudad. Por largo período ejerció como cartero. Al acercarse a esta reportera tenía la lógica preocupación de un ciudadano responsable y exigente, junto a la impotencia de no encontrar solución por sí mismo a tales indisciplinas, "porque salen corriendo, y a mi edad no puedo alcanzarlos. Hasta la presión la tengo descompensada", dijo.

A pocos metros de allí, un grupo de jubilados también tuvo esa amarga experiencia, en una de las noches en que jugaban dominó. Al indagar sobre el hecho fue solo esa vez y no pudimos comprobar si coincidió o no con las denuncias de Bouza.

Estos comportamientos tienen consecuencias impredecibles. Atacan la integridad de las personas, la propiedad social y fungen como señales de alerta, si a tiempo no actúan de manera coherente y rigurosa los tutores. Lamentablemente, igual en contra puede jugar la tolerancia de las comunidades que, en mayor o menor grado, gana terreno ante las actitudes incorrectas de algunos jóvenes.

En la familia recae, sin dudas, el principal compromiso de evitarlas, más si suceden en horarios y días en los cuales los menores de edad y los adolescentes deben estar en la casa, o bajo la mirada de los padres, si salen a la calle.

Coincidimos con Bouza en la necesidad de reforzar la vigilancia policial por los barrios, fundamentalmente en aquellos donde existen centros proclives a cualquier acción delictiva. Este hecho pudiera tomarse como "cosa de muchachos"; sin embargo, el riesgo a caer en infracciones más graves crece en la medida en que se sientan invulnerables en el hogar o los espacios públicos.

No son pocos los chicos y chicas que han torcido su camino por descuidos de atención y vigilancia de sus progenitores o parientes a cargo. Llevan a las escuelas "sus hazañas" y hasta determinados adultos los convierten en "superhéroes" delante de sus compañeros, sin darse cuenta, a veces, que están sembrando una semilla peligrosa.

Al margen de cuanto se pueda responsabilizar a la escuela de escasa organización del trabajo, falta de profesores, mal ejemplo de los mismos o tener claustros docentes tan bisoños como los alumnos, el espacio familiar será siempre la fragua de las buenas virtudes y el abono para que nazcan árboles robustos. Muchos maestros se quejan de cierta complacencia "puertas adentro".

A las reuniones asisten, por lo regular, los padres de los estudiantes sin problemas. En contrapartida, estos confiesan que sus hijos "son muy fuertes" y cuando les prohíben determinadas situaciones, les sacan que a fulanita o menganito se lo permiten.

Es una realidad visible, la cual, en opinión de Bouza, desarticula cualquier intento de poner orden o exigir respeto ante actos como la tiradera de piedras. No siempre el seno filial es disfuncional. Un sondeo individualizado simula que los jóvenes más bien carecen de ese acompañamiento riguroso, afectivo, emocional y psíquico que deben encontrar al llegar a casa después de la jornada de clases.

Lanzar piedras de ninguna manera es correcto y menos si hay una marcada intención de ofender y agredir. El tiempo para los hijos hay que sacarlo por encima de cansancios, divorcios, necesidades, estrés y cualquier factor interno o externo que afecte la vida. Asimismo, vale igual que los órganos del orden público tomen más partido, no desde los conflictos, sino para prevenirlos. Historias tristes tenemos que lo justifican.

Visto 1471 veces Modificado por última vez en Miércoles, 22 Mayo 2019 00:43

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Post comentado como Invitado

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  • Invitado - Juan Manresa

    No hay tema que se aborde por los medios donde regularmente no se mencione el papel de la escuela. Sería bueno un tema a debatir sobre el papel de la familia y la responsabilidad que debe asumir ante la sociedad y en especial ante la ley por desatender la educación y atención de sus hijos en la Cuba de hoy.

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  • Invitado - Diego Palacio.

    Eso no es indisciplina social, indisciplina es pintar paredes, hacer ruido, pero apedrear a un custodio o a los ancianos que están disfrutando de su jubilación es delincuencia juvenil y tanto los padres como el Ministerio del Interior y el Ministerio de Educación deben trazar estrategias conjuntas para erradicar ese problema.

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