doctora Sirvénn.jpg

Las Tunas.- Casi se despide el mes de mayo sin que dediquemos unos líneas a la fuerza indomable de Mercedes Sirvén Pérez Puelles.

Y es que la vida “está rápida”, como diría una buena amiga; y, entre apagones y desafíos de todo tipo, no siempre encontramos tiempo para un texto reposado, en el que toca ver con los ojos de otro tiempo para trasladar la vida al papel.

Mercedes Sirvén.jpgLa premura ha sido, quizás, la causa primera del olvido involuntario a la figura tremenda de esta mujer, muerta en La Habana un 25 de mayo de 1948 y cuya existencia se entrelazó con la Guerra Necesaria que había organizado José Martí, lejos de todo remilgo.

Nació en Colombia, el país al que había emigrado su familia desde la zona de Palmarito de Gamboa años antes marcados por la condición de disidentes; y regresó a estas tierras en 1896, cuando la manigua ya ardía y las ganas la Guerra Necesaria marcaba el camino de Cuba.

En esos años ya era Licenciada en Farmacia y estaba decidida, junto a su hermano Faustino, a sumarse a los campos mambises; quizás embebida entonces por las conversaciones que escuchaba en la infancia, allá en el sur de América, pero embrujados los suyos por las ganas de una tierra lejos del peso de ser Colonia, ansiosa de pertenecer.

Ella y Faustino se lanzaron al monte poco después de llegar y cuentan que fue la única mujer en toda la contienda Necesaria que pudo lucir los grados de capitana primero, y comandante después de las huestes mambisas.

Llegó a los campos cubanos (fundamentalmente de las zonas de Las Tunas y Holguín) cargando con su dinero y sus remedios para fundar dentro de las prefecturas todo el engranaje que permitía dar auxilio a los heridos en combate y, dicen, que cuando se asaltaban convoyes había que llevar hasta Mercedes el botín de medicinas que se iba conquistando, porque era ella la que distribuía, ordenada y trasladaba, en no pocas ocasiones guarecida pro la noche y su fusil, cada fármaco y ungüento de esos que definen la vida.

Se asentó en un sitio de los que ahora es la provincia de Holguín al instalarse la Pseudo República, y llegó a tener su propia farmacia en la zona que hoy le honra llevando por nombre su apellido: Sirvén.

Pero le pesó la distancia de los suyos, asentados casi todos en La Habana, y hasta allá se fue Mercedes, a pasar junto a ellos sus tiempos postreros, marcada siempre por Cuba y su libertad.

 

 

Escribir un comentario

Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

Código de seguridad
Refescar