Domingo, 18 Junio 2017 06:06

Pescadores (+audio)

Escrito por José Armando Fernández Salazar
Pescadores (+audio) István Ojeda Bello

Las Tunas: Mauricio es pescador hace casi 30 años. Una de las cosas más impresionantes que ha visto en su vida ocurre cuando suelta las amarras en el fondo del océano y el barco empieza a recoger las redes. Los peces nadan frenéticamente y forman una esfera viva casi perfecta, a ratos iluminada por la tenue luz solar que penetra en las profundidades.

En la soledad y el silencio que solo puede sentirse sumergido a 80 metros en el mar, el hombre disfruta el momento hasta que tiene que salir a la superficie y unirse a sus otros cinco compañeros para continuar con el recio oficio de la pesca.
A veces están hasta 15 días serpenteando los cayos de la costa norte cubana, porque ya las especies escasean y el hielo para conservar es poco. Entonces vuelven a los suyos, al muelle corroído por la sal y el tiempo, a Puerto Manatí.
I
manati1Mauricio ha perdido la cuenta de la cantidad de inmersiones
como marinero-buzo del "Punta Brava".
Mauricio Torres Rivero, es marinero-buzo de la embarcación Punta Brava, uno de los tres barcos de motor que trabaja en la unidad empresarial de base Puerto Manatí, principal centro productivo de la comunidad y uno tradicional en el arte de cosechar el mar en la provincia de Las Tunas.
Su director, Hernán Salazar Marrero, explica que anualmente entregan entre 60 y 70 toneladas de capturas de unas 20 variedades, aunque la más apreciada es la cojinúa.
"Si bien cumplimos en tiempo y forma todos nuestros planes, últimamente hemos sido afectados por la disminución de las poblaciones y las dificultades con el hielo, el cual debemos traer desde Las Tunas y no siempre aparece el transporte", precisa.
Agrega que emplean las técnicas de redes de enmalle y los llamados bolas de pie, artes que no son de arrastre, porque afectan el fondo marino. "También nos hemos visto perjudicados por los pescadores furtivos, aunque su presencia ha decrecido un poco por la acción de la Oficina de Inspección Pesquera".

En la propia instalación se procesan las capturas que convierten en minutas o filetes, la mayoría de las cuales se venden directamente a la comunidad y llegan hasta lugares más lejanos como la capital provincial. Además, cuentan con una creciente industria de procesamiento del ostión, a la que tributan tres granjas ubicadas en la bahía.
Precisamente, las inversiones previstas para este año están dirigidas a ampliar las capacidades en este renglón, instalar una planta de hielo y recuperar otra embarcación de motor.
Ello permitiría aumentar las opciones de empleo para el asentamiento, el salario de los actuales trabajadores e incrementar las pescas de cara a las temporadas de alta productividad como la famosa corrida de la cojinúa.
II
Puerto-Manati1Con pericia Raúl prepara la malla para el tranque
de la cojinúa.
Hace más de cuatro décadas, en el mes de mayo, Raúl Cedeño Acosta, actualmente patrón del barco Punta Brava, realiza la misma rutina. Con pericia teje una red para el tranque de la cojinúa, este año han tenido que innovar porque los recursos no entraron a tiempo.
Sin apartar la vista de su faena y con escasas palabras me explica todo el proceso. Este tipo de capturas no los aleja tanto de la costa, como cuando salen a los bordes de la plataforma cubana.
"Nosotros siempre estamos pegados al canto de la plataforma, en la zona de los veriles, a no ser que saquemos el palangre, entonces sí nos alejamos un poco más, llegando a unas 15 o 20 millas náuticas".
En esas expediciones cargan con víveres para dos semanas y una vez en las aguas, solo les preocupa a él y sus cinco acompañantes que el hielo no se acabe y no los sorprenda una tormenta en medio de la gran sabana azul.
"La experiencia de una tempestad es bastante fea, dice. A principios de año nos cogió una por allá por Camagüey, en la zona de Punta Piedra de Guajaba. Aguantamos en el mar porque no se puede abandonar el barco. Las anclas no pegaban aun cuando llevábamos dos. Tuvimos que mantener la máquina arrancada casi toda la noche esperando que pasara la ventolera".
Con apenas 14 metros de eslora la embarcación es mucho más que un medio de trabajo. Los días en comunión, las adversidades cotidianas que tienen que enfrentar contribuyen a estrechar los lazos de amistad. "Como en todos los lugares hay discusiones, pero somos una familia", asegura Raúl.
Aunque el experimentado patrón reconoce que las capturas han disminuido y ya no se ven tantos peces grandes como antaño, cree que es debido a un ciclo normal de la naturaleza: "Hay años que los peces caminan más y otros menos".
Cerca de él, Mauricio, a quien conoce hace más de una década, enuncia razones diferentes.Puerto-Manati   En la unidad actualmente están en buenas condiciones técnicas
   tres botes de motor.      Fotos: José A. Fernández

"Quizás tenga que ver con el cambio climático o con todos los pedraplenes que se han construido en la zona", sostiene. Su opinión es un poco más sensitiva. Los tiburones que antes los merodeaban ahora son menos.
Anécdotas como estas rodean de cierto hálito aventurero la profesión del pescador, aunque él la considere como un oficio más.
"No he pasado un susto, pero conozco a otros que han sufrido sus percances allá abajo, se les ha atorado el tanque y han tenido que soltar y salir", narra y confirma que ya perdió la cuenta de sus zambullidas y ha llegado hasta la profundidad de unos 70 metros.
En la soledad y el silencio de esas aguas, Mauricio comprende el significado de la vida.

 

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