Martes, 21 Agosto 2018 06:04

Conservan alimentos forrajeros en forma de heno (+video)

Escrito por Por Robiel Antonio Proenza Hernández

Las Tunas.- Los pastos constituyen la base principal en la nutrición de la masa ganadera del país. Son una de las fuentes más baratas de todas las utilizadas en nuestras condiciones. Sin embargo, los alimentos varían en cantidad y calidad según la época del año, y en Cuba estos problemas se hacen evidentes debido a las características de su clima subtropical, con dos períodos: lluvioso y cálido.

Tal panorama conduce a la aplicación y desarrollo de técnicas de conservación de los forrajes con el objetivo de poder dar comida al ganado en la etapa de penuria nutritiva, garantizándose que la producción animal sea lo más estable posible durante el año.

"Los métodos de preservación y conservación de forrajes constituyen soluciones parciales y costosas, por lo que se requiere buscar alternativas encaminadas a disminuir las fluctuaciones de los rendimientos mediante la obtención de variedades más fructíferas, resistentes y de establecimiento agresivo, acompañado todo esto de la necesaria aceptación y conversión por los animales", significó el máster en Ciencia Jorge Luis Rivero, especialista de la Asociación Cubana de Producción Animal (ACPA) en Las Tunas.

Uno de los mejores ejemplos en el uso de las plantas forrajeras para la alimentación del ganado en el período de escasez es la unidad básica de producción cooperativa (UBPC) Maniabo, dirigida por la ingeniera pecuaria Oneybis Barrero.

"La estrategia que seguimos aquí es desarrollar un grupo de tecnologías. Ahora estamos en la conservación de heno, una de las formas de preservar alimentos para el calendario completo, fundamentalmente destinado a la recría artificial, que en la primera etapa de vida es muy importante para el desarrollo integral del ternero".

Desde la introducción de la familia del heno, allí disponen de una cantidad suficiente de alimento, tanto para los terneros como para la masa ganadera en general.

Bibliografías consultadas señalan que la henificación fue el primer proceso ideado por el hombre para conservar parte de los forrajes verdes, principalmente gramíneas y leguminosas, sobrantes en la época de abundancia de los pastos, con el fin de utilizarlos en los meses de escasez.

La hierba fresca contiene alrededor del 70 al 85 por ciento de humedad, y cuando la cortan se reduce a un 15 o 20 por ciento mediante el desecado natural al sol o métodos artificiales. Puede almacenarse en forma de heno sin riesgo de deterioro siempre que, naturalmente, la protejan de las lluvias.

La sencillez del proceso y su larga tradición convierten la henificación en una de las principales inventivas de preservación de los forrajes. Su fundamento descansa en que la humedad de un alimento constituye factor valioso que influye favorablemente en el crecimiento microbiano (bacterias y mohos), que por otro lado puede formar parte de la microflora epifítica, manteniéndose y desarrollándose sobre las plantas y desplegando ciertas relaciones con estas.

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