Martes, 19 Junio 2018 07:12

Las carpas del dolor y la esperanza

Escrito por Misleydis González Ávila y Zucel de la Peña Mora
Esta imagen es muy familiar para el “Guevara”. Esta imagen es muy familiar para el “Guevara”. Foto: ReyLópez.

La inexistencia de condiciones para que pernocten los familiares de los pacientes graves en el hospital Guevara, principal institución médica del territorio, lleva a buscar soluciones alternativas. Se alista una inversión que mejorará el panorama.

Las Tunas.- Entre Yaíma y la hierba solo mediaba una línea delgada. Aquellos pedazos de cartones eran su cama hacía una semana. Pudo haberse ido a casa a descansar, al menos por un rato, pero el amor la retenía allí, debajo de aquel árbol, rodeada de un pomo con agua, algunas vasijas recién lavadas en el improvisado fregadero y el bolso colgado de una rama.

Cuando llegamos, dormía, y su primo Fermín Morell Sánchez, sentado cerca de ella en un balance nos recibió: "Lleva siete días aquí, mi tía se descompensó de las tiroides y está mal. En la casa no cabemos de la angustia", dijo con tristeza.

"No podemos brindarles asiento, pero sí café, ¿quieren periodistas? -soltó sin más, y mientras le agradecimos su gesto y le pedimos que lo guardara para ellos, notamos que no había papeles, nailon ni otros desechos en el suelo. "Ayudamos a los que limpian para mantener la higiene", explicó.

A su alrededor otras dos familias permanecían también en condiciones de campaña, y decenas de personas esperaban en los bancos, los sillones de la sala de estar y en las afueras del Departamento de Información. A todos los unía la misma causa: aguardaban noticias de sus seres queridos ingresados en servicios de atención al grave del hospital Ernesto Guevara de la Serna.

En una esquina del amplio espacio, ubicado a la izquierda de la entrada de la institución, los Ruiz Rodríguez contabilizaban 11 días sobre el césped. Tenían un colchón y sobre sus cabezas, una lona verde. Ocho hermanos se rotaban para escoltar a su mamá de 92 años que en Terapia Intermedia luchaba por más tiempo junto a los suyos.

Arriba, pegado a su cama, se quedaba otro pariente, pero ellos no podían irse: "Estando cerca nos sentimos más seguros, desde aquí le enviamos fuerza", contó uno de los hijos. No les importó los aguaceros o el sereno.

En el otro extremo del área, varias estudiantes de Medicina daban ánimo a los padres de una compañera de clases, que en Terapia Intensiva intentaban salvar su vida. Dos modernas casas de campaña custodiaban el sitio desde hace semanas, las que se volvieron muy pequeñas para todos los que allí habían ido a desear el bien a la joven. Y de nuevo los cartones hicieron de catre.

DAR ALIENTO

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Han pasado no pocos días de estas entrevistas, deseamos que los familiares de nuestros testimoniantes se hayan salvado. Hablamos con ellos en horas de angustias y agradecemos la paciencia para con las preguntas. Sus respuestas alimentaron el latido primario de este reportaje: la necesidad de la existencia de una especie de casa de alojamiento, para quienes en el "Guevara" acompañan a pacientes graves.

"La sala de estar, al lado de Información, es muy pequeña; los asientos no son muy cómodos y ya muestran deterioro. Recordemos que hay personas de otros municipios, no pueden ir a su casa a descansar. Menos mal que dispone de agua fría", aseveró Fermín, quien a la vez elogió la calidad del parte y la entrevista con los doctores para actualizar el estado del enfermo.

"Los médicos explican bien y el altavoz se escucha a buen nivel, esos detalles nos dan tranquilidad".

Le hablamos de la posibilidad de tener un lugar cómodo donde descansar, y en ese minuto miró a Yaíma: "Oye, eso sería maravilloso, uno comoquiera no dormiría en paz, pero por lo menos tendríamos el espacio para bañarnos y comer tranquilos. Levantaríamos el ánimo. Pueden hasta cobrar ese servicio, la gente lo pagaría. En la sala de estar hay bañaderas, pero no es lo mismo".

