
Las Tunas.- En medio de los desafíos energéticos y económicos que atraviesa el país, la circunscripción 56 El Tejar, perteneciente al consejo popular Las Parras, en el municipio de Majibacooa, se ha convertido en un referente de participación popular.
Con una población de mil 279 habitantes, esta comunidad ha hecho suya la iniciativa Mi Barrio por la Patria, que busca integrar a todos los factores sociales en función de la seguridad, el bienestar y la producción de alimentos.
Mayelin Quiela Barroso, delegada de la circunscripción, explica que este movimiento no es solo una consigna, sino una metodología de trabajo comunitario. "Es para nosotros el sistema de trabajo en la comunidad, para integrar a todos los factores en función de la seguridad del barrio, en función de la participación popular en la solución de las problemáticas que existen aquí", afirma.
Uno de los logros más significativos que destaca la delegada es el avance en materia de soberanía energética. En una zona donde el servicio eléctrico es limitado (con solo dos horas de corriente los martes y jueves, y cinco horas diurnas los lunes, miércoles y viernes), la comunidad ha logrado que 20 viviendas cuenten con sistemas fotovoltaicos.
Estas casas no solo garantizan su propio consumo, sino que se han convertido en apoyo para el resto de los vecinos. "Contribuyen con puntos de visionaje para que los pobladores tengan donde ver el Noticiero, disfrutar una telenovela y cargar su teléfono, ventilador o bombillo", detalla. Esta solidaridad es vital ante la ausencia de energía en el horario nocturno.
La seguridad alimentaria es otro pilar fundamental de la gestión. A través de la iniciativa Siembra tu Pedacito, se pretende aprovechar el espacio disponible para el cultivo. "Para que cada elector tenga su patio sembrado, y reciba el producto de sus sacrificios, de sus esfuerzos", señala Quiela Barroso.
Este empeño productivo se entrelaza con el proyecto sociocultural Encontrarte, que vincula las actividades recreativas y culturales con las diferentes etapas del movimiento de participación popular, demostrando que la cultura y la producción pueden ir de la mano para fortalecer el tejido social.

El Tejar no es solo una zona residencial; cuenta con una estructura económica y social significativa. Entre sus principales centros se encuentran un colectivo laboral de la Avícola, una empresa de construcción y mantenimiento, una dulcería, una panadería, un centro educacional mixto, un consultorio médico de la familia, un hogar de ancianos y un Sistema de Atención a la Familia (SAF).
Además, el sector privado juega un rol importante en la dinámica comunitaria. Existen dos mipymes y más de 10 trabajadores por cuenta propia que, según la delegada, asumen una responsabilidad social activa, especialmente con los sectores más vulnerables como el hogar de ancianos.
El componente religioso y las organizaciones de la sociedad civil también se han sumado a las actividades productivas y a las ferias de servicio. "Aquí se vincula todo, todos los factores. Somos uno solo, porque este movimiento va de lograr la unidad en el barrio", enfatiza la dirigente local.
La experiencia de El Tejar se presenta como un modelo para generalizar. En un momento histórico donde se requiere del concurso de todos, esta comunidad demuestra que la organización popular, la solidaridad y la integración de los actores sociales son herramientas efectivas para mejorar la calidad de vida y fortalecer la seguridad del barrio.

