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Las Tunas.- “Cuando una familia debe escoger entre conservar un medicamento, almacenar agua, preparar comida, lavar o trabajar, está soportando una crisis energética que afecta derechos básicos y la dignidad cotidiana”. Así lo expuso recientemente la periodista Misara Cruz Ruiz en la página de Facebook El Faro Manatí, al describir la realidad que enfrentan los manatienses con solo dos horas de corriente al día. 

Es el efecto directo del bloqueo energético estadounidense sobre la vida cotidiana de los habitantes de esta provincia del oriente cubano; frente a lo cual, surgen soluciones.

Nolberto Santos Brito, director de la Unidad Empresarial de Base de la Empresa Eléctrica en este territorio del norte tunero, detalló una situación que se mantiene desde hace meses. Según explicó, Manatí recibe desde el Sistema Electroenergético Nacional dos horas, y en ocasiones apenas media hora, en dependencia de cómo esté el mismo. En ningún caso el servicio se extiende a la noche.

nolberto UEB Eléctrica manatí las tunas reportajes actualidad 2026 0006Ahora mismo, explicó, los parques solares fotovoltaicos del territorio no operan en sus óptimas condiciones y eso redujo el tiempo de servicio aún más. La falta de gas refrigerante, requerido por la tecnología que los soporta y que la empresa no ha podido reponer, impide que las instalaciones generen los 4,4 megawatts (MW) que aportaban a la red nacional, puntualizó Santos Brito.

SERVICIO A BOMBEO DE AGUA, REPARADORES DISTANTES Y MICROCIRCUITOS: ESTRATEGIAS EN MARCHA

Además de lo que significa en general para la vida cotidiana de los manatienses, esta situación impacta directamente sobre un servicio clave para todos: el agua potable. Las estaciones locales de bombeo requieren de un tiempo prolongado con energía para llevar el vital líquido a los hogares y otros centros de servicios cruciales.

Por eso, la dirección de la Eléctrica, de conjunto con las autoridades del municipio, priorizan el servicio del circuito TK34, que alimenta a la motobomba de la fuente de abasto de agua más importante de Manatí, pues surte cerca del 70 por ciento del agua consumida en la comarca. La estrategia ya da los primeros pasos, aunque depende directamente de la disponibilidad diaria de electricidad. La semana pasada, ejemplificó el directivo, se dio aproximadamente seis horas de servicio eléctrico a ese circuito, lo que benefició no solo al abasto de agua, sino también al hospital, al centro de telecomunicaciones y otros establecimientos vitales.

La escasez de combustible igualmente se nota en los engranajes de reparación de averías. Con apenas 30 litros de diésel diarios para un camión de alto consumo, en el que tradicionalmente los operarios se trasladaban a hacer los trabajos técnicos en las redes, la UEB apuesta por el encadenamiento en la solución de interrupciones y su sectorización.

Eso significa, puntualizó Santos Brito, que el vehículo con los linieros se mueve para reparar averías prioritarias y haciendo un itinerario que implique solucionar varias de esas roturas.

Para las averías menores, la entidad apela a transportes alternativos con el importante apoyo en los líderes comunitarios y la propia ciudadanía. En este sentido, Santos Brito destacó la labor de los representantes gubernamentales de los barrios y comunidades rurales.

“No es lo mismo comunicarse con el delegado de circuncripcíón y que este recorra la línea antes que someterse a ir sin saber nada. Esta comunicación permite a los linieros llegar al lugar con una fotografía previa del problema y, en ocasiones, con la solución a mano”, expresó.

transformador manatí 2026 0035En este sentido, ponderó la experiencia más destacada: la ubicación de linieros especializados en zonas distantes, como La Guinea y el Cerro. Funcionan como una especie de estación a distancia, pues resuelven problemas leves y, en caso de averías mayores, informan con precisión para que la brigada móvil acuda con los recursos necesarios.

Ante los sabotajes a las redes y sobre todo a los transformadores, la UEB, junto a líderes comunitarios, organizó un sistema de custodia. Santos Brito afirmó que hoy tienen en plantilla 28 guardias que cuidan por estación. Esta medida, junto a la iluminación solar de las instalaciones, ha frenado dichas felonías, al menos en lo referente a los transformadores.

Con transformadores dañados y una demanda que se dispara al restablecerse el servicio, la entidad trabaja en la adecuación de redes, moviendo estos equipos de zonas sobrecargadas a zonas subcargadas. De esta manera, aseguró, han reducido al mínimo los dañados por esa causa en Manatí.

No obstante, el circuito de 33 kilovoltios (kV) que alimenta la cabecera municipal, con más de 130 kilómetros de subtransmisión, casi medio siglo de construido y sin la posibilidad de ser respaldado por los parques solares por diferencias de tensión, sigue siendo un desafío. La respuesta vino por crear varios microcircuitos que permiten aislar las fallas y dar servicio a más áreas, precisó.

Como advirtió la publicación de El Faro Manatí, la población no debería verse obligada a vivir en un estado permanente de emergencia. A pesar de las limitaciones, el equipo de la UEB Eléctrica de Manatí demuestra que la gestión local, el conocimiento del terreno y la cooperación con la comunidad pueden marcar la diferencia.

Santos Brito concluyó que lo más importante es que la gente sienta que se está haciendo algo y "que no estamos esperando que vengan de Las Tunas a resolver los problemas". En Manatí la luz, aunque escasa y solo diurna, es el resultado de un esfuerzo colectivo que no se detiene, pero que requiere, como reclama la ciudadanía, soluciones estructurales y definitivas.

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