Las Tunas.- En el círculo infantil Ismaelillo llama la atención el orden, la limpieza y el colorido. Asombra lo que pueden lograr la imaginación y la dedicación. Esos juguetes, muchos hechos con la técnica de papel maché, son obra de educadoras entregadas como Ania Eleisy Madrazo Mejía.
Comenzar la jornada laboral rodeada de amor e inocencia es el mayor regalo que una educadora puede recibir. "Provengo de una familia de educadores. Todas mis hermanas pertenecemos a este sector", nos cuenta.
"Comencé como auxiliar pedagógica en el municipio de Colombia, donde di mis primeros pasos, para luego graduarme como licenciada en Educación Prescolar. Me gusta mucho tratar con los pequeños y sobre todo con los del círculo infantil". Mientras se dedicaba a esta hermosa labor, se formaba también como educadora de Computación, labor que ejerció por 11 años en el círculo infantil Semillitas de Caguairán.
De regreso a Las Tunas comenzó a trabajar en el "Amiguitos de la FAR". Ahí cursó la Maestría en Desarrollo Cultural Comunitario, para más tarde asumir como subdirectora docente en el círculo infantil José Mastrapa, labor que no continuó por cuestiones personales.
Pasado un tiempo, se reincorpora al "Ismaelillo". "He encontrado un colectivo maravilloso, llevo casi tres años aquí y me siento como en mi casa. Nunca había ejercido como educadora de Prescolar y realmente me ha gustado mucho. La experiencia ha sido inmensa, nunca pensé que me iba a relacionar tanto con las familias de los infantes".
Su meta ahora es enfocarse en que esos niños lleguen a las aulas de primer grado con mayor conocimiento, con un nivel acorde a estos tiempos.
"Trabajar, trabajar y trabajar es lo que tenemos que hacer para que nuestros niños aprendan en este período todo lo que deben aprender. Pienso que se puede lograr con mucho amor y dedicación, y sobre todo cuando se establece un buen vínculo entre la familia y la institución. Sin eso no podemos lograrlo".
Aunque varios son los ejemplos de féminas cubanas que enaltecen la obra del sector educacional, sobresalen empeños como los de esta tunera, quien multiplica día a día su arte de enseñar a los niños.

