Las Tunas.- En un contexto marcado por las limitaciones energéticas y la urgencia de incrementar la producción de alimentos, la Universidad de Las Tunas (ULT), a través de su Unidad de Desarrollo e Innovación (UDI), se ha convertido en un aliado estratégico para el sector agropecuario.
Una reciente colaboración, en el municipio de Colombia, materializó la instalación de módulos de riego fotovoltaico en dos fincas, demostrando el potencial de las energías renovables para transformar realidades productivas.
El máster en Ciencias Daniel Rodríguez Peña, director de la UDI, explica los detalles de esta iniciativa, que surgió como respuesta a una necesidad concreta. “Había unos módulos de riego fotovoltaico que estaban por instalar en algunos proyectos de desarrollo local en la provincia, y por la actual situación que atraviesa el país, ese trabajo estaba pendiente. En la universidad, a partir de la capacidad de recursos humanos, equipo de medición y herramientas planteamos que sí podíamos hacerlo”.

En coordinación con los productores y las autoridades locales del sureño territorio, un equipo calificado de la UDI se trasladó a las zonas rurales para ejecutar la faena. Las beneficiarias fueron las fincas Los Manantiales y La Jía.
La puesta en funcionamiento de estos dispositivos tiene un impacto inmediato y significativo en la capacidad productiva de ambos enclaves. En total, alrededor de 15 hectáreas de tierra poseen ahora un sistema de riego autónomo y sostenible, pues cuentan con capacidad de reserva de agua.
El cambio ya es visible, especialmente en Los Manantiales, la primera en recibir la tecnología. “A un mes de instalada, la finca ha cambiado; el nivel de siembra, cosecha y rotación que exhibe depende del trabajo del productor, que es fuerte. La garantía de sostener un porciento considerable de abastecimiento de alimentos para los habitantes de este municipio es bastante”, asegura Rodríguez Peña.
La experiencia con los paneles solares no solo beneficia a los productores, también nutre el conocimiento y la proyección futura de la propia ULT. El directivo adelanta que la UDI se enfrasca en varias líneas de investigación vinculadas al desarrollo sostenible.
“Estamos en el proceso de deshidratado solar, la arquitectura bioclimática y el estudio de los recursos minerales del territorio que se puedan aprovechar, tanto para la construcción como para la agricultura.
“La provincia tiene algunas reservas de tierras que se utilizan en la tecnología fotovoltaica. Empezaremos con estudios primarios a partir de lo aprendido por nuestro personal con esta instalación, lo que nos permitiría ir más allá, quizás, incluso, dar pasos en el diseño de estos módulos”, explica.
La vivencia en el terreno ha permitido, asimismo, identificar nuevas necesidades y desafíos. Los campesinos del área, al ver el potencial de los paneles, mostraron interés en extender sus beneficios.
“Muchos agricultores nos preguntaban si podían alimentar sus casas con los paneles. Realmente la tecnología de estos módulos no lo permite porque están diseñados específicamente para el sistema de riego. Pero si se hicieran modificaciones en la compra futura de los equipos, con algunos instrumentos adicionales, se pudiera suplir de energía a la población”, adelanta.
De esta manera, la Unidad de Desarrollo e Innovación, en la casa de altos estudios, no solo resuelve problemas inmediatos, sino que establece las bases para un progreso más integral.

