Domingo, 13 Mayo 2018 07:17

La vida... eso es ser madre (+video)

Escrito por Graciela Guerrero Garay
La vida... eso es ser madre (+video) Foto: De la Autora

Las Tunas.- En cada surco de su cara hay montones de ternuras y sudores. Son pétalos resistidos a dejar la flor y conspirar contra el rocío, como la mujer-madre arquetipo que tengo delante de mí, con sus manos ajadas por amor y dar vida.

Nadie sabe quién es Catalina Morales Rodríguez, ni los vecinos. Pero "la Negra" sí... y la describen como "incansable, amorosa, servicial, siempre contenta y saludando a todo el mundo". Para muchos, inexplicable esa energía y fortaleza de madrugar todos los días, coger la carretilla y salir a buscar la leche, la balita del gas, los mandados...

"Yo tengo cuatro hijos, dos varones y dos hembras -dice y los achinados ojos le brillan-. La mayor, Marilú, y después Pablo, Heriberto y Rosa Milagro. También cuatro nietos, de las muchachitas. A Kirenia la crié yo, vive conmigo, la hija de Rosa; y Yordanka, Arlennyis y Tony que son de la mayor".

A los 77 años revive el momento de su primer parto, cuando apenas empinaba los tacones de los 18. No me cuenta, pero descubro en los gestos ese desvelo desmedido que le nace por los niños, más si salen de su vientre.

"Mis hijos son la vida mía y mi nietos igual. Yo digo que a los nietos se quieren más. Ser madre es la vida, la vida...".

La pasión infinita danza con el viento mañanero que retoza entre la plantas medicinales, de jardín y los frutales que llenan el espacio trasero del apartamento donde vive, cuida de los suyos, de sus gatos y de la perra Mariposa, nieta de Yilot, aquel perrazo guapetón que impresionaba a todos en el barrio. 

"Quiero durar muchos años para tener a mi familia ahí, al lado mío. Ellos son la vida mía, sin ellos no soy nadie. Es bonito dedicarles un día a las madres, eso es lo más lindo que hay, porque mi madre está muerta y en esa fecha yo la adoro, le rezo y quisiera que estuviera a mi lado. Nunca la he olvidado, hace 15 años que murió y todos los días la recuerdo más".

En toda la entrevista mira a un punto infinito. No está distante, más bien bucea profundo, como hacen las madres verdaderas cuando, por alguna razón, sus retoños son la esencia del diálogo o los recuerdos.

No guarda sus consejos. Confiesa haber visto crecer muchas generaciones a su lado y tener el privilegio de cocinarle siempre al Comandante en Jefe Fidel Castro en sus visitas a la provincia. Atesora la foto que tiene con él, tomada en una de esas ocasiones, cuando ella trabajaba en la cocina del motel Los Pinos, donde se jubiló después de 37 años de labor en el Partido.

"A los jóvenes les digo que adoren la madre, que no la hagan sufrir. Ella da la vida por los hijos y sufre por los hijos".

Recurrente, sus caminos van a esos seres que engendró. Su felicidad es eso, ellos y trabajar. "La Negra" no puede estar sin trabajar. Lo mismo coge un machete y poda sus árboles, que desyerba el jardín y carga un saco de escombros. O lleva la jaba a otra anciana como ella, a quien encuentra en cualquier parte de la comunidad.

"Sí, todo el mundo me quiere, porque yo no me meto con nadie, ni hablo de nadie, ni nada de eso. Al contrario, no me gusta. Yo quiero a mis vecinos igual que si fueran familia, como decía mi mamá, quién es tu hermano, tu vecino más cercano; a veces tú caes en cama y esa persona hace por ti".

Solidaria, como quien tiene todavía juventud para despertar el sol y desafiar sus rayos.

"No sé de dónde saco esta energía, quizás sea que Dios me da ese poder. Nunca estoy brava, para mí todas las personas son iguales; las saludo, sea quien sea, porque creo que nadie quiere ser malo. Pienso que uno trae una misión, un destino. Así es, así es. Las personas sí cambian. Esas que andan borrachas o con problemas tienen su alma noble, y cambian, pero es una ley que tienen que cumplir.

"Yo disfruto mi trabajo, nunca dejaría de trabajar. Me encantan los animales, las plantas y hacer esto y aquello... trabajaré hasta que Dios me mande a buscar, eso me hace feliz. Me gusta sembrar maticas de flores y de remedio, para el que sufra un dolor, las tenga. Nunca las he negado a nadie, yo les digo que pasen y cojan lo que necesitan.

"A las madres le digo igual, que amen a sus hijos y nietos, que esa es la vida de nosotros".

Y el arquetipo de cubana humilde, de madre de cientos de tuneros por cercanía afectiva o consuelo espiritual, crece. Entonces, su sonrisa se pierde entre las tantas cicatrices de ternura y sudores que marcan su rostro, y la mujer se extiende... es madre y virtud, alerta y ejemplo. Es la vida y la sal, la vida nuestra.

Visto 934 veces Modificado por última vez en Domingo, 13 Mayo 2018 09:20

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