Los hermanos Ruiz Rodríguez compartían los anhelos de Fermín y uno de ellos agregó: "Aunque entendemos el porqué, igual es un poco molesto tener que salir a la hora de la entrevista médica, pues son sesiones privadas que se dan en ese mismo local con los allegados de cada caso".

Las estudiantes de Medicina comentaron que a los baños les falta comodidad, aunque sí gozan de limpieza. Ilustraron, además, un instante crítico: "Cuando llueve fuerte hay quienes van para abajo de la rampa, y otros se agrupan en Información, apenas caben. Corren riesgos de enfermarse también".

OPORTUNIDADES

vista-de-ampliacion.GuevaraEl paisaje del "Guevara" hoy no escapa por muchos días de las carpas o espontáneos campamentos montados en su césped. Pueden estar meses sin verse. Pueden estar semanas en pie. Es una imagen que, para los más estrictos cuidadores del ornato público y la imagen institucional, significa un atropello, pero otros ven en ello pequeñas catedrales de amor.

Y es cierto que apretar el obturador ante la escena no te deja en la cámara ni en el corazón la mejor vista. Aunque las autoridades del hospital lo saben, han optado por conceder el permiso y solo en algunas oportunidades piden desmontar los toldos en horario diurno.

Dicha disposición la comprobamos con nuestros entrevistados, nadie reportó regaños o censuras, solo las estudiantes de Medicina alertaron que ni de día debería prohibirse, pues para el que está allí, en esa espera infinita, a cualquier hora es la misma zozobra y cansancio.

"Según un Decreto-Ley de Comunales -detalla Rolando Reyes Pérez, jefe del Departamento de Seguridad y Protección en la entidad-, está prohibida la permanencia de las carpas, pues se encuentran en los jardines. Además, no todas las personas cuidan; algunas riegan alimentos y cometen otras indisciplinas que dañan la higiene y el medio ambiente.pasillo-interior-ampliacion

"Lo hemos permitido porque nuestro centro no posee las condiciones para el descanso y la permanencia. Nos preocupa que no tengan dónde guarecerse. La política no ha sido mandar a retirar las carpas cuando viene visita, sino tratar de resolver esta situación que es una necesidad innegable, una cuestión de humanidad".

Y tal sensibilidad espera por convertirse en cemento y ladrillo, pues en el millonario plan de rehabilitación del "Guevara" se incluye el inmueble de Información. Jorge Luis Guzmán la Oz, jefe del Departamento de Inversión y Mantenimiento del recinto sanitario, puntualiza las peculiaridades del proyecto.

"El hospital fue concebido para 600 camas y en estos momentos ingresan casi 800 pacientes, por lo cual es imposible mantener los servicios con la estructura anterior. Ya se hizo el movimiento de tierra para la extensión de esa área, a cuya inversión le destinaron unos 400 mil pesos.

"No vamos a construir un hotel para pernoctar porque no tenemos esa posibilidad. La idea es ampliar el local para dar más confort, con la colocación de dos o tres tipos de muebles y la climatización. Dispondrá de baños con lo preciso para el aseo.

"Lamentablemente aquí se perdió un motelito que daba alojamiento a los familiares. El transcurso del tiempo ocasionó su deterioro y luego pasó al fondo habitacional de la comunidad donde estaba.

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"Pensamos que esta idea compensará en gran medida las necesidades de la población, teniendo en cuenta que el panorama actual es realmente desfavorable. Nuestra misión consiste en lograr que la estancia sea lo más cómoda posible dentro del malestar y el dolor por un ser querido enfermo".

La inversión estaba planificada para el primer semestre del año, pero debió reprogramarse por la no disponibilidad de fuerza laboral, al estar concentradas en las obras de la Operación 65 Aniversario, en saludo al 26 de Julio.

Guzmán la Oz considera que en julio o agosto reiniciarán las faenas, para culminar antes de que finalice el año. Las acciones constructivas traerán consigo otra mejora: la informatización. Revela Erián Cartaya Peña, jefe del Departamento de Informática, que se llevará hasta allí el enlace por fibra óptica para que el personal tenga buen acceso a la intranet y brinde mejor servicio.

