Muchos piensan que nació en el Balcón de Oriente, porque durante décadas su trabajo ha estado marcado por esta comarca, suya por adopción. Sin embargo, el artista es natural de Santiago de Cuba, la más indómita de las localidades cubanas.
Por estos días labora intensamente para romper el mito de que "nadie es profeta en su tierra" y se entrega en dos proyectos arquitectónicos que lo llevan de vuelta a sus orígenes.
Y, aunque es Leñador de corazón, no escondió ante 26 Digital su orgullo por estos trabajos; los primeros suyos que serán emplazados en la tierra que le vio nacer.
"Estoy atareado en dos obras. Una de ellas es un recinto solar, basado en los mismos principios de la Plaza Martiana, pero dedicado a Mariana Grajales y a su generación de hijos y su esposo.
"Es una especie de local en forma de cascarón esférico que va soterrado, pero al que le entra la luz a través de unos tubos y esa luz va a conmemorar el natalicio y la muerte de cada uno de los miembros de su familia.
"También doy la primicia de que se pretende hacer en el Parque de Diversiones de Santiago de Cuba una especie de casa antigravedad como la Casa Insólita de Las Tunas. Estamos preparando las ideas conceptuales.
"Va a superar a la de acá en tamaño, pero no en importancia. Porque Las Tunas tiene la primera del país, completamente inédita".
El creador, que ahora divide su tiempo entre ambas urbes, destacó que el sitio de tributo a la Madre de la Patria está realizándose de conjunto con el reconocido artista Alberto Lescay y la Fundación Caguayo. Y concluyó, ardoroso: "Santiago se lo merece".






















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