Jueves, 19 Julio 2018 07:12

La Constitución la escribe el pueblo

Escrito por Freddy Pérez

Las Tunas.- Históricamente, las constituciones, en tanto son fundamentales eslabones del Estado, se atemperan al momento, en concordancia con las transformaciones del desarrollo económico-social del país.

Desde sus orígenes, a partir de la Carta Magna de 1215, suscrita en Inglaterra, pasando por la de Guáimaro (1869); Baraguá (1878); Jimaguayú (1895) y La Yaya (1897), todas sufrieron modificaciones para adecuarlas a cada época.

Eso es lo que haremos los cubanos, en busca de enriquecer la letra y el espíritu del contenido propuesto por la Asamblea Nacional, tras largas jornadas de debates y análisis para su aprobación definitiva, luego de la consulta popular y el referendo que será convocado al efecto, seguramente con gran participación del pueblo, siempre dado a defender a esta Isla.

Visto con ese enfoque realista, la nueva Constitución, que se nutrirá de millones de criterios, adiciones, sustituciones e ideas frescas, emanadas desde la base, no significa un paso más, sino una necesidad en el contexto actual.

Esta convocatoria ha suscitado opiniones en torno a diversos temas del quehacer nacional; pero una mirada objetiva a las diferentes constituciones que han regido hasta ahora, conduce a la certeza de que cada texto tiene que ajustarse a la vida real en la dinámica del progreso.

Atendiendo al alcance y la magnitud de los cambios por formularse, confirmaremos la importancia del proceso que se avecina, pues legisladores, productores, campesinos, intelectuales, periodistas, cuentapropistas, artistas, la familia... andarán tomados de las manos en la definición del futuro de la nación.

Podrán hacerse diversas propuestas; sin embargo, lo que no variará es la esencia socialista, con los medios fundamentales de producción que continuarán en manos de las empresas del Estado, los cooperativistas y del sector privado.

Cuba ha experimentado en los últimos años sustanciales avances en la apertura a la inversión extranjera y el incremento del trabajo no estatal, como variante de empleo y eso supone contar con un sólido soporte constitucional, sustentado en la validez jurídica, sobre la base de la experiencia internacional.

Debemos adecuarnos a las nuevas circunstancias, sin ceder soberanía e independencia, fieles a 150 años de lucha liberadora, que continúa con el mismo ímpetu mambí.

Ahora tendremos la oportunidad formal de ofrecer nuestros aportes ciudadanos al amparo de la Ley, para enmendar el texto que regirá cada acción en aras de perfeccionar el socialismo cubano, a partir de atar cabos que todavía andan sueltos en la amplia vorágine de tareas; y construir un país mejor desde todas las perspectivas, sobre la base de la máxima martiana: "El sol tiene manchas (...). Los agradecidos hablan de la luz".

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