PODEMOS HACER MÁS

Tener a la familia cerca no es elemento definitorio en la cura de un paciente, pero sí influye positivamente, al avivar la sensación de respaldo. Los múltiples estudios que lo prueban han llevado a que no pocos hospitales en el mundo asuman a los parientes como puntales psicológicos y emocionales en la recuperación de los afectados.

Y cada vez aparecen más reportes de planes de humanización de las unidades de Cuidados Intensivos, al permitírseles la entrada por algunas horas a los familiares, para reducir la soledad y el estrés del ingresado. Ello sin entorpecer los quehaceres médicos.

Por entender la relevancia de ese lazo afectivo, en el "Guevara" existe el interés institucional de ponderarlo. "Aun cuando las visitas al centro son planificadas, puedo asegurar que hemos flexibilizado la entrada del familiar, siempre con organización, disciplina y sin afectar la prescripción del facultativo", confirma Guzmán la Oz.

Fe de ello han dado las últimas noticias relacionadas con la atención al grave en el hospital. A partir del primero de junio, cinco de los servicios de esa categoría posibilitaron el acompañamiento. La idea comenzó en la Unidad de Cuidados Intermedios y ante los resultados, la extendieron a Cardiología, Nefrología, Ictus y Cuidados Intensivos y Emergentes del Cuerpo de Guardia. Por el momento, no se aplicará en Terapia Intensiva.

Aunque mucho beneficiarán estos cambios y los constructivos propuestos, nada transformaría tanto el horizonte como la edificación de un pequeño hotel, parecido a aquel de antaño, de unas seis o siete habitaciones y que albergaba a residentes, sobre todo, fuera del municipio capital.

Recuerda Elizabeth Toranzo Hechavarría, en los años 90 jefa del Departamento de Trabajo Social y hoy perteneciente a la Oficina de Atención a la Población del centro asistencial, que ese inmueble era del Gobierno y cuando solicitaban el hospedaje en Información, llamaban para conocer si había capacidad y de existir, hacían la reservación.

"El paso de la Tormenta del Siglo cambió el rumbo. Muchas personas perdieron sus casas y allí se hospedaron algunas indefinidamente. Luego siguió el deterioro", rememora.

Sin dudas, cuando la familia enfrenta una hospitalización sus dinámicas se trastocan, y aparecen repercusiones físicas y psicológicas. Puede significar una experiencia devastadora. Nada es más humano que ayudarle a pasar esos días en ambiente confortable.

Solo el que ha estado sentado allí, en un recodo del área de Información del "Guevara", deshojando las horas, rezando -aunque jamás haya ido a la iglesia- para que no lo llamen por la bocina y le comuniquen lo peor; solo el que ha estado allí, entiende que no hablamos de cualquier asunto.

Visto 2180 veces Modificado por última vez en Martes, 19 Junio 2018 23:34

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Post comentado como Invitado

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  • Invitado - Jge

    Magnífico proyecto y más que confort, es sensibilidad humana sobre todo para las familias más distantes de la ciudad. Adelante Las Tunas!!!. Saludos.

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  • Invitado - Ale83

    Tremendo trabajo periodistico, al fin parece que se toma al toro por los cuernos. Esta es una triste situación para los que hemos tenido que pasar por dicha institución, donde claramente si todo el que quisiera estar al lado de su familiar lo hiciera, no diera a basto el hospital. Pero una realidad es que no todos somos del municipio cabecera y no podemos estar yendo y viniendo desde la casa hasta el centro hospitalario. Haría falta un local, donde a precios que no estén subsidiados pero tampoco como si de un hotel 5 estrellas se tratara, pudiera uno descansar en espera de saber de los seres queridos. Esta obra sería de mayor contribución social que el remozamiento de un parque o el construir una nueva pescadería teniendo desabastecida las 3 restantes con que cuenta el municipio cabecera ( y quizá por esto no publiquen mi comentario), ojalá y no sea una utopia la realización de este proyecto y se concrete en algo más que papel y disenos digitales.

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