Jueves, 21 Diciembre 2017 06:10

Para el año que viene

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Para el año que viene Foto: Rey López.

Las Tunas.- Lily recién comenzó en el negocio de la peluquería. Sus padres le ayudaron con la primera inversión. Se armó de los productos necesarios y empezó por teñir los cabellos de la familia, después casi todas las mujeres del barrio se hicieron sus clientas. Tiene muchas esperanzas para el año nuevo. Y mira el lugar donde pondrá el televisor pantalla plana que es su prioridad número uno.

Yai apenas regresa de Venezuela. Terminó su misión y se adentró en un mejor proyecto de vida. Compró una casita, encontró a un compañero para hacer más llevaderos los días y ahora solo piensa en retomar el tiempo perdido con su pequeña, que a su vuelta ya era toda una adolescente. Los obstáculos por venir a veces la inquietan, pero este 2018 estará con los suyos, finalmente.

Después de largas jornadas de quimioterapia, Yamila volvió a poner los pies en su hogar. Los médicos le han dado un pronóstico muy optimista. Los días de incertidumbre van quedando atrás. Ahora hay planes otra vez sobre su mesa de noche. En lo adelante puede suceder cualquier cosa, pero a ella el miedo no logrará paralizarla de nuevo.

Luis y su novia esperan el primer hijo. No lo habían planificado y sucedió. Ahora al jovencito le toca enfocarse en el trabajo para poder mantener a la familia que se le viene encima. Las primeras noches le costaba dormir pensando en la canastilla y los gastos. Hoy se siente más relajado. Por fin tiene sentido levantarse con el alba y romperse las espaldas en los surcos. Se repite constantemente: "Todo va a estar bien".

El año nuevo ya casi nos sorprende a todos. Se nos acerca entre incógnitas y esperanzas. Cada cual lo pinta con sus propios colores, según los proyectos o pesares más urgentes. Pero que nadie se equivoque, será otro calendario más para grandes luchas individuales.

A los cubanos se nos imponen muchos retos: seguir lidiando con los pocos recursos, con la inestabilidad de las ofertas de toda índole, la escasez de algunos productos y la insuficiencia de los salarios. Ahora, una cosa es innegable, nos toca también continuar consolidando nuestras competencias para lograr producir en todas las esferas de la vida.

Como Lily, Yai, Yamila y Luis cada cual afrontará sus propios conflictos en el 2018. Pero pensar y actuar en sociedad puede dar un giro considerable para el bienestar colectivo. No es solo la falta de recursos lo que deja un sabor amargo en nuestras rutinas, a veces la indiferencia, la apatía y la falta de profesionalismo de muchas personas también nos hacen padecer.

Coloquemos entre las metas personales para el futuro más próximo la máxima de esforzarnos por el bien común. Propongo, concretamente, hacer mejor nuestro trabajo, desde la secretaria imprescindible para un trámite cualquiera, el médico del Cuerpo de Guardia, el encargado de barrer las calles y la reportera que tiene un compromiso con la realidad.

Epidemias como el dengue, el zika y otros, están en nuestras calles porque no hemos sabido funcionar como sociedad. Cuando los beneficios y perjuicios de los vecinos nos importen, y los veamos más allá del morbo o los chismes, cuando el barrio sea una extensión del hogar, entonces seremos capaces de brindarles a nuestros hijos un mundo mejor.

Pronto estaremos inaugurando un ciclo nuevo, ojalá mucho más próspero que los anteriores. Como todos los diciembres ya se respira la alegría de la gente, el ambiente festivo, la esperanza. Pero que el compromiso colectivo no se quede entre los pendientes. Asumámoslo como algo personal, para que logre materializarse para el año que viene.

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Yuset Puig Pupo

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