Martes, 08 Agosto 2017 07:10

Terreno de hombres “alzado” por mujeres

Escrito por Elena Diego Parra

Las Tunas.- Muchos conocen las hazañas productivas de los trabajadores de la Empresa de Aceros Inoxidables (Acinox) de Las Tunas, elogiada por romper sus propios récords de producción.

La fábrica se ha posicionado en el mercado internacional por la calidad de su acero al carbono, a pesar de la competencia que representan otros países con grandes industrias metalúrgicas.
Lo que no pocos ignoran es que allí, específicamente en la Unidad Empresarial de Base Laminador 200T, donde se funden las barras corrugadas, quienes operan las grúas viajeras del taller son en su mayoría mujeres, desde su inauguración en 1988 por Fidel Castro, desafiando cualquier prejuicio sobre la feminidad.
                                                 200T PUERTAS ADENTRO
"Aquí hay cinco grúas, y aunque por momentos se han incorporado algunos hombres, el puesto ha sido de ellas casi siempre. Ahora mismo contamos con siete grueras, que son la mitad del equipo", explica Antonio Labrada, ingeniero metalúrgico, formado en la antigua Unión Soviética, fundador y jefe del taller.
"Resulta una faena riesgosa porque operan el equipo a seis metros de altura y abajo se encuentran varios compañeros laborando alrededor del gancho, por lo que constituye una gran responsabilidad. Además, están muy expuestas al fuerte calor y a los gases y el polvo metálico que se desprenden de la combustión del horno y el proceso productivo en general", agrega Labrada.
Maricela Gutiérrez es de las valientes. Mujer de mediana edad, no muy alta, ni corpulenta. Tiene una estatura promedio, figura esbelta, voz suave y gestos delicados, características que para algunos son difíciles de conjugar con el entorno de la fábrica.
Sin embargo, no solo ocupa un sitio de inmenso compromiso, pues la grúa es el principal medio de transporte dentro del Laminador para mover las materias primas y las piezas que se reparan, sino que lo hace bien. La maquinaria que opera traslada una capacidad de cinco toneladas y ella tiene gran experiencia en su manejo.
"Soy fundadora del 200T. En enero de 1988 comencé en Antillana de Acero (La Habana) el curso de preparación y al regreso me incorporé a la Empresa, que daba en esos meses sus primeros pasos. Durante mucho tiempo laboré en las oficinas, pero hace aproximadamente 15 años me vinculé directamente a la producción como gruera", inicia el diálogo Maricela.
"Es una ocupación sacrificada. Debemos prestar mucha atención para mover bien la carga, no se dañe el equipo ni el ayudante que se encuentra abajo. Y aunque disponemos de los medios de protección, estamos expuestas a la contaminación y al fuerte ruido, que puede afectar a los oídos", nos dice y le notamos la pasión.
"Trabajamos por turnos, de día y de noche, muy agotador. En el caso de nosotras, cuando terminamos, nos esperan las tareas de la casa y los hijos, que es por sí sola, otra jornada laboral", enfatiza.
                                                      REMEMBRANZAS...
Algo que no olvida es la primera vez que subió a una grúa. Recuerda haber sentido un temor que rápidamente desapareció, para abrirle paso a la satisfacción que hasta hoy le causa su misión diaria.
"Siempre observaba a las mujeres de antes y las admiraba. Me gustaba lo que hacían, pero nunca había subido a una. El primer día sentí un poco de miedo, pero la colega que estaba conmigo me dio mucha seguridad, y cuando comencé a trabajar en la producción me pusieron con un compañero y ya al segundo día estuve sola. Fue como si toda mi vida hubiera sido gruera".
Explica que ese inicio resultó difícil. "Mi hija era pequeña y tenía que pagarle a una persona para que la cuidara cuando me tocaba noche, la llevara a la escuela y la recogiera. No podía estar todo el tiempo que quería a su lado. A veces no la veía porque cuando llegaba a la casa ya estaba dormida y al día siguiente yo salía de madrugada y ella aún no se había levantado. Eso no fue sencillo para ninguna de las dos".
                                     "SI ME QUIERES, QUIÉREME ENTERA..."
Con su quehacer cotidiano, las mujeres como Maricela se han ganado muy bien el lugar que ahora tienen en la sociedad. Ellas forman parte indispensable de los sectores productivos del país. Sin embargo, aún persiste el machismo heredado del patriarcado.grueras
"Trabajando rodeada de hombres me he sentido bien. Los compañeros que tenemos son muy buenos y podemos contar con quienes nos dirigen, te estimulan. En ocasiones, cuando se evalúa el desempeño hemos sido un poquito discriminadas, porque hay quienes piensan que ellos abajo hacen el quehacer más duro. No valoran nuestro desempeño en las alturas".
Continúa diciendo casi sin transición. "Pero ninguna de las grueras ha sufrido algún recelo dentro de la Empresa. En la calle es diferente. Siempre que alguien pregunta sobre mi trabajo hay una reacción de sorpresa, de asombro. Me han dicho que no combina con mi personalidad, que no es para mí, pero me gusta ser lo que soy y me siento orgullosa.
"Pienso que la mujer, y más la cubana, ha demostrado ser capaz de desempeñarse en cualquier misión, ya sea manejar un coche o un carro, ir a la agricultura o la construcción. No le teme a ninguna tarea, lo enfrenta todo con decisión y eso es estímulo para los hombres. Cuando ellos nos ven realizando de manera eficiente una labor que por lo general es propia de su mundo, se incentivan a hacer mejor su trabajo, a calificarse más".
En cierta ocasión, nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro expresó que una de las lecciones más interesantes de la Revolución la habían dado las féminas. Seres como Maricela Gutiérrez que rompen esquemas y sin abandonar el peso tremendo de sus aportes en el seno de la familia, se posicionan con gran destreza en terrenos que tradicionalmente pertenecían al reino masculino.
Con la grúa, ella y sus compañeras no solo alzan cargas, también estereotipos, y los mandan a vivir muy lejos.

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