
Las Tunas.- A juzgar por su espíritu y su pasión, es como si los años no pasaran. Así pienso cuando veo al Héroe del Trabajo de la República de Cuba (2021) Orestes Benítez Fernández inmerso en los trajines del exigente oficio de mecánico integral, que desde el 30 de septiembre de 1980 ejerce y disfruta en la sala de motores de la unidad empresarial de base (UEB) Talleres y Desmonte Azutecnia Las Tunas.
Con las manos colmadas de grasa estaba parado frente a una mesa que soportaba el peso y el "dolor" de un motor Kamaz que recomponía para devolverlo a sus faenas de la zafra que no comienza, pero necesita de esos medios en sus faenas.
Me saludó con el afecto de siempre y le comenté: "El chikungunya no cree en héroes", y me contestó en tono jocoso: "No, no, no, ni en nadie y no avisa, pero cuando estoy trabajando el dolor se calma y si paro vuelve", lo afirma con una sonrisa.
Comenta que por el virus estuvo alrededor de una semana sin trabajar, de reposo y que retornó al taller, porque "en la casa el malestar no se alivia"; y es que en las más de cinco décadas de labor y en el quehacer constante ha encontrado el sosiego que proporciona ser útil.
Habla sin apartar las manos engrasadas del motor Kamaz, y a intervalos mira a otros de la marca Yuchai que esperan su intervención para retornar a los campos cañeros.
Orestes asume esas urgencias con la calma y la seguridad que le proporciona su experiencia y, en el propósito, une sus esfuerzos a los de otros compañeros que reconocen su constancia y lo aprecian como una enciclopedia colmada de conocimientos que retan limitaciones de recursos e insumos, exacerbadas ahora por el recrudecimiento del bloqueo de los Estados Unidos.
LA IMPRONTA DEL HÉROE
“Con Benítez aprendo algo nuevo todos los días”, afirma Carlos Alejandro Vega
El joven Carlos Alejandro Vega recuerda que tenía 15 años cuando vino al taller y conoció a Benítez; en aquellos días cursaba la Enseñanza Técnica Profesional y era uno de sus tantos pupilos. "Estuve dos años de práctica bajo su tutoría y le aseguro que es una buena persona, enseña bien, es ejemplo. Era estudiante, pero no parábamos. Él me inspiró, educó, aconsejó y formó", comenta agradecido.
Después de cumplir con el Servicio Militar Activo, Carlos Alejandro volvió tras sus huellas hacia el ejemplo de un hombre que destila bondad y no guarda para sí los secretos de la profesión, comparte con todos la sabiduría adquirida en tantos años de bregar entre hierros, motores, retos…
"Benítez se jubiló en el 2008, entonces yo era jefe de Producción de la UEB", dice Eduardo Brathwaite Herrera, ahora jefe técnico, "y lo trajimos otra vez para la sala de motores, donde es insustituible por su experiencia en la reparación de estos equipos, por su actitud y abnegación en el trabajo, y porque ha formado varias generaciones procedentes del instituto politécnico industrial XI Festival", enfatiza.
Edwar Crai Martínez, jefe de brigada en la sala de motores, afirma que "para Benítez no hay imposibles. Él siempre busca y encuentra alternativas con innovaciones y racionalizaciones que le permiten sortear carencias de piezas de repuesto y de agregados necesarios para reparaciones, mantenimientos y otras operaciones a esos medios que garantizan las zafras azucareras en las industrias y en la agricultura".
LA DISPOSICIÓN DE UN HÉROE
“Benítez es imprescindible en el taller”, es una sentencia confirmada por Eduardo Brathwaite Herrera (izquierda) y Edwar Crai Martínez
"Me jubilé y solo estuve dos meses en la casa, porque después de tantos años de trabajo uno no se adapta tan fácil a no hacer nada. Mis compañeros hablaron con la dirección de la UEB y me mandaron a buscar, y aquí estoy todavía, y estaré mientras tenga fuerzas para ser útil", reafirma.
En su disposición están las enseñanzas del Comandante en Jefe Fidel Castro, que lo motivan en el año del centenario de su nacimiento, y están, también, los actuales apremios de la Patria y de la Revolución, y su afán de servirles cuando las intenciones hegemónicas del imperio las amenazan.

