
Las Tunas.- “Para mí Sanlope es mi guijarro”, me confesó Mirtha Beatón, hace poco más de un año, sentada en el patio de su casa. Lamentablemente, poco después, su muerte llegaría como aguijonazo en el alma para todos los que desde aquí han defendido el mundo de las letras. Hoy ella ya no está, pero la editorial que abrigara sus desvelos (como los de tantos) sigue ahí, en la calle Gonzalo de Quesada número 121, y este 31 de marzo –Día del Libro Cubano- llegó a su 35 cumpleaños.
Mientras Mirtha, quien fuera fundadora del sello local, su directora por más de 10 años y editora de altos quilates, celebra seguramente desde el cielo el onomástico, la actual hornada persiste en el empeño de defender el objeto social de la institución que lleva por nombre el seudónimo de Manuel Nápoles Fajardo, hermano de El Cucalambé.
"Como en ese momento todo se consultaba, Lesbia de la Fe me preguntó ‘¿qué tú crees?’ y nos decidimos por alguien casi desconocido y digno de reconocer, pues constituyó el primer editor de José Martí poeta, con su obra A Micaela. Además, el primer libro publicado en Las Tunas (muchísimo antes de llegar la editorial) fue de su autoría, Flores del alma, recuerda el intelectual Carlos Tamayo, cuyo quehacer también marcó esos inicios, especialmente como asesor.
Maritza Batista, proveniente del ámbito académico, sería otra de las figuras que dejó huellas allí. La presentación del libro Galería, de Antonio Gutiérrez, quien fuera su compañero de vida y otro de los impulsores de esa génesis editorial, marcó la fecha de fundación de Sanlope, un suceso que transformaría las dinámicas no solo de esa tropa de valientes, sino de todos los inspiradores de la palabra que, hasta ese momento, tenían textos almacenados y sin publicar.
“Después vinieron otras publicaciones, incluso, plaquettes. Se hizo un convenio con el poligráfico para ello. Lesbia, Tony y yo, como los demás, no teníamos noción de cómo hacer un libro. Sin embargo, empezamos a crear colecciones y trajimos a Roberto Artemio, uno de los mejores diseñadores de Cuba. Tony habló con él para crear pequeños cuadernos que, cada uno, solo necesitaba de una página para existir. Así llegaron varios clásicos a manos de los niños; y no solo cuentos, también poesía, adivinanzas, obras de autores de otras provincias…”, rememora Maritza, quien se desempeñó como jefa del Departamento de Literatura del Centro Provincial del Libro y la Literatura.
Así, con el antecedente de imprentas existentes en la localidad (aunque enfocadas en la realización de periódicos), el año 1991 quedó grabado en la historia cultural tunera. Poco a poco, Sanlope fue consolidando su estructura y empezaron a nacer colecciones: Cabaniguán (investigación), Montaraz (poesía), Vinagrito (literatura infantil), Caballo blanco (narrativa/ luego se llamaría Matarile, en honor a Guillermo Vidal)… Pero la época del linotipo, el plomo derretido y la creación, letra por letra, de un texto, quedaría grabada en la memoria colectiva, así como los nombres de Mirtha Beatón, Lesbia de la Fe, Danilo Hornia y otros que hicieron suya desde la práctica esa frase que diría “Mamá Sanlope”: “Sé que existen otras editoriales, pero esta es la mía”.

EN EL TIEMPO… UN OASIS DE PALABRAS

Acirys Espinosa, actual directora, ha visto crecer varios sueños profesionales bajo la cobija de la editorial. “Primero era la directora del Centro de Promoción Pablo Armando Fernández, luego fui correctora, editora, dirigí un tiempo y, aunque llegué a la televisión, no perdí mi vínculo en la edición. Desde hace unos tres años asumo la dirección y eso es algo que me ha obligado a superarme, pues representa una gran responsabilidad, aunque es un trabajo muy bello. Sanlope es un espacio gestor de cultura e identidad para nuestra ciudad”, comenta a 26.
En tiempos de escasez y depresión editorial, el sello local amplía sus horizontes con mirada también hacia la virtualidad. “Nos encontramos en la era digital. Ante la realidad del mundo, a la que Cuba no escapa, nos tomamos muy en serio la realización de libros digitales. En estos momentos, realizamos la mayoría en formato PDF y EPUB, y ya tenemos tres títulos en audiolibros.
“A nosotros, como a los autores, nos gusta el olor de la tinta y ver las máquinas accionando, pero ante el contexto, nos insertamos más en este universo. Eso no siempre se entiende, pero el libro digital tiene mayor alcance… Estamos, por ejemplo, en la plataforma de Ruthtienda, donde se promocionan de manera gratuita la revista Quehacer, el plegable promocional Solo de Poesía y otras propuestas, además de ser un espacio para la venta de libros, donde tenemos varios.
“No obstante, por esfuerzo del país, nos llegaron unos insumos y estamos imprimiendo algunos títulos. Ya están unos cuantos en proceso. Por otro lado, tenemos muchos proyectos, trabajamos —junto con otras instituciones— en la materialización del Observatorio del Libro, algo que será muy beneficioso para nuestras dinámicas y la cultura en general. Además, estamos presentes en varias redes sociales: Facebook, YouTube, Telegram, WhatsApp...”
Así, la entidad que permitió que se conociera el quehacer de los escritores tuneros a nivel nacional y más allá, hoy enfrenta nuevos desafíos, pero sus artífices no bajan la cabeza. “Seguimos buscando vías para promocionar no solo el trabajo de la editorial, sino la obra de nuestros autores”, señala Acirys.
“Una vez, Tony Gutiérrez en una entrevista dijo algo memorable: 'El Cucalambé se publicó en Las Tunas cuando surgió nuestra editorial.' Eso nos da una dimensión de la importancia que tiene. Aun cuando nos toque tropezar y enfrentar muchas carencias, hoy nos satisface tener un catálogo que rebasa los 500 títulos”, añade la directiva. Actitud que secunda todo el personal de la institución que comanda, esos que intentan que Sanlope siga siendo el oasis de palabras que necesitamos tanto.

